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Autor: Francisco Álvarez Prieto
18/12/2012
EL CAMINO DE SANTIAGO CON INTERNOS DE LA CÁRCEL ALCALÁ-MECO

S

on ya varios años que hago andando parte del Camino de Santiago, como Voluntario de BBVA, compartiendo el Camino con internos (me gusta la palabra más que la típica de presos) del Centro Penitenciario Alcalá – Meco.

Todo empezó en el año 2009,  haciendo la primera parte del Camino, por el Camino Aragonés, desde   Somport a  Puentelarreina. Lo realizamos 8 internos, un funcionario, el Psicólogo, el Subdirector y una Doctora del Centro, y 3 voluntarios. En resumen: Una semana andando unos 175 kilómetros, con mal terreno, sobre todo barro, aunque hubo también agua, nieve y un  poco de todo. El Camino fue muy bonito y pasamos por una de las joyas del Camino: la Iglesia templaria de Santa María de Eunate. Yo, al principio me esperaba a funcionarios vigilando con fusil o pistolas y nada de nada: Allí éramos todos “peregrinos”.

En el año 2010 volvimos a realizar una semana de Camino y esta vez me tocó la primera parte del Camino Francés: desde Roncesvalles a Navarrete, con una distancia recorrida similar en kilómetros que la vez anterior, pero con mejor trazado al tratarse del Camino más recorrido y mejor preparado  para los caminantes. En cuanto al camino en si, me hizo mucha ilusión salir de Roncesvalles donde asistimos a la Misa del Peregrino, que incluye la bendición a todos los peregrinos en los diferentes idiomas y también pasar por Pamplona.

En el 2011, como no hay dos sin tres, nos volvimos a juntar para realizar parte del camino primitivo, desde el Puerto del Acebo (frontera de Asturias y de mi querida Galicia –soy de Ourense-) hasta Santiago. Este Camino enlaza en Melide con el Camino Francés. Nuevamente aprovechamos la semana antes de Semana Santa para peregrinar a Santiago, llegando a la Catedral el miércoles santo.

Tal vez el hecho más relevante de estos caminos son las reuniones que diariamente teníamos para analizar el día, los sentimientos y las sensaciones, pues permitían un tiempo de comunicación muy necesario en los tiempos actuales. En ellas también se comentaba algunas de las cosas que cada uno “llevamos en nuestra mochila”, todas van más o menos cargadas de problemas, preocupaciones, falta de seres queridos, etc., pero a la vez también se comentaba lo que cada uno íbamos descubriendo (Se dice que el “Camino habla”), los proyectos, las ganas de recuperar el tiempo perdido, etc.

El Camino de Santiago este año, lo he vivido,  también como renovación y animación de nuestras creencias religiosas. Recuerdo la misa y bendición  de los peregrinos de Roncesvalles,  las misas del peregrino de Santiago, las misas y visitas a Iglesias durante el Camino, éstas últimas con muy escasa asistencia pero con silencios y momentos de enorme espiritualidad.

Os preguntaréis qué aspectos han sido los más interesantes de esta experiencia ¿verdad?, pues ahí vamos:

En primer lugar indicar que este Camino en común nos ha ayudado a acercarnos a los internos de las prisiones españolas, habiendo aprendido que estamos mucho más cerca unos de otros de lo que podemos pensar y que desde luego son personas como nosotros y en muchos casos con mayores ilusiones, proyectos y ganas de vivir.

Cuando empezamos el Camino no nos conocemos y después de tres ó cuatro días hemos compartido más cosas que con otras que estamos toda nuestra vida juntos. Los internos tienen mucho interés en demostrar que ellos no son “malas personas”, que cometieron un error, a veces muy grave, pero que están intentando hacer todo lo posible para no volver a hacerlo y tratar de corregir todos los problemas que han ocasionado, en especial tratando de recompensar a sus familias (muy heridas por su situación).

La idea principal de hacer el Camino con los internos es que podamos compartir vivencias que les ayuden a evitar volver a cometer otro delito y en especial, porque los delitos siempre tienen víctimas directas e indirectas (Entre ellas está la propia familia del interno).

Los internos que han participado en estas experiencias están evidentemente elegidos por su buen comportamiento en la prisión, por sus ganas de integración en la sociedad, por su responsabilidad en los trabajos que desempeñan o/y por su aprovechamiento en los estudios realizados. (Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un número pequeño de internos en comparación con los más de MIL que se encuentran internados en Alcalá Meco). Algunos de ellos tienen penas muy importantes: Hasta 25 años, pero como media podríamos decir que lo más normal son en torno a 8 / 10 años; Predominan “no españoles” y en general diríamos que se trata de gente joven, en algunos casos muy joven. En general teniendo en cuenta sus edades y las penas que tenían, a todos se nos ponía un nudo en la garganta y nos hacía sufrir por su pasado y por su futuro y por las dificultades que se les presentan para su reintegración en la sociedad, ya que su sello de “internos” les va a marcar y dificultar sus posibilidades de trabajo, etc.  Y más en estos momentos de crisis.

