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Autor: Diego Millán García
11/05/2015
EL AMOR ES LA BASE

N

os llega Mayo con colores primaverales y calores casi estivales que convierten parques y calles de la ciudad en hervidero humano deseoso de despojarse definitivamente de los rigores y fríos del invierno, para entregarse al disfrute de la naturaleza, al contacto con los amigos, al asalto de una capital como Madrid, siempre bulliciosa y cosmopolita que se prepara ya para sus fiestas más castizas y populares, las de San Isidro, el 15 de Mayo, reproduciendo costumbres y escenas que ya inmortalizara la paleta del genial pintor Francisco de Goya. Una festividad que coincide con el Día del Mundo Rural, muchas veces olvidado, abandonado y mal pagado, y que sin embargo, al menos en España, es pieza clave para la economía y el progreso.   Y, hablando del mundo rural, yo viví este pasado fin de semana una nueva experiencia familiar en la Primera Comunión de mi sobrinito nieto Samuel, en el pueblo onubense de Valverde del Camino. Una ocasión más para comprobar el magnífico estado de salud de mi madre, con sus 91 años y su sonrisa y bondad permanentes, la maravillosa persona que es mi hermana Maruja y lo unida que está mi familia. Y, por supuesto, lo bien que me siento en ese pueblo que, aunque no es en el que nací, me acogen siempre con mucho cariño, en especial las Hermanas de Santa Ángela de la Cruz, que son para mí un auténtico Evangelio viviente por su humildad, pobreza y atención a las personas más necesitadas. Esos necesitados a los que por fin los Obispos españoles han dirigido un reciente documento que llena un vacío y repara una injusticia, pues la anterior cúpula de los Obispos acentuaba otras prioridades, pero se ocupó poco de manifestar su solidaridad expresa con las personas que estaban viviendo en aquellos momentos la etapa más dura de la crisis.  

Y es que se nota que el espíritu del Papa Francisco empieza a configurar el talante también de los obispos, al menos los españoles, y empiezan a arraigar en ellos y en muchos católicos ese rostro de Iglesia más humilde, más sencilla, más dialogante y más cercana a los problemas de la gente de la calle. Un diálogo que deben fomentar siempre los cristianos, allí donde estén, como lo hace el Papa Francisco, que este domingo 10 de mayo tendrá un encuentro con el presidente cubano Raúl Castro en el Vaticano, para hablar sin duda del viaje que el Papa argentino realizará a Cuba en el próximo septiembre cuando vaya camino de Estados Unidos, y que está empeñado en ayudar con su ministerio y liderazgo mundial a hacer caer los muros y las divisiones que separan a las personas y a los pueblos.  

Un diálogo y reconciliación entre los cristianos y entre los seres humanos por los que trabajó con pasión hasta su muerte el hermano Roger, asesinado hace diez años por una mujer desequilibrada mientras participada en la oración comunitaria. Fundó la Comunidad Ecuménica de Taizé (hace ahora 75 años), y el próximo día 12 de Mayo se cumplirán 100 años de su nacimiento en Provence, Suiza. Sin duda una de las figuras espirituales más destacadas del siglo XX, junto a la Madre Teresa de Calcuta y el Papa Juan Pablo II, al que tuve la suerte de conocer en mi primera visita a Taizé en 1975, y con el que mantuve una amistad hasta su muerte, una amistad que marcó fuertemente mi espiritualidad, intensificó mi sensibilidad ecuménica, y por el que siempre me sentí acogido y querido, al igual que se sintió mi madre las tres veces que viajó a Taizé. Un hombre de Dios que tenía una inmensa confianza en los jóvenes como constructores de una Iglesia reconciliada y un mundo atravesado por la justicia y la paz. Un místico de nuestro tiempo que transparentaba en su rostro, en su mirada, sus palabras y acciones, la presencia amorosa de un Dios que nunca se impone por la fuerza, sino que invita a confiar humildemente en Él. Un santo que ya debería estar en los altares de las diferentes Iglesias cristianas a las que tanto amó y por cuya reconciliación entregó hasta el último aliento de su vida. ¡GRACIAS, HERMANO ROGER!  

