Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
Autor: Diego Millán García
22/06/2015
PONER MÚSICA A LA VIDA

H

abía tomado la decisión de escribir un poco más a menudo este mensaje, pero Mayo y Junio han sido dos meses repletos de muchas actividades que apenas me han dejado espacio y tiempo para otras cosas. Más relajado ya, y en la recta final del curso escolar, con la llegada de un verano que se presenta caluroso en este hemisferio norte, me animo a ponerme en contacto de nuevo contigo para compartirte sobre mis experiencias y vivencias, ideas, reflexiones, esperanzas, visiones de la vida y opiniones sobre lo que ocurre en nuestro mundo.   

Un mundo que, lejos de arreglarse, pareciera que por momentos va empeorando peligrosamente, con noticias que a veces nos hielan el alma y agostan nuestros mejores sentimientos e ideales. Como lo que está ocurriendo a diario en el Mediterráneo, donde miles de personas, refugiados que huyen de las guerras o que buscan un futuro mejor, se lanzan a la aventura casi de forma suicida a veces, buscando un lugar en Europa que los haga sentirse más seguros. Aunque la realidad es que les esperan centros de acogida o de internamiento abarrotados, saturados y desbordados donde pasan semanas, meses y a veces años sin que nadie les quiera dar cobijo, asilo o trabajo. Y con los conflictos de Siria, Irak y de otros lugares de África, la situación sin duda empeorará, y seguirá llenando las costas de Libia, de Italia, de España, de Grecia, o las fronteras de Turquía, que ha cerrado sus fronteras a los refugiados sirios, o de Jordania, de un éxodo (casi 60 millones como se nos recordará en este día 20 de Junio, Día Internacional del Refugiado) catalogado ya como la mayor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial.

Mientras, algunos países del centro y norte de Europa han decidido cerrar sus fronteras, en un acto egoísta que demuestra que Europa no es la pretendida Unión con la que muchos fabulan y presumen, puesto que llegada la hora de la solidaridad, cada país busca sus propios intereses. Y es que mientras esas realidades ocurrían lejos de nuestros oasis del bienestar europeo, apenas nos preocupaban. Pero ahora están llamando a nuestras puertas, piden ayuda urgente, son seres humanos como nosotros, muchos están bajo amenaza de muerte o de persecución. Porque nadie huiría de sus países ni se arriesgaría a morir, sino fuera porque realmente están desesperados y buscan, como lo haríamos nosotros, una vida mejor para sus hijos y sus familias. Es verdad que no se puede soportar una avalancha permanente de personas ni permitir que todos entren de cualquier manera. Pero previa a toda ley, hay un derecho humanitario y desde luego la solución no está sólo en intentar impedir que no lleguen o que no mueran en el mar.

¿Qué se está haciendo para estabilizar esos países de los que proceden o para estimular su desarrollo? ¿Cuándo se va a actuar de forma eficaz y expeditiva contra los salvajes del Estado Islámico, y así estabilizar Libia, Siria, Irak, el Cuerno de África y otras zonas en permanente inestabilidad? Estoy seguro de que si fueran países ricos en materias primas o importantes para los intereses estratégicos de Occidente, no me cabe duda de que se actuaría con más rapidez y contundencia.   

Contundencia que también haría falta en otras crisis que amenazan la estabilidad mundial y que no resulta descabellado pensar que pueden ser chipas de una guerra más global (como manifestó el Papa Francisco en su reciente visita a Sarajevo). Ahí tenemos de nuevo un preámbulo de Guerra Fría entre Estados Unidos, que ha decidido movilizar soldados y armas en los países de la antigua Unión Soviética, y Rusia, que recientemente ha asegurado que potenciará su arsenal nuclear y que responderá a cualquier amenaza o agresión, reavivando el peligro de una guerra generalizada en el este de Ucrania.   

