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Autor: Norma Adriana Osorio López
29/01/2013
LA DIFÍCIL MUDANZA

E

s triste muy triste la partida de un ser querido, y su mudanza como decía nuestro maestro Cabral es difícil de aceptar, y es más triste aún que cuando pasa algo así, es cuando decimos todo lo que sentimos, todo lo que los amamos y toda la falta que nos hacen, pero ahora José Armando, mi hermano está disfrutando de la libertad divina.

La libertad que no tenemos aquí en la tierra. porque las obligaciones nos absorben y nunca tenemos el suficiente tiempo para nada, nunca podemos decirle a alguien que lo amamos así se lo demostremos, pero siempre tenemos que prolongar momentos, visitas, paseos, cenas en familia, y una infinidad de cosas que nos impiden estar pendientes de los seres que amamos, por eso en este momento tan triste para mí, tras la mudanza de mi hermano, quiero que todos hagamos un alto en todo lo que tenemos que hacer, y le digamos a los seres que están a nuestro lado cuanto los amamos, no basta con demostrarlo. 

Digámosle en palabras, en abrazos, y en una mirada todo lo que los amamos, y no dejemos que las ocupaciones nos copen todo el tiempo, en la vida pienso yo, no todo es dinero, hay cosas más efímeras  y tontas por decirlo de alguna manera, que nos dan vida, que nos hacen reír, que nos hacen sentir vivos. José  Armando era una persona muy especial, y a pesar de su penosa enfermedad durante 30 años en una silla de ruedas, nunca dejó que su ánimo muriera, que vida tuviera vida, y sus brazos siempre estuvieron para nosotros, para toda la familia, un consejo, un abrazo, un beso y un te quiero nunca faltaron de sus labios para nosotros, fuimos nosotros los que muchas veces, por ocupaciones como decía antes, no estuvimos con él.

Yo personalmente, tengo tan hermosos recuerdos de él y nunca se borraran de mi corazón. Mando, como cariñosamente le decíamos, era quien cuando yo estaba muy pequeña me enseño a ver caricatura, a ver películas, a escuchar a su cantante favorito, Charles Aznavour y a jugar monopolio. A jugar hágase rico y a jugar con el arma todo  también con la batalla naval, y en fin todos los juegos salían en su momento, extraño sus bromas, sus correos, y sus humos negros pero finos.

Ahora es muy duro para mi llegar a casa y no encontrarlo, en su escritorio, y solo ver la cenizas, pero en mi, todo lo hermoso que él me dejó nunca se borrará. Por eso aunque la tristeza me invada la alegría también se apodera de mi, pues sé que está al lado de personas que lo amaron mucho como es el caso de mi abuelo y de mi tío Henry, y sé que ahora ya no sufre, ni dolores, ni mucho menos tener que estar con una pipa de oxigeno día y noche.

Y sé que desde donde esté él nos está cuidando, nos está vigilando para que no nos pase nada. Hay algo que me tiene muy tranquila y es la paz con la que murió; en su rostro no quedaron señas de dolor alguno, y mucho menos de tristeza, cuando lo ayudé a vestir, tuve la fortuna de despedirme de él. Y decirle cuanto lo amaba. Espero que él me haya perdonado si alguna vez hice algo que le molestara, nunca me hizo saber pero es algo que ahora me pregunto. Pero su nobleza era tal que no tuvo tiempo para guardar rencores.

Sé libre hermanito lindo, disfruta de lo antes no pudiste disfrutar,  de la libertad, del viento, de la libertad, que tiene una flor. Y gracias por haber sido mi hermano por darme tantas cosas lindas y por enseñarme otras tantas. Y ante todo la elegancia como solía decir. Nunca te irás de nuestro ser. Y allí te quedarás por siempre. TE AMO HERMANITO 

 
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  Autor: Blanca 11/02/2013
  Querida Norma, me alegra haber leido tu relato ¿sabes por qué?. Pues porque cada noche cuando me acuesto siempre pienso "otro día que he estado en el paraiso" gracias a que puedo disfrutar de tiempo con mis seres queridos.
Me da mucha pena la gente que va con tanta prisa por la vida y desaprovecha cada oporunidad que ésta le brinda de decir un "te quiero" "cuidate" "que guapos estais","tomemos un café", "demos un paseo". Tú sin embargo has sabido hacerlo, de ahí la paz que transmiten tus palabras. Mi más profunda enhorabuena. Ahora, aún con mas cariño y convicción, seguiré prestando atención a quienes me rodean.
Cuidate mucho y un abrazo enorme.
 
