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Autor: Rosa Sánchez, novelista.
15/07/2013
EL GRAN NEGOCIO DEL EFECTO PLACEBO

E

n periódicos y revistas de todo tipo abundan anuncios donde autodenominados “tarotistas”, “videntes” o “curanderos” (por citar tres conocidos ejemplos, aunque se suelen anunciar con diferentes designaciones, huyendo así de la mala fama que se ha creado en torno a ellos) nos ofrecen sus servicios a previo cobro, por tarjeta bancaria o a través de una línea de pago, la elección es nuestra. Sobrecoge la seguridad que transmiten en sus mensajes, escuetos y directos, donde parecen tener la solución a todos nuestros problemas: “100% aciertos”, “amarres de pareja garantizados”, “primero pasado, después futuro”, “vidente desde niña”…

Y es que en el mundo del esoterismo, especialmente en el campo de la predicción, ya no existen secretos ni fórmulas mágicas. Los recursos que utilizan para generar confianza en el cliente son siempre los mismos: rodearse de misterio, actuar con presteza, tener cierta soltura dialéctica, transmitir seguridad y poseer cierta psicología, o sea, experiencia en el sector. Después, según el perfil del iluso consultante (quien, sin darse cuenta, se encarga de ir dando pistas sobre el problema que le preocupa así como otras cuestiones o circunstancias de carácter personal), parecen adivinar algunos aspectos del problema a tratar o parte de su futuro. Pero pensemos detenidamente: ¿cómo es posible que habiendo tantos portentos de la adivinación en nuestro país, capaces de solucionar toda clase de problemas a la carta, no ofrecen sus conocimientos de forma gratuita para resolver, por ejemplo, ciertos crímenes, o adivinar el paradero de las cientos de personas desaparecidas que a día de hoy existen en España? A raíz de esta reflexión me viene al recuerdo un antiguo episodio de nuestra crónica negra: durante el secuestro de la niña Mª Luz Cortés sus padres recibieron varias llamadas por parte de adivinos ofreciendo sus servicios de forma profesional aprovechando la desesperación y el desconcierto. Por supuesto, servicios no gratuitos.

Evitando generalizar (ya que no se puede negar la posibilidad de que exista gente honrada con ciertas aptitudes o dones), también sería interesante señalar cómo estos superdotados juegan con las personas sencillas, fácilmente impresionables,  manipulables, seguidoras de falsas creencias y supersticiones, que acuden a ellos. Un ejemplo conocido sería el caso del temido “mal de ojo”, uno de los “males” que goza de mayor popularidad y que más consultas llena a los curanderos. Su manifestación es conocida: el problema comienza cuando la persona achaca cualquier malestar o situación negativa a este supuesto mal, porque previamente se le ha hecho creer que es así, que alguien que le profesa cierta envidia se lo ha “enviado” y, por supuesto, se puede curar a través de alguien con el don adecuado. Entonces, se efectúa el milagro: la persona, tras visitar al curandero, y por el simple hecho de creer que le ha desaparecido, sana, mejora o empiezan a irle mejor las cosas. Pero realmente ahí no ha actuado nada ni nadie más que el denominado “efecto placebo”, un fenómeno común que consiste en que el sujeto experimenta una mejora gracias a la sugestión que le provoca su exposición a cierto ambiente o tratamiento inocuo, sin existir una mejoría real y, quizás, sin existir dolencia alguna. También podríamos considerar como efecto placebo el hecho de atribuir poderes milagrosos a ciertas cosas, como por ejemplo a un amuleto, o a algunas personas, como puede ser un curandero o tarotistas, ya que a los más crédulos les conducen a creer que realmente estos objetos o personas han intercedido a favor del oportuno requerimiento.

Todos hemos oído hablar del triste caso de las esclavas sexuales africanas. Estas mujeres, bajo la amenaza de prácticas de vudú, malviven en situación de esclavitud hasta pagar la deuda contraída con sus traficantes. Y a esos simples proxenetas no se les ocurre un juego más infantil que el de amenazarlas con aquello que más temen según sus tradiciones y creencias: la denominada magia negra. Estoy segura de que si se pudiera matar (y me refiero al significado literal de la palabra) mediante rituales, encendiendo velas, atravesando muñecos, o a través de cualquier práctica, sea de la índole que sea, haría tiempo que la población mundial se habría reducido a la mitad. Por lo tanto, podemos concluir que para que nos afecte toda superstición, en primer lugar, debemos creer en ella.

Para ser sincera he de señalar que no descarto que existan personas especiales, que a cierta altura de sus vidas hayan desarrollado cierto don, personas con habilidades por las que destacan, pero también pienso que si alguien recibe un don o habilidad de forma gratuita lo último que debería pensar es hacer de ello un negocio o su modo de vida. Y, sobre todo, ese ser maravilloso debería destacar por su humildad y buen hacer, lejos del espectáculo y el protagonismo de quienes tratan de vivir de la ignorancia y de la miseria ajena a través de dones y males inventados. Debemos cuidar qué creemos, a qué o a quién damos nuestro crédito y por qué.

 
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  Autor: ePH18fr1eXu 20/06/2016
  Ppl like you get all the brsani. I just get to say thanks for he answer.  
  Autor: ITLMRoiB 18/06/2016
  I litreally jumped out of my chair and danced after reading this!  
  Autor: lN0Y4LZvty2G 18/06/2016
  23 May 2008mmg site yg camni dr segi material nya bleh buat unpnug…tati dr segi etika pd diri jasmani dan rohani..sgt2 la tak bagus.  
  Autor: Cristina 15/07/2013
  Y ...¡GRACIAS! ... por traer sobre el tapete, esta reflexión.

¡Hasta la próxima!.

Un abrazo.

Cris
 
  Autor: Cristina 15/07/2013
  Hola Rosa,

Muy interesante tu post.

En un principio pensé por el titulo que ibas a hablar a favor de las empresas farmacológicas y sus multicócteles sanadores, probados científicamente. O de sus terapias generadoras de cronicidades en lugar de curas.

Luego ví que te apuntabas en el bando contra los chamanes sanadores, tarotistas, videntes.
No decís nada de los curas o ministros sanadores.

Pero eso sí, dejás aclarado que “es posible” que existan personas “especiales” con dones o habilidades ... ¿mágicas serán? ... ¿milagrosas? ... o más inexplicables desde el punto de vista “científico” ... ¿no?.

Y sí ... lo que tu mente crea ... eso es lo que existe o existirá.

Yo he estado también en tu mismo bando ... pero ahora, soy más cuidadosa de tildar simplemente de “superstición” ... “ignorancia” ... “debilidad mental o intelectual o de conocimientos” ... esas creencias que las personas suelen tener. Porque ... al parecer parece ser que una pastillita de almidón CURA en un porcentaje ... ¿alto? ... al igual que su homóloga la pastilla “de verdad” a las personas que padecen algún tipo de enfermedad para las que han sido creadas para combatir .. y eso lo solían llamar “sugestión” y no está mal, salvo por el hecho que cuando se le da a alguien un placebo es precisamente con la idea de sugestionar que esa persona se curará y es cuando suele funcionar, en contra de lo previsto que “debía ser” ... ¿ y por qué funcionó? ... no precisamente por haber “inducido en contra de su voluntad a una persona a curarse” ... sino precisamente por haber inducido a favor de su voluntad, fe, creencia, etc. a una persona a curarse ... y es entonces que la cura “fluyó” sin necesidad de que obra la pastilla “de verdad” ... ¿por qué? ... porque se puso en funcionamiento el laboratorio interno del cuerpo humano, que sabe como curar, como sanar esta nave, en la que viajamos cada uno de nosotros.

Hoy día con todos estos tipos de estudios invasivos y no invasivos ( los invasivos son peor) que se le practican a un ser humano a lo largo de su vida desde el momento propio de la gestación, el hombre ve instantes de una “fota” del interior humano ... y en base a ese “instante” y síntomas reinantes antes y después ... da un diagnóstico de un posible “malfuncionamiento” de la nave y ahí ya comienza una parte del problema ... porque el sujeto toma conciencia que algo malo hay en su cuerpo ... y puede entonces que lo ayude a eso malo a terminar con el resto del cuerpo o puede que mediante sus pensamientos ayude a su cuerpo a eliminar eso que en este instante está mal.

¿Quién puede asegurar que en su vida “nunca” tuvo, por ejemplo y por decir algo, cáncer?. Nadie. Porque nadie está monitoreado las 24 horas del día todos los días de la vida en todos sus aspectos biológicos. Pero ¿ por qué no simplemente pudo haberlo tenido, se sintió un poco mal en un determinado momento, pero como su atención estaba puesta en otras cosas que necesitaban que su esté cuerpo bien, el laboratorio del cuerpo respondió a esa necesidad y reparó la avería?. También podría ser ... ¿verdad?.

También soy más cuidadosa de tildar como “correcta” y acertada la creencia también - y no como una “superstición” -, respecto a lo que la ciencia (farmacológica) dice cuando saca tal o cuál remedio para tal o cuál enfermedad, porque por ejemplo, la penicilina, fue un gran invento que funcionó y la talidomida fue una gran macana. Y quien sabe, como esta otra cuántas muchas más luego fueron apareciendo que al tiempo eran prohibidas en tal o cuál país por sus ministerios de salud pública. U otras que en verdad curan pero que no se “promocionan” porque no son tan redituables como las que actualmente operan.

¿Hasta que punto son “aceptables” los llamados “efectos secundarios”? ...

¿Quién de cualquiera de nosotros ... simples mortales, que no sabemos nada de nada de farmacología ... puede decir que ACEPTA estas soluciones que la ciencia nos acerca de una manera “no supersticiosa”?.

Creo que nadie.

De esa misma manera actúa la gente que “CREE” en el vudú o en lo que sea que crea.

Y no te quepa la menor duda que la mitad de la población mundial estaría muerta si creyese en lo mismo que esas pobres mujeres africanas que sí creen en él.

Por eso, los que nos damos cuenta de estas cosas tenemos que poner nuestra mente al servicio de la existencia de nuestra alma y dejar de crear monstruos y diablos en nuestras vidas y sólo creer en el amor, la bondad divina, y en la salud posible gracias al accionar de nuestro propio cuerpo ... y prescindir en lo posible de sumar más creencias de estas pocas y necesarias a nuestra vida.

Porque todo aquello que creamos ... es lo que crearemos, para nuestra existencia.

Esta es mi creencia ... ¡claro!, que a mi me funciona, como a otro le funcionará el vudú, el reiki, el tarot, las manos sanadoras del padre Mario o el padre Ignacio, los consejos de la mäe María o el päe Ramón, o la ya desaparecida Kübler-Ross o el Dr. Chopra y sus cavilaciones filosóficas o el Dr. Motura y sus preparados naturales o los médicos que sean con las pastillitas ó coctelitos de Roemmer, Bayer ( si es Bayer es bueno... ¿no?), Bagó, Roche, Richmond, Pierre Fabre, Providor, etc. etc. ... o como se llame el laboratorio farmacológico que las fabrique.

Y sí, coincido con vos, que por lo general aquellos que promociones sus dones o productos para ganar dinero como sea, ... son los verdaderos chantas(embaucadores) de los que deberíamos cuidarnos porque ellos "sugestionan" a sus hermanos a sabiendas que lo suyo es un invento ... puede que inocuo( como el placebo ... y dentro de todo bienvenido sea), o incluso nocivo y perjudicial y no les importa, porque el fin justifica para ellos este medio ... y porque aún así, la CREENCIA de la gente que les cree, puede hacer funcionar eso que esta desgracia de gente promociona.

Y es tan difícil para la gente común no versadas en estas cuestiones tratadas, separar la paja del heno como lo es decidir entre el bien y el mal, en las inmediaciones en que ambos se parecen ... y posiblemente esto sea porque en definitiva ... TODAS ... SON CREENCIAS ....