Crisis que sigue teniendo a Grecia en el epicentro de las preocupaciones europeas, puesto que no hay manera de llegar a un acuerdo que, de no producirse estos días, podría llevar al país heleno a la salida de la Unión Europea y del euro, y a una bancarrota o suspensión de pagos que abocaría a los griegos a una situación dramática de recesión económica y de pobreza. En ello están estos días, con las posturas enrocadas, en las que nadie quiere ceder. Y añadamos a esto, la postura de Inglaterra, cuyo primer ministro Cameron, vencedor absoluto en las pasadas elecciones, amenaza con un próximo referéndum, e insiste en revisar su relación con la Unión Europea y en modificar su actual modelo, a lo que se niegan los socios más poderosos como Alemania o Francia.   

Y es que Europa cada vez está más lejos de una identidad común que no sea la puramente económica. Porque además resucitan a menudo los fantasmas de los nacionalismos y populismos, tanto de izquierdas como de derechas, que proponen soluciones de ruptura, cuando no lanzan proclamas simplistas y xenófobas contra la inmigración (en Dinamarca va a gobernar un partido apoyado por otro declaradamente racista y contrario a los inmigrantes, y en Estados Unidos, un joven acaba de asesinar a nueve personas de raza negra en una iglesia frecuentada por afroamericanos, según él por odio racial, y que ha llevado a la enésima reflexión sin resultados reales del control y reducción de armas entre la población estadounidense), o contra los que no son de sus ideas.

En España acaban de celebrarse Elecciones Municipales y Autonómicas que han dado un vuelco al mapa político, con un Partido Popular de derechas que ha perdido gran parte de su poder, en gran medida por su inoperancia contra la corrupción y la creencia de que la economía iba a ser su salvación, y un conglomerado de partidos de izquierdas, populistas de ambas ideologías, que han sabido recoger la indignación ciudadana y canalizarla en provecho propio para, supuestamente, regenerar la vida política y social. Y ese vuelco ha sido apoyado en gran medida por un Partido Socialista que se ha aliado con dichas fuerzas heterogéneas que, ya hemos visto, en realidad lo que buscaban era echar del poder al Partido Popular y ponerse ellos en su lugar.  

O sea, lo de siempre. Aunque yo tampoco esperaba otra cosa, conociendo al ser humano y lo que son las promesas en las campañas electorales, meras promesas que no se cumplen. Un espectáculo bochornoso que aumenta la sensación de hartazgo de los ciudadanos, cuando ven que los que han sido más votados, son apartados sin miramientos por los que han perdido. Y esto me parecería igual de mal si lo hicieran los partidos de derechas. Pero bueno, así es la política y ésta la realidad que tenemos. Recelo siempre de los populismos que prometen el cielo en la tierra, incluso algunos, ¡madre mía!, han prometido la felicidad después de llegar ellos, como si la felicidad se consiguiera porque unos deciden otorgarla de manera mágica, sin esfuerzo, al más puro estilo mesiánico y salvífico, cuasi religioso, que a veces tanto critican en otros. Aun así, no quiero ponerme catastrofista ni dejarme llevar por prejuicios condenatorios (de hecho en Madrid, Barcelona y Valencia, las ciudades más pobladas de España van a ser gobernadas por alcaldes y alcaldesas de corte populista, curtidos en las protestas callejeras y antisistema, pero que en sus primeros días de mandato han dado muestras de austeridad, cercanía a la gente, y preocupación real por los más necesitados).

Ellos y ellas merecen el beneficio de la duda, la oportunidad de demostrar lo que han prometido y dejar que se cumpla lo dicho por Jesús: “por sus frutos los conoceréis”.  Frutos y buenos que ya está viendo nuestro rey Felipe VI, que acaba de cumplir su primer año desde que fue proclamado rey, y que ha aumentado ostensiblemente la percepción positiva que de la monarquía tienen en este momento los españoles de muy diferentes ideologías, tras un declive en esta percepción que marcó los últimos años del anterior monarca, su padre Juan Carlos I.   