  Autor: Ingrid Matta 03/02/2013
 
Norma Adriana, me pregunto, ¿Dónde te encuentras? La razón por la que quisiera saberlo es porque me gustaría darte un abrazo bien apretadito, apañarte, conversar mucho contigo, pero como no lo sé, recíbelo de todos modos porque es lo que siento que me gustaría hacer después de leerte.

Te contaré que me quedó muy fácil comprender tu dolor, el mismo que viví hace muchos años cuando repentinamente mi padre y mi hermano, decidieron pasear en los jardines eternos de Dios. Tan solo habían transcurrido tres meses de haberse mudado mí padre, cuando mi hermano decidió seguirle. Fue algo inesperado, que arrasó con mi felicidad y estuve durante muchísimo tiempo haciéndome preguntas que jamás tendrían una respuesta que me dejara satisfecha o, al menos, menos adolorida.

Transcurrio mucho tiempo antes de que lograra comprender que la muerte como tal, no existe, que no todo acaba ahí. Y que muy probablemente me hubiera evitado muchos sufrimientos si alguien me hubiera informado antes, o lo hubiera al menos imaginado. Hace unos diez años alguien me recomendó leer “La Rueda de la Vida”, de la doctora Elizabeth Kübler Ross, ahí, fui cambiando mi percepción sobre lo que ahora sabiamente sabemos se llama “mudanza”.

No pretendo preconizar creencias, tan solo deseo contarte que el libro me ayudó a liberar mucho dolor que aún permanecía en mí, fue una luz en medio de mi sufrimiento, me fue suavizando este sentir hasta lograr comprender que este tránsito por la vida es muy breve en comparación a la eternidad que nos espera.

La doctora Kübler dice que una vez hemos realizado la tarea que hemos venido a hacer a esto que llamamos la escuela de la vida, se nos permite abandonar el cuerpo que aprisiona nuestra alma al igual que el capullo de seda encierra a la futura mariposa. Llegado el momento, podemos marcharnos y vernos libres del dolor, de los temores y preocupaciones, libres como una bellísima mariposa. Y regresamos a nuestro hogar, a Dios. Desde entonces la mariposa se convirtió en un emblema de su trabajo, porque para ella la muerte era un renacimiento a un estado de vida superior y esto es lo que demostró con su vida y obra…

“Morir es trasladarse a una casa más bella, se trata sencillamente de abandonar el cuerpo físico
como una mariposa abandona su capullo de seda”

Al leerte he comprendido que estás en la etapa del duelo, el duelo tiene una función curativa, es necesario hacer todo el proceso, claro, tu dolor es símbolo de una estrecha conexión de amor que tenías con tu hermano. Es sano expresar tu sentimiento de dolor, sobre todo cuando es tan profundo, es importante hablar de lo que se siente, escribirlo, expresarlo de todas las maneras posibles, incluso con el llanto, estás sanando, es normal lo que sientes, así irás aceptando esta dolorosa situación.

Regálate un tiempo para recordar los momentos felices que pudieron compartir, el tiempo que la vida les regalo para disfrutarse, Norma Adriana, esto nos reconforta mucho, recuerda agradecer el tiempo que Dios te lo prestó.

Puede ser que hubieran podido compartir más, que sientas que faltó recalcarle cuanto lo amabas, pero igual lo sabía y lo sabe, el amor, muchas veces no precisa de palabras, la energía que se emana con este grandioso sentimiento los seres queridos la reciben y, a su vez la devuelven, va y viene, incluso desde el silencio porque es muy potente.

Ojalá pudieras centrarte en lo que le diste y lo que te dio y que todo esto sea suficiente para ir encausando tu dolor hacia sentimientos más positivos y sin reprocharte; entendiendo que se adelantó, pero en algún momento todos estaremos juntos de nuevo.

Te abrazo nuevamente desde mi corazón.

Ingrid