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José Clemente Solano García Participante en el I Premio Cabral de Literatura

 
Autor: José Clemente Solano García
12/04/2011
Relato a concurso en el I Premio Cabral de Literatura
JOSÉ Y MARÍA....1968

E

ra un día lluvioso en diciembre del año 1968… en la ciudad de Tijuana… pudieron llegar rápido al hospital general; pues a esas horas de la madrugada, el tráfico era casi inexistente… María iba en el asiento del pasajero con los gritos y dolores característicos de una mujer primeriza en las labores del parto… José; al volante de su flamante Chevy Bell air 55  iba hecho una bola de nervios por sus sentimientos encontrados…

Había interrumpido la  reunión de ese sábado en la noche con sus compañeros de trabajo (El perfecto pretexto para visitar el bar “Bambi” de la avenida revolución, donde la bebida y las chicas de ropa ligera hacían sentir a todo aquel que trajera dólares para gastar, como el más codiciado galán de fotonovelas, aunque fuera el más humilde y desvalijado de los albañiles... además, en esa reunión, la chela que traía las chelas le prometía con la mirada, una faena ¡de cortar orejas y presumir el rabo!… ) pero eso era lo de menos, pues este niño que María traería al mundo en cualquier momento, era su primogénito; y quería ser parte del acontecimiento… “{Espero que sea un machito}” Decía para sus adentros... y se lo imaginaba igualito a él… le compraría un set de herramientas de plástico y lo llevaría a la construcción donde estaría trabajando para presumirlo a sus amigos… lo vestiría con pantalones de mezclilla  y camisas cuadradas, e inclusive, le compraría un frasco de perfume AVON... de ese del de la rueda de molino, que le gustaba usar los domingos cuando salía con María y la llevaba a almorzar menudo o birria de chivo en la calle primera entre Revolución y Constitución… luego a comprar el mandado de la semana al mercado "Limón" y después: al parque "Teniente Guerrero" … pues no tenían dinero para despilfarrar en cosas como cine, o ropa nueva...

-Tranquila vieja, ya casi llegamos-, dijo José un poco molesto, pues le empezaba un agudo dolor de cabeza... no sabía si era por los gritos de dolor de María, o sería el efecto del alcohol que había ingerido unas horas atrás, y que ya empezaba a pasar… o del susto de ver al patrullero motociclista emparejársele y haciéndole la seña para  que se orillara (pues ya se había pasado deliberadamente 3 altos)... José abrió la ventana del auto y le gritó al oficial: “¡Traigo a mi vieja embarazada y la llevo al hospital!”… En eso, otra contracción... otro grito de dolor de María, pero esta vez acompañado con un fuerte apretón en el antebrazo lastimado por el golpe del barrote de dos días atrás en el trabajo… José solo cerró los ojos por un momento y su cara de dolor junto con el grito de su mujer, fueron suficientes.  Acto seguido, la motocicleta se le adelantó… prendió los códigos y escoltó al auto aumentando ambos la velocidad, mientras el oficial llamaba por radio al hospital para que tuvieran una camilla disponible y estuvieran listos para recibir a una mujer con trabajos de parto.

El modesto hospital de 2 pisos, estaba entre el hipódromo de Agua Caliente y lo que fuera en algún tiempo el famoso "Casino de Agua Caliente", actualmente un complejo educativo de escuelas secundarias y una preparatoria por el boulevard Díaz Ordaz… el mismo que lleva a la Presa Abelardo L. Rodríguez, en aquel tiempo, uno de los únicos atractivos de Tijuana (El campo de golf era el otro). El policía estacionó su motocicleta frente al nosocomio y se apresuró a darle una mano a José, que trataba de causarle el menor dolor posible a su esposa al bajarla del auto… entre los dos la encaminaron solo unos instantes, pues de la puerta de emergencias ya salían a encontrarlos 3 enfermeras y el doctor, quien de inmediato enfocó su vista en la paciente… José tuvo que quedarse a responder las preguntas de rigor que hacen en la recepción del hospital –“¿Cuántos meses tiene?, ¿Qué si es alérgica a qué? ¿Qué tipo de sangre es? ¡Carajo! No se…. Se llama María y es mi mujer, y voy a tener a mi primer hijo… eso es todo lo que sé… aquí está mi licencia, y esta bolsa con papeles que ella me dio cuando salimos de la casa… ahí busquen lo que les sirva… ahorita solo quiero saber cómo esta…” “Hey pariente, tranquilo”- le dijo el policía en tono de advertencia- “Vale más que te comportes como la gente y trates de cooperar con la enfermera o lo único que veras esta noche es un montón de borrachos que te harán compañía en la celda a la que vas a ir a dar… ¿Comprendes?” – “Disculpe usted oficial...”-contesto José, entre confundido, apenado, molesto e inseguro,-“Es que estoy nervioso... y esto de oír a mi mujer gritar de dolor…pues... Yo seré lo que usted quiera, pero a María la quiero, y la respeto… nunca la había oído quejarse por nada… y no soporto el pensar que ella esté sufriendo…” En ese momento, una de las enfermeras que atendían a María salió por una puerta y se dirigió a José – “Buenos días, disculpe: ¿Es usted el esposo de la señora que acaba de entrar a la sala de partos?” José se quedo trabado...no respondió… El policía fue el que dijo… “Si es él enfermera: ¿Como está la paciente?” La enfermera respondió dirigiéndose al futuro papá “No se preocupe señor, su esposa esta estable y en buenas manos, ahora solo nos toca esperar a que llegue el bebe” Acto seguido, recogió una tabla con una hoja que tenía la información que la secretaria ya había obtenido de los papeles que José le había dado, y le dijo… “Solo le pediremos que esté pendiente por si el parto se complica y hay que operarla… necesitaremos su autorización…” “¿No que ya está estable?  ¿Y por qué me dice que ocupara una operación? … A lo mejor me esta cuenteiando y mi mujer se está muriendo allá adentro… no…” La enfermera movió la cabeza -no tenía tiempo como para lidiar con papás primerizos- lo dejó halando solo, dio la vuelta y se marchó por donde había llegado…  “¡Enfermera!” –Gritó mientras intentaba seguirla-... El oficial lo tomó de la mano y lo jaló fuera del hospital… “¡O te pones quieto o te esposo y cargo contigo a la delegación! Carajo contigo…” –“Pues que no oyó lo que me dijo la vieja esa-“Le interpeló José, nervioso y molesto por la amenaza- “Como va a…” “Es normal que te digan eso… ¡tranquilízate!... los partos son impredecibles… lo importante es que está estable” dijo el oficial con voz ya no de reprimenda, sino de comprensión. “Yo tengo 4 y sé de lo que se trata...” mientras decía esto sacó una caja de cigarros y le dijo “Mejor siéntate y espera… que es lo único que puedes hacer… ¿Fumas?...”
Ya había dejado de llover, y tal vez por eso el frió encrudeció en aquellos momentos… La calle  llena de lodo y charcos, la oscuridad solo vencida por la luz de una luna tímida que quería asomar su rostro de entre las nubes  y los faros de los autos que esporádicamente pasaban frente a ellos… una procesión de fieles cargando un estandarte de la virgen María marchaban cantando, a pesar del clima… algunos hombres vestidos de Juan Diego… con velas y rebozos las mujeres… {Tal vez van a la catedral que está en el centro de la ciudad} -pensó José mientras fumaba el Malboro que le dio el policía- {Esta largo el tirón… van a llegar a tiempo para la fiesta de mañana…A ver si alcanzamos nosotros…} -recordando la promesa que le hizo a María de que la llevaría a rezarle a la virgen a su casa el 12 de diciembre. De pronto... un zumbido... una luz que se asemeja a la estela de un cometa...  y una explosión, seguida por un resplandor que por un momento iluminó la calle entera… El clásico cohetero de la procesión, que ya denotaba haber tomado de más, no se dio cuenta que estaba frente al hospital y lanzo un cohete. De inmediato el policía se paró y se dirigió a la multitud –“ !Hey! Aquí no se lanzan cohetes ¿Qué no vez las ambulancias?”… Un hombre de entre la multitud salió a su paso y le dijo… “Perdone usted mi sargento… vamos camino a la guadalupana y en la euforia del momento no nos dimos cuenta… pero le prometo que Marcelino no va a aventar otro cohete hasta ya lejos de aquí… Discúlpenos y denos chance ¿no?”... Su acento de capitalino (Chilango, como erróneamente se les denomina) lo hacía ver más folclórico, pues su guitarra, su corte de pelo y su vestimenta, era obvio que quería parecerse a Pedro Infante en el papel de Tizoc el indio… pero, más se parecía a un Capulina chaparro vestido de indígena… el policía contuvo una evidente carcajada de burla y le contestó… “Sigan su camino pues y cuidadito con que los encuentre tomando más adelante…”

