Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
Autor: Genoveva Benito
07/04/2015
EL MUNDO NO SE ACABA

T

rabaja en la Biblioteca de la ONCE en Madrid, escribe y habla 'sin pausa', y acaba de ganar el Premio Tiflos de Cuento 2014.

“No pienses que el mundo se acaba porque te quedes ciego o porque te echen del trabajo, al paro... o porque seas mayor. El mundo no se acaba hasta que no acabamos en los brazos amorosos de la señora Muerte" asegura con su peculiar sentido del humor el escritor soriano afiliado a la ONCE Alberto Gil Pardo.

Precisamente con esa vieja dama como protagonista del volumen ‘La partida de cartas y otras historias de la vieja dama’ ha ganado recientemente el Premio Tiflos de la ONCE 2014 para escritores con discapacidad visual.


Portada del último libro de Alberto Gil.

“Espero que tenga piedad de mí por cuanto he hablado de ella”,  bromea Alberto. Intrigas, sentimientos enfrentados, fantasmas o miedos componen las hazañas de tan escurridizo y enigmático personaje (la muerte), que cobra vida a través de la pluma de este amante viajero de sonrisa generosa y verbo fácil.

En su haber figuran publicados los títulos ‘Mis pequeñas odiseas: viajando con otros ojos’ (Ed. Ediciones 94) y ‘Huellas de luz. Relatos de un ciego optimista y esperanzado para tiempos de crisis’ (Ed. Vivelibro), junto a un sinfín de crónicas, artículos y comentarios de opinión que actualiza en las redes sociales, donde tiene su propio blog (http://tiflohomero.blogspot.com), perfil en Facebook (Jesús Alberto Gil Pardo) y en Twitter (@cotainas).

Como un libro abierto. Así se muestra espontáneo, ameno y divertido. De hecho, a buen seguro, leerle es conocerle... en parte. Sin embargo, la voz le tiembla y la ira contenida asoma cuando refiere su infancia, a modo de relato hablado: “para mi familia -evoca- yo era una fuente de preocupación, y también para los otros chicos y demás gentes del pueblo donde nací (Fuentestrún-Soria, 1966), siendo motivo de exclusión y rechazo”.. Los problemas visuales derivados de una enfermedad degenerativa que hoy tiene nombre, retinosis pigmentaria, trajeron de cabeza a unos padres protectores que buscaron por tierra, mar y aire una posible cura para su hijo. “Les llegaron a decir que tenían que pedir un medicamento a Japón para curarme, porque mi enfermedad era rarísima....Aquel niño, torpe cuando caía el sol porque no veía entre dos luces, con tendencia a engordar y algún dedo de más (polidactília) a causa de un síndrome genético, propició su refugio en los libros de aventuras de Julio Verne. Imaginó también su estancia en ‘La isla del tesoro’ de Robert Stevenson y vagó por un mundo onírico cogido de la mano de ‘Las mil y una noches’...Con minuciosidad, Alberto detalla el proceso que le ha llevado a ser quien es.


Alberto Gil nos muestra dichoso su libro.

En su tierra soriana permaneció hasta los 18 años. Buen estudiante, soñador al tiempo que realista, descartó la opción de ser arqueólogo -“para descubrir tesoros escondidos; por aquello de ‘ser un héroe’, de tener fama y darles en los morros a los de mi pueblo”, y se inclinó por las letras, licenciándose en Geografía e Historia por la Universidad de Zaragoza. Los dos últimos cursos de la carrera se le hicieron especialmente cuesta arriba por la vertiginosa progresión de la ceguera que le habría de acorralar definitivamente cumplidos los 20 años.

Afiliado a la ONCE (desde 1987), concluyó los estudios superiores gracias a su ayuda. “Descubrí el Libro Hablado y poder estudiar con las cintas casetes que me parecieron maravillosas, porque ya no podía leer normalmente en tinta. Encontré en la ONCE miles de obras grabadas...”. Y entusiasmado, recuerda: “lo primero que me compré fue el magnetófono de 4 pistas para escucharlas”. Siempre lo tuvo muy claro: para él “la forma de superar la ceguera es la cultura”.  E incluso para conseguir ‘estar a la altura’ no reparó en riesgos, y “quizá forcé demasiado la vista, me dejaba los ojos en el estudio -reconoce-. Conservo hojas quemadas de libros y apuntes, por cómo les pegaba el flexo para releer lo que había escrito”.

Por eso, el descubrimiento y el aprendizaje del braille completó la aceptación de su nueva realidad: “has de programarte para cambiar el chip de ‘ver las cosas viendo’ para hacerlo sin verlas”. Al hilo, detalla cómo le sorprendió “ver lo mágicos que son esos seis puntos, lo sencillo que es aprender...

Todo lo que encierra me deslumbró”. Defensor a ultranza de este sistema de lecto-escritura, propuso y consiguió en 2005,  nos cuenta, la creación del Club Braille en la ONCE para preservar y enarbolar la bandera cultural que supone la utilización del braille y su conocimiento. “La tecnología para los ciegos es una oportunidad  -si Louis Braille hubiera gozado de ella no sé lo que nos habría legado-, pero no debemos perder la esencia y, para nosotros, las personas ciegas, la esencia  es el braille”.

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso
 
  Autor: DHjEC0bHb285 21/06/2016
  A wonderful job. Super helpful inaoomftirn.  
  Autor: kAZvzcylD 18/06/2016
  It's spooky how clever some ppl are. Thsnak!  
  Autor: E5tuZyi4 18/06/2016
  The abltiiy to think like that shows you're an expert  
  Autor: nQ7vXigvkX3H 11/10/2015
  I was drawn by the hosteny of what you write  
  Autor: QWq8Fv3lFEKA 09/10/2015
  Thanks for writing such an eadseto-uns-rytand article on this topic.  
  Autor: kiIFcUI2fr7k 07/10/2015
  Gee whiz, and I thohgut this would be hard to find out.