Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
Autor: Mónica Castillo
23/01/2009
LAS PUERTAS DE MI VIDA

S

e que esto que voy a narrar puede parecer muy raro, incluso a mi me lo parece, pero es una vivencia personal y, como tal, así la quiero contar.

Cuando era pequeña las puertas de mi casa eran unas puertas antiguas de mala calidad, tenían veinte capas al menos de pintura de un color horrible y brillante, sus tiradores muy gastados, por supuesto acordes al resto del conjunto.

Yo me iniciaba en el mundo de la educación escolar, la cual empecé con  mal pie (a juego con las puertas de mi casa), ellas y yo disponíamos misteriosamente de la misma calidad. Toda la etapa de mi infancia respecto a los estudios de los primeros años como estudiante, permanecieron con el mismo nivel (las puertas también). Cuando cumplí los nueve años, nos fuimos a vivir a otro lugar, la vivienda sería nueva, al mudarnos y verla por primera vez, observé en especial la puerta de mi habitación, ya que sería el cuarto donde iría a estudiar, también eran de  mala calidad tenían muy poco peso como si fueran de cartón, sus tiradores nuevos, por supuesto acordes al resto del conjunto, así que lo primero que pensé fue, “con estas puertas de mierda como quieren que estudie bien”, pasaron los años y así fue, mi calidad como estudiante era la misma calidad de las puertas de mi casa, me afectaba hasta tal punto, que las veces que alguna amiga me invitaba a estudiar con ella, me fijaba en las puertas de su casa, para comprobar si estas poseían el mismo nivel que el de mis amigas como estudiante, curiosamente siempre fue el mismo, lo cual afirmaba en mí aún más algo que ni siquiera yo comprendía.


Mónica Castillo, artista, en plena creación.

Estuve en esa vivienda con esas puertas de mierda hasta que cumplí los 18 años, lo cual supuso para mí una vida de suspensos y recuperaciones a última hora. Casualmente era el mismo año en que yo empezaría también nuevos estudios superiores coincidiendo al mismo tiempo con un nuevo cambio de hogar, la vivienda era nueva. Cuando entré en ella  por primera vez, esta rareza de mi cabeza no poseía tanta fuerza, hasta que toque con la mano el tirador de la puerta de la que sería mi habitación (donde yo estudiaría) no pude evitar el observar con detenimiento aquella puerta, la cual me produjo un profundo e inexplicable alivio, era una “señora” puerta, con el peso adecuado con el brillo adecuado con molduras embellecedoras y sus tiradores nuevos, por supuesto acordes al resto del conjunto.


Las peras rojas de Mónica Castillo.

Entonces inevitablemente pensé “ahora sí se puede estudiar bien”, no sabía el por que de aquel estrecho vínculo, pero el tener unas buenas puertas implantaba en mi cierta seguridad.

El primer año de carrera me resultó francamente difícil, el segundo algo menos complicada, el resto, francamente fácil.

Cuando vi por primera vez la casa donde ahora vivo no reparé en las puertas de una forma particular. Ahora que mi hija empieza a iniciarse en el mundo de la educación escolar,  afortunadamente (inexplicablemente) tengo la tranquilidad  de pensar que las puertas de esta vivienda (con sus tiradores acordes al resto del conjunto) son de acertada calidad para tal fin, y eso (inexplicablemente) me da la tranquilidad al imaginar un buen futuro para mi hija como estudiante.

Ahora con el tiempo me doy cuenta que aquel objeto vinculado a mi cerebro de esa forma tan misteriosa con mi resultado como estudiante, era debido a que tras cerrarse con esta la habitación, yo creía que también se aislaría creando una atmósfera mágica y apropiada para la concentración de los estudios, la puerta sería capaz de aislar del resto del mundo la habitación pudiendo producirse esa “magia” y por supuesto esta debía de ser una puerta de calidad para que tal encanto permaneciera en la atmósfera mientras estudiara envolviéndome todo ese tiempo, las antiguas puertas eran incapaces de cumplir dicha misión con éxito debido a la falta de calidad. Y aunque las puertas (tenían) no tenían nada que ver con el resultado de mis notas, me hace ver como en la infancia cosas tan insignificantes como el hecho de que mis padres cerraran tras ellos la puerta de la habitación cuando me ponían a leer o a escribir me acompañó (me acompaña) de una forma tan “especial” durante tantos  años.

Nota de la redacción:

Mónica Castillo, artista, ha aperturado su corazón y, a modo de la más bella narrativa nos ha regalado una vivencia personal de su vida en la que, como se comprueba, existe un gran caudal de sentimientos.

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso
 
  Autor: ig8LKTxrwk 10/04/2014
  An inilnltgeet point of view, well expressed! Thanks! http://pjhyhhikhy.com [url=http://ckbsct.com]ckbsct[/url] [link=http://venspdw.com]venspdw[/link]  
  Autor: Ho8ImSRS 09/04/2014
  Buen fin de semana para ti tambie9n, Cecilia. Que9 foto me1s ennactadora, siente una el deseo de seguir a las nif1as y adentrarse en ese bosque frondoso. Un beso.  
  Autor: PSjC3tgPpvo 08/04/2014
  Buen fin de semana para ti tambie9n, Cecilia. Que9 foto me1s enartnadoca, siente una el deseo de seguir a las nif1as y adentrarse en ese bosque frondoso. Un beso.  
  Autor: yLNlmlvGsg 08/04/2014
  Creo que este fin de semana lo tendre9 odpcauo preparando la Semana Medieval.Esa foto me ha despertado la ternura, al recordarme a una muy parecida de mis hijas.Gracias por estas ime1genes tan bellas.Besos desde Estella.