“Oiga mi jefe… muchas gracias por la escolta” -Le dijo José- “Palabra que fue muy buen detalle de su parte…” “No te fijes”-le contestó- “Mi esposa se alivió ayer y sé por lo que estás pasando… me recuerdas a mí, cuando tuve el primero…”  -mientras le decía esto se volteo y lo miraba, al tiempo que vigilaba la procesión- “¿Sabes? , me preocupan estos de la peregrinación… voy a llamar a la delegación para ver si hay algún colega que los acompañe… no vaya a ser que algún borracho no los vea y se los lleve de corbata …” “!Ojalá y todos los policías fueran como usted!”  -dijo José con un tono de admiración sincera…el oficial respondió: “Dios dice Ama a tu prójimo como a ti mismo y haz el bien sin mirar a quien… Si todos siguiéramos estas simples reglas yo sería sembrador de ideas en vez de cazador de delincuentes… Voy a mi moto y ahorita regreso”… Al tiempo de alejarse, José decidió entrar -ya sin cigarro- a la recepción del hospital...  fue entonces cuando empezó a observar el interior del hospital… Un amueblado sencillo: un escritorio con varios archiveros al frente y al lado izquierdo, un pasillo que daba al interior del hospital… al lado derecho una división que daba al sector de emergencias que era por donde había entrado en un principio… todo pintado de un color crema opaco… las enfermeras, con su uniforme blanco, entraban y salían mientras realizaban sus labores… y la secretaria (O enfermera en turno) llenaba papeles en su máquina de escribir… el ruido que ésta producía era el único sonido audible en momentos… pues ya sea, alguna otra ambulancia, o los gritos de dolor de algún paciente, eran esporádicos y sobresaltadores…

“¡Señor José Gallegos!” -Le hablo la recepcionista… “a su esposa se le pasaron los dolores de parto… vamos a tener que esperarnos a que regresen para ver si nace el bebe…” “Entonces… ¿Ya saben si es hombre?” -Dijo emocionado- “No señor…” -contestó la enfermera… “Dije Bebe, no niño o niña… eso lo sabremos hasta que nazca… así que por favor siéntese…” En ese momento entraba el policía... “Oficial Juárez… ¿Como sigue su esposa?”   “Muy bien, gracias por preguntar”-contestó el policía mientras entraba a la recepción- “Ya con 4 nos sabemos la rutina, esta con mis hijos y mi suegra en casa… ¿Ya nuestro nuevo papa está más tranquilo?” -dijo esto mientras volteaba a ver a José...  quien parecía niño regañado, sentado y con la espalda corva en la última banca del fondo… “Se ve que está verdaderamente preocupado por su esposa…”-dijo la enfermera- “… Creo que hasta la borrachera se le bajo…”  “Voy a despedirme” -dijo el policía, y avanzó hacia José, quien al darse cuenta de que se acercaba se puso de pie- “Oye José, espero que todo salga bien con tu esposa...  yo no puedo hacer mas aquí, así es que paso a retirarme…” José le extendió la mano “Una vez más gracias por todo, y espero encontrarlo en otras circunstancias para agradecerle de otra forma” “Con saber que te portarás bien aquí, y que todo salió bien me doy por pagado. Voy a llamar de mi moto en unas horas para saber cómo siguen… Bueno, Mucho gusto y buenas noches… Lili” Dijo el nombre de la enfermera en señal de despedida y se marcho… Nunca más lo volvería a ver, pero siempre lo recordaría como el policía que debió de correr para Presidente de México… “Se nota que es un buen hombre ¿Verdad?” Le dijo José a la enfermera, tratando de romper el hielo- “¿Lo conoce?”…   “Vino ayer con su esposa”- Dijo la enfermera mientras lo miraba añorarte- “Es todo un caballero, además de guapísimo… y pensar que su vieja es una déspota y una arrogante”… lo dijo mientras bajaba la cabeza y la recordaba… luego subió la mirada y alcanzó a ver a través del cristal de la puerta de vidrio cuando partía en su moto “¡Hay! – Suspirando- con ese si me… Ups!” {Se dio cuenta}-pensó-{estaba hablando demás…} volteó y miró a José, quien para no incomodarla inmediatamente compuso el rumbo de la conversación- “Si, me comentó que tuvo una hija y que estuvieron aquí en el hospital… creí que los policías ganaban lo suficiente como para tener a sus hijos en una clínica privada, de esas de lujo ¿No le parece?”…  “Tiene razón”-Contesto agradecida- “pero no sé porqué creo que el oficial quiso darle a su esposa una lección de humildad… a ver si le funciona.” Dijo esto mientras regresaba a sus labores. José lo entendió… no mas conversación con la secretaria… dio unos pasos hacia las bancas, se volteó y preguntó “¿No sabe nada de mi esposa?” A lo que ella respondió “No, pero en cuanto sepa se lo hago saber… tome asiento y espere… que el bebe llega cuando quiere llegar”.
45 minutos después (Que parecieron 12 horas) Salió el doctor con una amplia sonrisa y quitándose  el gorro…