Pero también frutos, en este caso podridos, son los que se van conociendo del mundo del deporte en general y de la FIFA en particular. Corrupción en muchos de sus miembros, entre ellos su presidente, Josef Blatter, que a poco de ser reelegido, ha tenido que dimitir por supuesta implicación en esta trama corrupta, que amañaba Campeonatos Mundiales a países que a cambio daban jugosas comisiones económicas, como parece ser el caso de Rusia y de Qatar.  

Ello unido a los escándalos y malos ejemplos de jugadores que deberían ser referentes para jóvenes y niños, como ha ocurrido en las celebraciones de los tres campeonatos ganados por el Barcelona de fútbol, con varios de sus jugadores en manifiesto estado de exceso etílico, o el del jugador chileno Arturo Vidal, que fue detenido por conducir borracho y poner en peligro la vida de otros. Y como suele ocurrir en otros casos, muchos de sus seguidores los exculpan y justifican, cuando no los jalean, sólo porque son de los suyos, cosa que no harían si fueran de sus contrarios o de otro ámbito social.

Y es que el fútbol es algo más que un deporte. Canaliza emociones, evade los problemas, provoca adhesiones casi religiosas, tapa a nivel mediático situaciones que incomodan a políticos o ciudadanos. Como está ocurriendo en Chile con la Copa América (y como ocurre en España y en otros tantos países), una ocasión excelente para que el Gobierno desvíe la atención de los casos de corrupción y de las promesas incumplidas que salpican a la presidenta Bachelet, aparte de la crisis económica que se otea en el horizonte y la huelga de docentes que tiene paralizada la educación.    

En fin, menos mal que hay otras noticias que estimulan y animan a no perder la confianza en el ser humano. Con motivo del Quinto Centenario del nacimiento de santa Teresa de Ávila, tuve la enorme suerte de realizar, el domingo 31 de Mayo, una inolvidable peregrinación, con el Grupo de Crecimiento en la Fe que animo los martes en el Colegio, más algunos amigos añadidos, a través de los lugares esenciales teresianos (también había visitado con los alumnos de mi Tutoría unos días antes un Convento de Carmelitas aquí en Madrid, toda una experiencia nueva y positiva para 28 jóvenes de 16 años que quedaron encantados y admirados de la acogida y la vida de las 11 monjas que conversaron con nosotros por casi dos horas).

Bajo la experta y sabia guía que fue María Jesús, fuimos adentrándonos en un viaje exterior e interior por la vida de esta extraordinaria santa y mujer que fue santa Teresa. Primero su Casa Natal; luego el Convento de San José, primer convento reformado; más tarde el Convento de la Encarnación (donde estuvo gran parte de su vida, vivió su conversión e inició la reforma de las carmelitas). Allí pudimos tener una Eucaristía maravillosa en la Capilla de la Trasverberación, lugar de las experiencias místicas de la santa. Vista espectacular de la ciudad encerrada en la muralla medieval mejor conservada de Europa desde los Cuatro Postes,  y visita al Palomar de Gotarrendura, ampliamente mencionado por la santa en sus escritos, un lugar delicioso, que rezuma autenticidad y espiritualidad teresianas. Coincidía ese mismo domingo el Día “Pro Orantibus”, para recordar a los miles de monjas y monjes contemplativos que, como las carmelitas, son un remanso de paz y de oración en nuestro ajetreado mundo.   

Es la paz que el Papa Francisco ha querido llevar a la hermosa y dramáticamente famosa en el pasado reciente por la violencia que sufrió, la capital bosnia, Sarajevo. Allí pasó apenas 12 intensas horas en las que se prodigó en gestos, palabras, actos, encuentros, todos ellos con un denominador común: la paz es posible si viene precedida por el perdón, que no el olvido, y se edifica sobre el respeto al otro, en un país donde conviven, a veces de forma tensa, musulmanes, católicos y ortodoxos. Un Papa valiente que llama a las cosas por su nombre y que no dejó de gritar: “¡Nunca más la guerra!” (Desgraciadamente, la historia se ha repetido y se sigue repitiendo, y ni los diferentes aniversarios recientes de las dos Grandes Guerras Mundiales, ni ahora el bicentenario de la batalla que supuso el comienzo de la caída definitiva del imperio napoleónico a manos de las tropas inglesas y aliadas comandadas por el general Wellington en la ciudad belga de Waterloo, sirven de escarmiento ni de conversión) Una valentía profética que le ha llevado a publicar su segunda encíclica, la primera de las encíclicas papales que hable exclusivamente sobre la Ecología.