Pero por desgracia las Iglesias siguen divididas, ahora mucho menos, y el mundo sigue ensangrentado por tantas guerras y violencia. Un mundo que tiende a repetir los errores del pasado, y apenas aprende de ellos para el futuro. Porque tenemos que aprender de las tragedias humanas para no volver a caer en ellas. Como lo fue la II Guerra Mundial, que tantos muertos, heridos y desplazados dejó, y de cuyo final se han cumplido este pasado 7 de Mayo los 70 años. Los mismos que de la liberación del campo de concentración de Mauthausen, donde fueron asesinados más de cien mil personas, la mayoría prisioneros políticos, pocos en comparación con los que murieron en los campos de exterminio que fue sobre todo el de Auschwitz, entre otros. Una auténtica mancha negra en la historia de Europa y de la humanidad, de la que parece que a veces no aprendemos. Ahí sigue la guerra en Siria, o la violencia ejercida por el Estado Islámico. Y no deja de crecer en el mundo el fanatismo, la intolerancia, la discriminación y el racismo.   

Pero junto a estos horrores producidos por seres humanos, no lo olvidemos, tenemos la belleza de los testimonios de vida de personas que han sido, en sus respectivas profesiones, una luz y un ejemplo para toda la humanidad. Como lo fue el gran periodista español Jesús Hermida, o la genial bailarina hispano-rusa Maya Plisetskaya (ambos recientemente fallecidos), o el mítico director de cine Orson Welles (el del inolvidable “Ciudadano Kane”), del que se ha cumplido el centenario de su nacimiento. ¡Y qué decir del inmenso poeta italiano que fue Dante Alighieri, autor de la “Divina Comedia”, y cuyo aniversario 750 de su nacimiento estamos recordando! Y así un sinfín de personas anónimas que siembran, de forma callada, nuestra tierra de multitud de semillas de bondad, de generosidad y de alegría.   

La alegría que viven tantos niños y niñas que por estas fechas reciben su Primera Comunión. Como los 27 de nuestro Colegio que este fin de semana se acercarán al sacramento de la Eucaristía en la parroquia cercana de la Fuensanta. Un Mayo repleto para mí de Primeras Comuniones, de Confirmaciones, de Graduaciones, de Bodas, amén de todo el trabajo que conlleva el final de curso, que ya está a la vuelta de la esquina. Celebraciones de unos Sacramentos que no siempre se viven con fe, sencillez y autenticidad, sino más bien centrados en los vestidos, los banquetes y los regalos, y muy poco en una vivencia espiritual profunda, comprometida y coherente con lo que dice creer.   

Claro que para celebrar cualquier excusa es buena en España, como lo son las fiestas, romerías y procesiones de muchos pueblos y ciudades. Entre ellas, la de mi pueblo de Porcuna, que este fin de semana, del 9 y 10 de Mayo, peregrinará masivamente a la ermita de la Virgen  de Alharilla, la Patrona, para cantar, comer, bailar, rezar y sacarla en una procesión auténticamente multitudinaria llena de emociones, lágrimas y cantos agradecidos a la Madre de Dios. Actos de una religiosidad popular que penetra las emociones pero no siempre conlleva una experiencia genuina de la fe ni un compromiso coherente de los que dicen llamarse y manifestarse como cristianos. Pero al menos todo esto indica que en cada ser humano late siempre un ansia y un anhelo de espiritualidad que se manifiesta en las múltiples formas de expresión religiosa. Yo, desde Madrid, me uno a mis paisanos y paisanas para cantar a Dios por las maravillas que hizo en la Virgen María, su humilde servidora, y sigue haciendo en nosotros si nos dejamos trabajar por él y vivimos en espíritu de servicio como lo hizo Ella.  