“¡Señor Gallegos Felicidades! Fueron gemelos… 2 niños de parto normal y completamente sanos”... José, quien se estaba durmiendo, saltó de pronto y las palabras le cayeron como un bloque de concreto en la cabeza… a tal grado que se volvió a sentar… {No solo uno… dos… Y los dos varones…Y sanitos… Soy padre… Gemelos…}-Se volvió a poner de pie- “Y mi señora, María, Doctor, como está ella… ¿Está bien?” El doctor le dijo “María se portó admirablemente bien, y usted tiene como esposa a una mujer muy valiente... cuídela mucho y quiérala más… Esta muy bien, pero perdió un poco de sangre durante el parto y vamos a tenerla en observación por unas 12 horas, solo por precaución… Si no hay complicaciones es probable que pueda llevarla a ver a la virgen.” En ese momento, quiso gritar del gusto pero se acordó del oficial y se tragó su impulso poniendo su dedo índice en sus labios en seña de callado… abrazó al doctor, quien sorprendido solo abrió los brazos, luego abrazó a la enfermera y le dio un beso en la mejilla, y salió a la calle en donde estaba estacionado su carro y gritó con todas sus fuerzas a los 4 vientos  “Soy Papa, soy papa, soy papa, soy papa” después se hincó… juntó sus manos y dijo rezando “Virgencita de Guadalupe, no soy digno de dirigirme a tu hijo ... mira, lo que pasa es que un día prometí algo frente a su casa y frente a  un sacerdote... y no lo cumplí como debía... por eso te pido que le digas a Jesusito que le agradezco la oportunidad que me da de ser padre… Y que trataré de que mis hijos -los que me mande- puedan sentirse orgullosos de mi… y que nunca olvidaré la lección del policía, ni la dicha que me ha dado mi vieja –digo- mi esposa…”

Subió a su carro y mientras manejaba rumbo a casa por las cosas que había olvidado para su mujer (La mochilita con las pantuflas, la bata, la cobijita amarilla que le había regalado el patrón y sabe que tantas cosas más que había metido la María), encendió el radio… El locutor anunciaba en ese momento que haría algo inusual, pues había llegado a sus manos un disco,  de un cantante con un nombre medio raro:“El Indio Gasparino”… y quería compartir con su audiencia una de sus canciones: “La mama” (Pa’ indio yo- pensó mientras sonreía)… El recuerdo de su madre fue evocado  con aquellas coplas tan sentidas y la guitarra melancólica… “Mi ama…  En cuanto pueda tengo que decirle ¡Que acaba de ser abuela!… ¡El gusto que le va a dar!… Jejejeje… Y pensar que mis hijos también le dirán mama a mi María”. 

Le esperaba una nueva vida por delante… “No más juergas”… ¡Bueno… ni tanto¡… Eso sí, tengo que bajarle: Más trabajo… más ayuda pa’ la vieja… leche en polvo… ropita pa’ los chamacos… “YA SOY PAPÁ”…  Al decir esto, el cielo se iluminó con varios cohetes lanzados a lo lejos… José nunca sabría si aquello había sido coincidencia de procesiones lanzando varios cohetes al mismo tiempo…  o señal de que sus palabras habían sido escuchadas…  y de que sería vigilado desde lo alto…  por todos los días de su vida.

 
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  Autor: angelina morellon 22/04/2011
  Muy buena narrativa, en esta historia,que deja ver, que un suceso
tan importante como el nacimiento de un hijo (hijos) puede ser un parte aguas en la vida de cada quien y un motivo para mejorar en mcuhos sentidos, es una oportunidad para evolucionar.
Felicidades! Jose. Mucha suerte..
 
  Autor: maria 16/04/2011
  wooow..muy Emotiva ,bellisima me facino..gracia Clemente por dejarnos leer y compartirla con nuestras amistades k degustan de la buena literarura. felicidades todo un Exito en tu escritura.BENDICIONES.  
  Autor: irais 15/04/2011
  muy buena historiaa.... me gusto muchoo tio!!!... linda y emotiva!!!  
  Autor: Patricia May 15/04/2011
  Me encanto tu historia Clemente, tienes una buena tinta para describir y detallar ocasiones.
Gracias por compartir tan bella historia, Y el Indio Gasparino, tan hermosamente motivante.

Un abrazo amigo.
 
  Autor: ANA VELIA GUZMAN 15/04/2011
  Es un esfuerzo literario muy bien logrado, una narración tan descriptiva que hace al lector ver la imagen en su mente. Es un cuento corto bien hecho, es lo urbano convertido en arte FELICIDADES A MI AMIGO JOSE  
  Autor: Isabel Garcia 14/04/2011
  Buen inicio,muchas felicidades!  
  Autor: Guadalupe Lizárraga 14/04/2011
  Es una buena historia, y el ritmo de la narración nos va envolviendo. Tiene fuerza al final y sus imágenes literarias son muy visuales.
Felicidades al autor, por este loable esfuerzo literario.
 
  Autor: Veronica Ochoa Blanco 13/04/2011
  Que linda historia! Me encanto! Me salieron lagrimas y a la vez me hizo sonreir.  
  Autor: marialuisa 13/04/2011
  esta hermoso y muchas felicidades primo te lo mereces im so proud of u .....u r the best............