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E l pasado fin de semana tuvo lugar en Ibi (Alicante) lo que afortunadamente ya disfrutamos como la denominada Semana Solidaria en su VII edición. A tal efecto se unen todos los colectivos humanos del pueblo para que, con sus acciones, éstas tengan calado y repercusión a favor de los más necesitados. Como explico, la solidaridad del pueblo de Ibi, una vez más, ha brillado con todo su esplendor.  La Señora Emabajadora de Haití, doña Yolette Azor-Charles, junto a Pla Ventura.
Para el acto de apertura de dicha Semana Solidaria, siempre se piensa en una persona de gran relevancia para darle categoría al evento que, en realidad, lo merece todo. En esta ocasión nos acompañó la señora Paloma Gómez Borrero, la excelsa periodista acreditada en El Vaticano. Sus palabras tuvieran enorme calado en la concurrencia y, como explico, dieron paso a la inauguración del evento que, en esta ocasión, giraba en torno a Haití, como no podía ser de otro modo.  Pla Ventura, solidario con la causa humanitaria.
El Ayuntamiento, encabezado por la señora Alcaldesa de la Villa, Maite Parra, se volcó en dicha organización en la que estuvieron presentes todas las Asociaciones Benéficas del pueblo recaudando fondos para los necesitados locales y, como no podía ser de otro modo, con la mirada puesta a favor de todos nuestros hermanos haitianos a los que el destino les arrebató la vida a muchos y, a casi todos, sus pertenencias muebles e inmuebles.
La señora Embajadora de Haití, doña Yolette Azor-Charles, la que clausuró dichos actos, se llevó de Ibi el mejor de los recuerdos. Dos camiones de juguetes, doce mil euros en metálico y todo nuestro cariño, se llevara como “equipaje” tan singular dama que, ante el trato recibido, prometió volver a visitarnos. Ciertamente, las palabras de doña Yolette logran conmovernos. Ella nos recordó nuestra grandeza y bienestar y, pese al azote de la crisis que todos estamos viviendo, siempre nos sentiremos afortunados al pensar en un país devastado como es Haití del que, dicha dama, con lágrimas en los ojos, sigue añorando desde su atalaya española.
Todo un éxito el logrado por semejante evento del que, irremediablemente, todos nos quedaremos con la gran lección que el mismo nos mostró. Los colectivos ibenses que luchan por los demás, en esta ocasión, como siempre ocurre, nos dieron una magnífica lección. Cáritas, Manos Unidas, Asociación de la lucha contra el Cáncer, Hermanos haitianos e innumerables colectivos que, unidos por la misma causa dieron la medida de la nobleza de este pueblo que, además de fabricar ilusiones por aquello de los juguetes, sus gentes, con su solidaridad, han dado una medida fantástica al respecto de sus acciones para con los demás.
Nosotros tuvimos la fortuna de sentirnos solidarios para con los demás puesto, EL DIARIO DE UN MENDIGO hizo su aparición por allí para deleite cuantos lo tuvieron en sus manos y, a su vez, para que dicho mendiguito aliviara el cuerpo de la persona a la que se lo dedicamos y, a su vez, el alma de cuantos con dicha lectura se extasiaron.
Una vez más siento la dicha de vivir en esta tierra bella, generosa, solidaria y hermosa que, desde siempre, me curtió como hombre y me ayudó a crecer en calidad de ser humano. ¡Gracias, Ibi!
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