Un texto, llamado “Laudato si” (Alabado seas), en clara referencia al poema de San Francisco de Asís, el santo más ecológico, y  que ha suscitado una enorme expectación en todo el mundo, no sólo entre los católicos, por lo que dice y la forma de decirlo. Un canto a la Creación y una llamada urgente a protegerla y a cuidarla como la Casa Común de todos, ante la amenaza real de su destrucción si no se ponen medios eficaces para evitarla: la drástica reducción de gases contaminantes de efecto invernadero, el impulso de una educación ecológica, la promoción de un desarrollo sostenible y de energías alternativas y renovables, la disminución de un consumo compulsivo que está esquilmando las riquezas naturales y perjudicando sobre todo a los más pobres, y la defensa de una ecología humana, no sólo naturalista, que promocione a las personas, defienda la vida, respete la dignidad de toda persona y redistribuya con más justicia y ética las riquezas de la tierra.

Un documento con un tono claramente profético de denuncia, pero a la vez propositivo que intenta inspirar la próxima Cumbre del Clima que se celebrará en París en diciembre de este año, y sobre la que recaen muchas esperanzas.   

Y es que el Papa Francisco no para en su actividad mediadora y diplomática para tender puentes de paz y desactivar tensiones, como las que está desactivando entre Cuba y Estados Unidos, entre Israel y Palestina, entre el Gobierno Colombiano y las FARC, o el intento de mediación frustrado por el presidente venezolano Maduro, que no acudió a su cita con el Francisco, alegando un resfriado, que a todos sonaba a excusa para no tener que recibir la reprimenda papal y su intercesión en la liberación y trato humanitario hacia los presos políticos, actualmente varios de ellos en huelga de hambre. Y es que Maduro ha decidido llevar a su país al precipicio de la dictadura, de la ruina económica y de la represión de las libertades elementales, impidiendo a personajes políticos como el ex presidentes español Felipe González o a senadores brasileños poder realizar una misión de visita humanitaria y de apoyo a dichos presos políticos, a los que se les niega un juicio justo y transparente, sin medidas que garanticen su objetividad.   

Y es que los dictadores y sus aprendices siempre hacen lo mismo: reprimir la palabra. Como lo intentaron en China hace ahora 25 años, con la famosa matanza de estudiantes críticos con el régimen comunista en la plaza de Tianamen, en Pekín. Y lo siguen haciendo en Hong Kong, donde el Gobierno comunista del presidente Xi Jinping aborta cualquier manifestación de protesta, la llamada “revolución de los paraguas” que puso en jaque a la política dictatorial que pretendía imponer a los candidatos del Partido Comunista sobre los elegidos democráticamente por la mayoría de los habitantes de la antigua colonia inglesa.  

Y cambiando de nuevo a noticias positivas, ya se terminaron las cuatro tandas de Primeras Comuniones, 57 niños y niñas de mi Colegio San Viator, que se han realizado en la vecina Parroquia de la Fuensanta. Hermosas, alegres, emotivas y festivas Celebraciones que han preparado con esmero y dedicación de tiempo e ilusión el fantástico grupo de Catequistas que me ha ayudado en esta tarea. Y junto a esto, una Salida-Convivencia con los niños, niñas, catequistas y familias de los dos primeros cursos de Catequesis de Primera Comunión.

Casi doscientas personas que nos reunimos en el cercano Cerro de los Ángeles, centro geográfico de España, y donde se levanta un imponente monumento al Corazón de Jesús, una devoción muy hermosa y popular que nos recuerda la esencia de nuestra fe cristiana, que DIOS ES AMOR, como nos lo recuerda san Juan en su primera carta, capítulo cuatro, versículo ocho.   Y en medio de todo este cúmulo de celebraciones, dos bodas que presidí con mucho cariño y alegría: la de Alberto y Cristina, y la de Ismael y Marta. Preciosas ceremonias al aire libre, casi en pleno campo, repletas de emoción, imbuidas de amor.

