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Autor: Diego Millán García
25/05/2015
DÍAS HISTÓRICOS

H

ay días que son históricos. Para mí, uno de ellos será este sábado 23 de Mayo. Por fin será beatificado y reconocido como mártir y beato Monseñor Oscar Romero, arzobispo de San Salvador desde 1977 hasta 1980, en que fue asesinado mientras celebraba Misa en un hospital para cancerosos, un 24 de Marzo de ese mismo año, hace ya 35 años. Desde entonces, entre el pueblo latinoamericano creció la certeza de su santidad, pero durante años, tanto por parte de la Iglesia salvadoreña como por sectores conservadores del Vaticano han ido poniendo obstáculos a la declaración oficial de su martirio y santidad, acusándolo injustamente de comunista y guerrillero. Pero la realidad es que desde hace mucho tiempo se le invocaba como San Romero de América, mártir. Y qué maravillosa casualidad. Ha tenido que ser un Papa latinoamericano, el Papa Francisco, el que ha desbloqueado su proceso (aunque en parte ya lo hizo Benedicto XVI pocos días antes de su famosa renuncia a la sede de Pedro) y hecho realidad un sueño (también mi sueño, aunque yo siempre lo invoqué como santo) y reparado una injusticia. Por fin, este hombre bueno, humilde, santo, pero a la vez profeta valiente y firme a favor de los derechos de los más pobres y fustigador de las atrocidades de la dictadura militar imperante en aquella época en El Salvador, será declarado mártir y beato oficialmente por la Iglesia, en la misma diócesis y junto al mismo pueblo del que fue inolvidable pastor y guía. Y además presentado como Modelo de Pastor y de Iglesia que el Papa Francisco desea impulsar: pastores con “olor a oveja” y una Iglesia abierta, cercana, defensora de los pobres, comprometida con la justicia, denunciadora de la opresión, sencilla y participativa, samaritana y acogedora. Una Iglesia cuya cara visible, mediática y creíble es sin duda su ONG más querida, Cáritas, cuyo Comité  Internacional acaba de declarar a Romero como su Patrono y Protector. ¡Bendito sea Dios!  Es el mismo Papa Francisco que está decidido a utilizar su liderazgo moral indiscutible hoy en el mundo, como se lo acaba de reconocer el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, para influir y ayudar a solucionar los graves conflictos que asolan nuestro planeta tierra, dando un paso al frente al reconocer oficialmente al Estado Palestino ante su propio presidente Mahmud Abbas, presente esta semana pasada en el Vaticano con motivo de la canonización de las dos primeras santas palestinas, y abogar ante Israel para que se reconozca la existencia del derecho de los palestinos a tener su propia tierra y su propio Estado junto al judío. Al mismo tiempo, ha elevado con energía y con fuerza la voz para que el mundo no olvide la tragedia que están viviendo los cristianos en Oriente Próximo, o a favor de una solución urgente y humanitaria ante la tragedia que se vive en el Mediterráneo con el problema de la inmigración, algo sobre lo que parecen empezar a hacer caso la Unión Europea que acaba de aprobar una resolución para intervenir, incluso militarmente, para salvar vidas e impedir que sigan operando las mafias que trafican con seres humanos en las cosas de Libia. Una resolución que no será fácil de cumplir porque deberá contar con la aprobación de la ONU, que no siempre se mueve por criterios éticos y humanitarios, y de un Gobierno libio hoy dividido y prácticamente inexistente. Además, la Comunidad Europea sigue sin ponerse de acuerdo sobre lo que han llamado las “cuotas” de refugiados a repartir entre los diferentes países que conforman la Unión, con protestas expresas de Gran Bretaña (cuyo recién elegido Primer Ministro David Cameron quiere “criminalizar” a los inmigrantes sin papeles y los que les dan trabajo), Francia, Italia y España. Pero bueno, al menos se van dando pasos en la buena dirección. Aunque es verdad que si no se solucionan los conflictos y las situaciones de pobreza que existen en los países de origen de los emigrantes, nadie podrá evitar que sigan asaltando las puertas de Europa buscando refugio, protección, asilo, refugio, o simplemente una vida más digna.   

Y es que la inmigración se ha convertido en un problema de tremendas dimensiones, la mayor tragedia ya humanitaria de la historia, agravada con la huida masiva de personas que escapan de las guerras, principalmente de Irak y Siria, pero también de Eritrea, Etiopía y otros países africanos. Y por supuesto del Estado Islámico, que sigue en su terrorífico avance imparable y que acaba de acercarse peligrosamente a Bagdad y conquistado la milenaria ciudad siria de Palmira, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y cuyas valiosas ruinas corren ahora un serio peligro, y dominando ya la mitad del territorio sirio. Esto conlleva cientos de ejecuciones y miles de refugiados que huyen de la barbarie yihaidista. Mientras tanto, Estados Unidos y sus aliados siguen reticentes, por cuestiones de coste político, a intervenir militarmente con tropas terrestres, la única forma de derrotar a los fundamentalistas. Porque en realidad la batalla que allí se libra es algo más que una disputa regional entre diferentes facciones del Islam, la sunita y la chiíta, liderados por Arabia Saudita e Irán, que por supuesto lo es y en gran manera, sino que afecta a toda la Comunidad Internacional, y nadie debería quedarse cruzado de brazos ante la posibilidad ya no tan remota de que esos bárbaros se apoderen por completo de Siria e Irak.

No podemos mirar para otro lado, pensando que nos queda lejos. Como tampoco podemos mirar para otro lado con las diferentes situaciones de sufrimiento que se siguen viviendo en Nepal, el drama de los inmigrantes latinoamericanos en su camino hacia Estados Unidos y en la frontera de México (por cierto no conviene olvidar la situación de tantas mujeres amenazadas, secuestradas y asesinadas en la ciudad mexicana de Ciudad Juárez), o la tragedia de las más de seis mil personas de la etnia Rohingya y bengalíes que han vagado famélicos a la deriva por el Golfo de Bengala sin que ningún país de la zona quisiera acogerlos. Finalmente, Tailandia, Filipinas y Malasia, bajo la presión de la opinión pública internacional, han cedido a acogerlos con la condición de devolverlos al mar en un año (y de paso se han descubierto auténticos campos de esclavos de esta etnia musulmana en la frontera entre Tailandia y Malasia, donde son explotados miserablemente y donde muchos mueren por desnutrición y enfermedades).

¡Dios mío, cómo pueden algunos seres humanos  ceder a instintos tan bajos, qué manera de tratar a las personas como si fueran objetos de intereses políticos y económicos, y no como sujetos de los derechos humanos más elementales, como el de ser acogido y ayudado o el de buscar una vida más digna!  Una vida más digna que deberían buscar los gobernantes y los políticos para sus ciudadanos, dando ellos ejemplo de servicio y honestidad, algo que en España ha estado bastante ausente durante los años de la bonanza económica. Ello ha llevado a la eclosión de abundantes casos de corrupción que ha sembrado de indignación a gran parte de la sociedad, y que este domingo, 24 de Mayo, expresará con su voto cómo y por quién quieren ser gobernados en ayuntamientos y comunidades autónomas.

Todos los indicios apuntan a que se acabó la era del bipartidismo liderado por el Partido Popular y el Partido Socialista, y la irrupción importante de otras formaciones de corte más populista, de izquierda, como Podemos, y de derechas, como Ciudadanos. No estaría nada mal una regeneración ética de la vida política y social de España, y una política de pactos y consensos a favor del bien de los ciudadanos, y no por conveniencias o cuotas de poder o de partido. Algo que ocurre en otros muchos países. Y es que el poder y el deseo de dominio es una tentación muy antigua en el ser humana de la que se libran muy pocos dirigentes. Ahí está el ejemplo de Venezuela, un país rico al borde de la bancarrota por culpa de unos dirigentes ineptos, aferrados al poder, refugiados en la retórica ampulosa y vacía de la revolución bolivariana, mientras encarcelan a los opositores políticos, amordazan a los medios informativos críticos con el régimen, y se enriquecen, como parece demostrado aunque ellos lo nieguen, con el negocio de la droga, actuando como auténticos narcotraficantes.  

Pero no todo es negativo ni noticias calamitosas que nos roban la esperanza. Afortunadamente, siempre nos quedará la cultura, el arte, la música, la belleza de la primavera o del otoño, la bondad de millones de personas en el mundo. Como lo fue B.B King, músico, cantante y compositor estadounidense, fallecido en Las Vegas el 14 de Mayo pasado, a los 89 años de edad, que se hizo famoso alrededor del mundo interpretando blues con su guitarra eléctrica, con un estilo que influyó en generaciones enteras de rockeros y bluseros.   

Como yo sembré mi alma de la espiritualidad y la vida de Santa Teresa de Jesús, visitando el pasado domingo la preciosa Exposición que sobre la santa abulense, con motivo del 500 centenario de su nacimiento, se puede contemplar en la Biblioteca Nacional. Los manuscritos originales de sus famosos libros: Las Fundaciones, Camino de Perfección, Las Moradas. Y obras de famosos pintores como Zurbarán, Ribera, Rubens, Gregorio Fernández, entre muchos otros. Un deleite espiritual que completaré con la peregrinación, el próximo domingo, a los lugares teresianos más importantes de Ávila, la ciudad que la vio nacer. ¡Qué bendecido me siento!  Y una vez lo digo y lo siento: ¡qué suerte estar en Madrid y poder disfrutar de esta hermosa y cultural ciudad! Como disfruté de sus fiestas patronales de san Isidro, asistiendo a la famosa Pradera en la mañana y contemplando un imponente castillo de fuegos artificiales al compás de músicas típicas madrileñas sobre el conocido y popular lago del parque del Retiro. Y por supuesto, el día 16, me di un atracón de arte con motivo de la Noche de los Museos, que abren hasta pasada la medianoche de forma gratuita.   

Atracón de fe y de fiesta como el que vivirán este fin de semana cientos de miles de personas que, como todos los años, la madrugada del domingo al lunes de Pentecostés, sacarán en procesión a imagen de la Virgen del Rocío, sin duda la romería más masiva de cuantas se celebran en España.  Fiesta menos religiosa, pero igual de mediática, la que están ya viviendo a nivel deportivo, tanto el Fútbol Club Barcelona, triunfador en el Campeonato de Liga de este año, y el Real Madrid, reciente campeón de Europa de baloncesto.   

Es la emoción que vivieron 15 personas, 7 jóvenes y 8 adultos catequistas que el pasado domingo día 17 recibieron felices su Confirmación de manos del Vicario de nuestra zona y en nuestra parroquia de la Fuensanta. Lugar donde también seguimos celebrando Primeras Comuniones de niños y niñas también de mi Colegio San Viator de Madrid. Y la alegría y nostalgia que sentirán este sábado 23, los 53 alumnos y alumnas de 2º de Bachillerato que se graduarán y darán comienzo a una nueva e importante etapa de sus vidas, la universitaria.  

Celebraciones todas que vivo con intensidad y entusiasmo, pero que me dejan bastante agotado, porque a todo esto se junta mi trabajo escolar y pastoral que es mucho en este casi final de curso, y la celebración de bodas, bautizos, confesiones, junto con la animación de diversos grupos de fe. Vamos, que no me aburro.   

Aunque también busco tiempo y días más baratos para ver de vez en cuando una buena película como “Fiesta de despedida”, un canto a la vida con la eutanasia como fondo. También dignas de verse son “Mandarinas”, “La Maestra de historia” y “Girlhood”, sin olvidar la simpática cinta de animación inglesa “La oveja Shaun”. Junto a ellas, la última que he visto: “Mad Max: Furia en la Carretera”. Una película de trepidante acción, algo que no me ha atraído nunca demasiado, pero que en este caso vale la pena ver por su impresionante puesta en escena, las grandes interpretaciones, y su mensaje ecologista, humanitario y solidario que transmite en medio de unos paisajes desoladores que quizá puedan ser los de nuestro planeta tierra y de unas situaciones de lucha por el agua y los valores perdidos que pueden no estar tan lejanos en el futuro. Al menos, nos avisa de que si seguimos por el camino que vamos de destrucción progresiva del planeta, nos conducirá a un mundo inhabitable.   

Un mundo que debe potenciar la familia como núcleo de la sociedad, familia estable, transmisora de valores buenos y humanistas, promotora de solidaridad y fraternidad. Una familia que quizá hoy se ha diversificado, y es algo que debamos aceptar y acompañar como nos dice el Papa Francisco, pero que no debe claudicar de su misión más esencial: ser fuente de amor y de comunicación, y plataforma de construcción de personas positivas y felices, que aprendan a convivir en sociedad, con respeto a la diversidad (como nos lo ha recordado la Semana de la Diversidad Cultural y Biológica y el Día Internacional de la Familia)  

En fin, gracias por leerme y acoger todo este torrente de palabras, sentimientos, emociones y pensamientos. Yo te animo a que sigas llenando tu vida de pensamientos y palabras positivas. Que arrojes lejos de ti el miedo, la falta de autoestima, las desconfianzas, recelos y prejuicios. Pentecostés es la fiesta de la alegría, de la audacia, de la valentía, de la salida hacia fuera y hacia delante. El Espíritu de Dios no nos quiere encerrados en nuestras quejas y lamentos, o en las seguridades y nostalgias, culpabilidades y duelos de un pasado que no podemos ya cambiar y que no volverá. Estamos llamados a la libertad, a los campos y puertas abiertas, a dejar empujar por los vientos huracanados de una vida que debemos tomar en nuestras manos para que no nos la roben ni se nos escape. Dios no quiere tampoco una Iglesia encerrada, recelosa del mundo actual y de sus cambios. Ni una Iglesia segura de sí misma, o ensimismada en sus ritos, normas y leyes, sino en una Iglesia acogedora, sanadora, perdonadora, abierta a todos, “hospital de campaña” como la llama el Papa Francisco, una Iglesia herida en mil batallas por estar al lado de las personas y de los pobres, y no una Iglesia enferma de autosuficiencia, orgullo, vanidad, riquezas y seguridades, algo que no viene de Cristo ni del Evangelio, ni es atracción para nadie que busque de verdad a Dios.  Pues nada, manos a la obra. ¡Hay tanto por hacer, tantas personas que necesitan de tu tiempo, tu sonrisa, su cercanía, tu misericordia, tu amabilidad, tu generosidad, tus abrazos y besos, tu ternura, tu tiempo.

¡Qué hermoso poema el de la Madre Teresa que dice:  “Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en sí mismas, ÁMALAS DE TODAS MANERAS. Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas, HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS. Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos, TEN ÉXITO DE TODAS MANERAS. El bien que hagas se olvidará mañana, HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS. La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable, SÉ HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS. Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche, CONSTRUYE DE TODAS MANERAS.

La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces, AYÚDALES DE TODAS MANERAS. Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes, DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS. Amén” Creo que está todo dicho. ¡Ánimo! ¡Feliz Semana! Que el testimonio de la Virgen María, a la que estamos recordando y venerando en este Mes de Mayo dedicado en España a ella, sea para ti, sea cual sea tu fe, un estímulo para seguir dando lo mejor de ti. 

 
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