Es el espíritu de servicio y honestidad que los ciudadanos de muchos países están pidiendo a sus gobernantes, que no todos, pero sí bastantes, al menos en España, están dando un mal ejemplo de cómo no deben manejarse los asuntos públicos para provecho propio y para adquirir cotas de poder. Gran Bretaña acaba de tener sus Elecciones y para sorpresa de muchos, su Primer Ministro David Cameron, del Partido Conservador en el poder, Ha obtenido una mayoría absoluta que no esperaba, a la vez que ha supuesto una fuerte derrota del Partido Laborista, del Liberal y del antieuropeísta UKIP. Pero a la vez ha producido un repunte sensacional del Partido Nacionalista Escocés, de tendencia independentista, lo cual supondrá un quebradero de cabeza para una Gran Bretaña que verá amenazada su unidad en el futuro, junto con la vista en el horizonte de un referéndum que prometió el mismo Cameron para decidir la permanencia de ese país en la Unión Europea.

Complicaciones para una Europa que ya tiene bastantes quebraderos de cabeza con el problema creado por Grecia, el tema de la inmigración que no cesa y la amenaza yihaidista presente dentro y fuera de sus fronteras. Una Europa, cuyo Día lo celebramos este sábado día 9 de mayo, que no acaba de cuajar en una auténtica y eficaz unión social, política y económica, a causa de las divergencias y de los afanes nacionalistas de algunos países.   Y en España ya comenzó la Campaña Electoral para las Elecciones autonómicas y municipales del 24 de Mayo próximo, que se presentan más reñidas e inciertas que nunca, y donde todos los sondeos de opinión traslucen la pérdida de las mayorías absolutas, el declive del Partido Popular gobernante a pesar de que seguramente será el ganador, el declive del bipartidismo y el auge de Partidos emergentes de corte populista, tanto de izquierda como de derecha, que se han visto beneficiados por la crisis y los múltiples casos de corrupción que afectan en cantidad y publicidad a políticos, banqueros y sindicalistas, pero que refleja una situación bastante generalizada de un país que se olvidó de la ética más elemental de la honestidad en la época fácil de la abundancia y el despilfarro económico.    

Y abundancia de solidaridad internacional es lo que ha suscitado el terrible y devastador terremoto de Nepal, donde ya son casi ocho mil los muertos, casi quince mil los heridos y cientos de miles sin hogar. Siempre es gratificante y emocionante ver cómo estas tragedias sacan lo mejor del ser humano. Pero también sabemos que pasados los días tendemos a olvidarnos de ello y a seguir nuestra vida como si nada hubiera pasado. Es el caso de Haití y de otros países pobres, cuya desgracia a nadie parece ya interesar, sobre todo los Gobiernos, porque los que siguen allí trabajando de forma callada y anónima sí son muchas ONGs y su Voluntarios, y por supuesto la Iglesia Católica y otras Iglesias cristianas, junto con organizaciones de caridad de otras religiones.   En fin, ánimo para esa semana que termina y fuerza para el mes que nos queda por delante, eso sí, viviendo paso a paso, día a día, momento a momento, disfrutando de la vida, sembrando el bien, ayudando en todo lo que podamos, cuidando nuestra salud física y espiritual, regando con amor las relaciones familiares y de amistad, haciendo florecer la belleza de nuestra sonrisa, la amabilidad de nuestra acogida, la fuerza sanadora de nuestros abrazos y besos. Intentemos poner en práctica este mandamiento nuevo que Cristo regaló sus apóstoles y a toda la humanidad antes de morir, y que estamos recordando estos últimos días del tiempo de Pascua antes de la Ascensión y Pentecostés: “ESTO ES MANDO: QUE OS AMÉIS UNOS A OTROS, COMO YO OS HE AMADO”. No de cualquier manera, porque todo a lo que llamamos a veces amor, no es amor de verdad, que no es otro que el que refleja el Amor de Dios, amor de generosidad, incondicionalidad, totalidad, solidaridad. Al menos, tenemos que intentarlo. Porque es el amor que nos llena de verdad y el que nos hace felices. Como la felicidad que yo deseo a todas las mujeres de Chile que este segundo domingo de Mayo celebran el Día de la Madre. En especial para todas mis amigas madres chilenas. ¡MUCHAS FELICIDADES! 

 
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