Una parte muy alta de los internos que conocimos están en prisión por delitos relacionados con las drogas. Al principio empiezan consumiendo y generalmente luego siguen metidos en la cadena y obligados por el enorme gasto que les supone, empiezan a llevar, trapichear, etc., pensando que tampoco hacen nada malo, hasta que en un momento dado son detenidos y luego se dan cuenta del daño que se han hecho a sí mismos, a sus familias, a las personas que consumen, etc.

Alguno de ellos no conoce nada de España. Es el caso de un ecuatoriano que trajo un paquete y fue detenido en Barajas y lleva en la cárcel 8 años, habiendo empezado ahora a tener algún permiso de fin de semana. No tiene familia en España y cuando sale no tiene donde ir, salvo que vaya a algún lugar de acogida o a casa de algún amigo/compañero del Centro. Luis fue detenido cuando su hija no había nacido y ahora que tiene 8 años, la ha conocido a través de una cámara web. -En la prisión no tienen acceso a Internet y la posibilidad de utilizar ordenadores sin conexión es baja- Durante estos 8 años no ha tenido ni una sola visita –Su familia no se puede permitir el gasto de venir a España-.

Hoy también hay otra causa común que tiene bastante incidencia en los internos de las Prisiones y es el tema de la violencia de género. Este horrible delito, con una enorme trascendencia en estos momentos, se puede ver acrecentado por la valoración negativa de la sociedad y también por cualquier circunstancia del juez, de la fiscal, de su defensa, etc. (desde que se trate de hombre o mujer; juicios anteriores...) que le puede incidir en años de pena.

Para los presos el “Camino” es una sensación de libertad. En la prisión duermen y viven entre rejas, (Hay lógicamente mucha disciplina y no se permiten móviles, por ej.) aunque los que tienen mejor comportamiento, pueden tener acceso a trabajo remunerado (sueldos bajos, pero para ellos muy importantes pues les permite enviar dinero a sus familias) y Seguridad  Social; o bien realizar estudios (Grado Medio, Superior, Universidad a distancia). Llama mucho la atención ver como los trabajos de jardinería están permitiendo mejorar los espacios del Centro Penitenciario, ahora todos llenos de flores y plantas. Esta actividad, como otras muchas,  además de permitirles trabajar, también les permite aprender un oficio que podrán realizar en el momento en que puedan salir de prisión.

Dentro de la prisión todo es jerarquías y rutina y allí nadie puede enseñar sus sentimientos o sus momentos de debilidad  porque “se los comen”. En el Centro todos tienen que ser fuertes. Mientras tanto, en el Camino de Santiago, la debilidad es el punto de conexión. En las Reuniones era frecuente ver  llorar incluso a alguno de los internos que eran considerados como una “piedra”. En ellas cada uno cuenta sus sentimientos. Si había una herida, dolor, etc., enseguida se encontraba a alguien preguntando, ayudándole, etc.

Como siempre suele pasar en las labores de voluntariado: Lo que hacemos se ve recompensado con creces por lo que recibimos y en este caso a los internos les llama mucho la atención lo que hacemos los voluntarios “gente que queremos ayudarles, comprenderles y ayudarles de forma desinteresada” y ellos lo valoran muchísimo.

Tal y como indicaba al principio, el caminar juntos nos permite quitarnos el estereotipo que rodea a los presidiarios y abre nuestros corazones y nuestra experiencia para darnos cuenta de lo mal que lo pasan por su situación y sobre todo por la cantidad de puertas cerradas con las que se encuentran cuando salen de prisión.

Hace poco comentaba con unos amigos que me decían que ellos no compartían la reducción de penas en Prisiones. Yo les indicaba que para poder hablar de las cosas hay que conocerlas con mayor profundidad y que seguramente no dirían eso si los que se encontraran en prisión fueran sus hijos o hermanos, aunque siempre hay que comprender también a los familiares de víctimas, que lógicamente se ven influidos por lo que han sufrido por sus malas acciones.

Por todo esto he hecho estos tres caminos intentando que con la ayuda de todos, los internos no vuelvan a tropezar en la misma piedra y que sobre todo los tropiezos, en el caso de que vuelvan a existir, NO SUPONGAN VICTIMAS, circunstancias que se expusieron en la oración que se presentó a Santiago en una de las Misas del Peregrino.

 
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  Autor: Blanca Diez 19/01/2013
  Paco, tuve la grandísima suerte de hacer en Abril del 2012 parte del Camino contigo y tus amigos y quiero decirte , que es verdad, el Camino habla y lo mejor de todo, te da la oportunidad de escuchar.
Un abrazo enorme
 
  Autor: Francisco Álvarez 19/12/2012
  Ya contacto con vuestra asociación por email. Por mi parte es un placer trasmitir la experiencia y también agradeceros que la hayáis leido con tanto interés. Saludos,  
  Autor: Guillermo Arnotegui 19/12/2012
  Gracias a Francisco Álvarez Prieto por transmitirnos su experiencia personal.

Nos gustaría poder contactar con Francisco Álvarez, o bien que contactara él con nuestra asociación en info@peregrinatio.es

Gracias y felices fiestas