Con una llamada a cuidarlo en esta sociedad nuestra de hoy que parece dar al amor fecha de caducidad anunciada. Pero no es así, el amor verdadero, como también nos dice san Pablo, nunca pasará ni terminará. Claro que si en verdad lo cuidamos con detalles, con pasión, con renovada ilusión, con respeto, con libertad y confianza, con humor y perdón, esquivando uno de los mayores males que mata el amor: la rutina.   

Amor y entrega es lo que puso también en su vida y en su lucha por la igualdad, Pedro Zerolo, famoso político socialista y firme defensor de la libertad y la igualdad, así como del matrimonio homosexual, que ha fallecido recientemente en Madrid, víctima de un cáncer de páncreas, a la edad de 55 años. Un hombre bueno, honesto, luchador por un mundo mejor que merece toda mi admiración, más allá de su orientación sexual o de sus opciones políticas. De hecho, me acerqué al Patio de Cristales del antiguo Ayuntamiento de Madrid donde estaba instalada la Capilla Ardiente para unirme a los miles de madrileños de diversas clases e ideologías que queríamos darle el último adiós y manifestarle mi respeto.

Y es que aunque no comparta ideas u opciones del tipo que sean, el respeto es fundamental para la convivencia. Respeto que se hará patente en el próximo Día del Orgullo Gay, que reúne solamente en Madrid a cientos de miles de personas en el primer sábado de Julio y que forma parte ya de los festejos populares de la ciudad, que lo celebra en un tono festivo y comunitario, aunque también es verdad que ha perdido su carácter reivindicativo y de denuncia, para derivar en un tono mucho más consumista, lúdico y de negocio (por cierto que es preocupante, según datos de Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, el aumento en un 33% de contagios por VIH entre el colectivo gay, señal de que se ha bajado la guardia al no percibir el SIDA ya como una enfermedad mortal, lo cual debe llevar a seguir potenciando las campañas y concienciación desde todos los ámbitos a favor de la prevención y el uso del preservativo).  

Respeto que también siento hacia los millones de musulmanes, entre ellos varios amigos míos, que esta semana han comenzado su mes santo de ayuno del Ramadán. Mes para abstenerse de alimentos sólidos y líquidos desde que sale hasta que se pone el sol, pero también días de espiritualidad, oración, fiesta familiar, solidaridad. Es lo que viven la mayoría de los musulmanes en el mundo, que son gente buena y pacífica, y que no tienen nada que ver con los fanáticos que se atribuyen la interpretación fundamentalista y violenta del Corán y del profeta Mahoma.   

Y es que el ser humano, tú y yo también, hemos sido creados para el amor, la concordia, la convivencia en paz, el respeto a las creencias de los demás, aunque desgraciadamente las guerras, la intolerancia, el fanatismo, el odio, los prejuicios, nos llevan a sentirnos a veces enemigos de los otros. ¡Qué hermosa película he visto en esta última semana y que te recomiendo vivamente si te gusta el buen cine: “Phoenix”!, del director alemán Christian Petzold, sobre la desmemoria que siguió al Holocausto judío, así como la cobardía cómplice con que muchos alemanes evitaron comprometerse en la defensa de dichos judíos. Un alarde de buen cine y unas interpretaciones extraordinarias de Nina Hoss y Ronald Zehrfeld. A la vez, un canto al amor y a la esperanza de que el ser humano tenga la capacidad   de superar las situaciones más adversas.   

Los sentimientos de bondad y misericordia que llenaban los corazones de dos grandes santos, de los que se conmemoran estos días importantes aniversarios: los cien años del nacimiento del hermano Roger de Taizé, del que ya te hablé en el mensaje pasado, pero del que ahora te mando una foto inolvidable junto a él y mi madre; y los doscientos años del nacimiento de san Juan Bosco, fundador de las Congregaciones Salesianas, un extraordinario gigante de la fe y de la entrega a los más pobres de su época, sobre todo a los niños y jóvenes, con una pedagogía de la cercanía, del juego, del humor, del acompañamiento que no ha perdido ni un ápice de actualidad, y cuya tumba en Turín visitará este domingo día 21 el Papa Francisco, que también contemplará en la misma ciudad la llamada “Sábana Santa”, la que supuestamente envolvió el cuerpo de Cristo tras ser bajado de la cruz y ser envuelto en ella para darle sepultura. Un reliquia venerada desde hace siglos y que, a pesar de los múltiples estudios científicos que se han realizado sobre ella, algunos descartando que sea en verdad del siglo I o que simplemente sea una copia del siglo XIV, sigue manteniendo intacto su misterio y atrayendo a millones de personas para su veneración, una veneración y exposición pública que no se hacía desde el año 2000, cuando fue llevada a Roma por el Papa Juan Pablo II con motivo del Jubileo del Nacimiento de Cristo.   

Todos motivos de esperanza y de alegría. Motivos para salir de nuestra mediocridad y pereza, de nuestros desencantos y egoísmos. Motivos para vivir la vida en positivo, sabiendo que la manera en la que la vivimos, no depende de la objetividad de los hechos, sino de la mirada que ponemos sobre ellos. Y eso ya depende de ti y de mí. Así que espero que este mensaje, lleno en algunos pasajes de noticias negativas y violentas, no te llenen de pesimismo y caigas en la tentación de sumergirte en tu mundo, escéptico ante la posibilidad de cambiar las cosas y dedicándote sólo a tus cosas, a tus problemas y a tus realidades. Pero eso no soluciona nada. Sabemos que sólo amando nos realizamos, y que en el encuentro con los demás, seres humanos como tú y como yo, con sus luces y sombras, reforzamos nuestra humanidad, abrimos nuestras mentes, ensanchamos el horizonte del sentido de nuestra vida, y eso nos hace más felices. No te fijes en la mancha negra del papel de la vida, que la hay, sino en la toda la parte de la hoja en blanco que la rodea y que nos habla de todo lo bueno, noble y bello que hay en todo ser humano.

Santa Teresa, el hermano Roger, San Juan Bosco, Pedro Zerolo, tantos y tantos otros seres humanos anónimos, hablan de lo mejor que nos habita, y nos estimulan a empeñarnos en la lucha por hacer de este planeta nuestro, esa Casa Común de la que habla el Papa Francisco, un lugar abierto, acogedor, donde todos los seres humanos vivamos con divinidad, en libertad y en respeto y fraternidad, empezando por la cercana familia, los ambientes de trabajo y de vecindad, las amistades, los más necesitados que nos rodean.   

Yo ya estoy cerrando el curso escolar, con un balance siempre positivo, porque diferentes son los alumnos cada año, y ellos siempre nos enseñan, nos aportan, nos dan la posibilidad de dar lo mejor de nosotros. Y delante, un tiempo de descanso y también de ocio, de familia, de amigos, de sol y mar, de montaña, de lecturas siempre pospuestas para estas fechas, de músicas (este domingo es el Día Mundial de la Música) y exposiciones de arte que enriquecen el alma, de mirada contemplativa hacia la naturaleza, las personas, los acontecimientos, las cosas.

Días para abrir las ventanas del corazón y dejar que entre por sus arterias y laberintos el oxígeno renovador de la ternura y de la bondad, de la misericordia, del perdón, de la alegría, de la fe. Y, aunque en el hemisferio sur se estrena el invierno, cualquier tiempo es propicio y bueno para ser feliz.   

Espero volver a escribiros antes de Agosto. Mientras, te deseo lo mejor. Te mando algunos vídeos, fotos, poemas, reflexiones. Deseo que te sirvan, no tanto para información, que también, sino sobre todo para crecer en sabiduría y en amor. 

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso