Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 

Premio Cabral de Literatura

Presentación Premios
Bases de concurso Envianos tu relato
 

Fabiola Parissi Participante en el I Premio Cabral de Literatura

 
Autor: Fabiola Parissi
01/03/2011
Relato a concurso en el I Premio Cabral de Literatura
PARA QUE NADIE ENCUENTRE MÁS ZAPATOS

E


ra una noche muy fría; el otoño comenzaba a presagiar su retirada y, un tiempo después, sabría que no era lo único que se marchaba aquel día. Yo caminaba lentamente con las manos en los bolsillos de mi raído gabán; el sombrero impedía que las gotas de rocío desdibujaran mi rostro.

Esas calles eran mi hogar. ¡Las conocía tan bien!...creo que nadie mejor que yo podría haber guiado a sus asiduos transeúntes si alguna vez todo se oscurecía. Claro, vivíamos en dos tiempos diferentes: el mío transcurría sin prisa, aprovechando cada segundo, el suyo se esfumaba entre tanta agitación.


Ilustración de la señora Mirta Luján Rey

Todo me era familiar, y si algo cambiaba, yo lo notaba muy pronto. En un momento me detuve frente al teatro, mi viejo y querido Teatro Cervantes. Justo a mis pies, como preparados para recibir mi fría anatomía, se encontraba un par de zapatos totalmente sanos (¿quién podría haberlos dejado allí y a dónde iría descalzo por aquellas aceras tan grises?).

Casi sin pensarlo sentí que me encontraría mejor con ellos, y, al igual que quien me legó su calzado, deposité mis viejas alpargatas azules en ese mismo lugar.

Proseguí mi camino. A decir verdad nunca supe si todo hubiera sido del mismo modo de no haberme apropiado de los zapatos. Ellos traían su historia, una historia cáustica en su tristeza, única en su grandeza. Pero aún no lo sabía, así es que me sorprendió muchísimo comenzar a mirar a los “otros”, como siempre les había llamado, los del tiempo rápido, los indiferentes, los insensibles; yo los había estado observando, y al no poder entenderlos, opté por ignorarlos, actitud que, por supuesto, me había dolido, pero eran tantos dolores acumulados ya, que también a éste terminé por atenuarlo.

Fue como si de pronto les diera otra oportunidad para cambiar, para amarme un poquito como yo los amaba, simplemente por ser mis hermanos. Pero no, todo siguió igual. Y fui comprendiendo, la mediocridad aturdió mi soledad y una mañana desperté con aquel vacío inmenso en el alma, ese que se siente cuando uno no puede contra tantas cosas, ese que se parece bastante a la impotencia.

En medio de aquella desolación fue cuando abrí un viejo diario justo en la pagina de policiales; el artículo rezaba: “Un músico del Teatro Cervantes se suicido arrojándose sobre la marquesina del mismo; el infortunado se encontraba arropado y sin calzado.”

Era un joven con futuro y nade se explicaba tan cruel decisión. Yo sí me la expliqué, yo pude hacerlo, porque al instante supe por qué no había necesitado sus zapatos. Supe que se sentía tan solo como yo, que no había podido entender, al igual que yo no lo había logrado. Pero él no lo sabía porque no llegó a conocerme; no pudo enterarse de mi existencia ni de la de muchos que, como yo, podríamos haberlo ayudado.

Así, meditando en mi tristeza, salí nuevamente al encuentro de la gran ciudad, y no pude resistir la tentación de pasar frente al teatro. Para mi sorpresa las alpargatas aún se encontraban allí y un individuo que caminaba con sus pies desnudos se paró a su lado, les sonrió y pronto formaron parte de su atuendo.

No dudé en correr a su lado y preguntarle si se encontraba solo; con sus ojos llenos de lágrimas me respondió: “no estoy solo si un hermano  se preocupa por mi”. Entonces un abrazo selló un compromiso, una razón que nacía.

Desde aquel día erramos por el mundo preguntando a las personas: “Perdón, ¿se siente solo?”. Y es nuestra forma de ayudar para que nadie encuentre más zapatos, para que exista una esperanza.

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso