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Autor: Obdulio Bailador
03/03/2012
RUÍDOS POR SONIDOS

P

robablemente, a usted también le ocurra lo que me sucede a mí…, vivimos marcados, pendientes de un sonido, de un timbre, de una alarma y, como si fuéramos perros bien amaestrados, actuamos de una u otra manera según sea el sonido.

Cada vez hay más y cada vez nos exigen más reacciones. Desde siempre, el sentido del oído ha sido una de nuestras mejores herramientas de comunicación, pero no es lo mismo reaccionar ante el aullido de un lobo, que ante una sirena de alarma…, no es lo mismo escuchar por la mañana el canto de un gallo que la alarma del despertador…

Hemos ido convirtiendo en sonidos “naturales” los que no lo son. Dejar de hacer lo que tengamos entre las manos, sea casi con quien sea que estemos, por atender una “cajita” que emite sonidos, luces, vibraciones para responder una llamada de teléfono, puede tener muchas ventajas, pero, desde luego, no es natural, ni normal, por muy habitual que sea y repitamos la misma reacción varias veces cada día.

Tener permanentemente encendida la tele o la radio, sin espacio posible para escucharnos, no solo no es normal, sino que tiene las consecuencias que cabe esperar... un cierto aturdimiento tan continuado que no es perceptible, pero no por eso inocuo… Acostumbrarnos a tener la posibilidad de repetir una y otra vez una grabación, nos ha llevado a que perdamos un concepto importante de la capacidad de escucha y retener lo escuchado de una forma fiel… cada vez es más común el que nos intercambiemos frases que no llegan a formar una conversación, nos quedamos solo con que tenemos que hacer o no tal o cual cosa.

Quiero dejarles un mensaje: Escúchense…, escuchen lo que se dicen, lo que les dicen y no descuiden el cómo… La mayoría de las discusiones no son por “el qué”, sino por “el cómo.

 
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  Autor: Ingrid Matta 04/03/2012
 
OBDULIO…

Sí que me ha gustado tu ensayo, breve pero muy sustancioso
El despertador, el timbre, una alarma, el celular, son el resultado de la “civilización”, y lastimosamente (porque nos lastiman), han cobrado gran importancia dentro de nuestra vida cotidiana, y éste llamado tuyo tan sensato, me ha hecho pensar en qué tan nocivo es para nuestra salud mental y física, el haber permitido hacer parte de nuestro entorno a todos estos “accesorios”, y qué tan indispensables, o, necesarios son, para el diario vivir… he estado considerándolo.

Para empezar te diría que deberíamos tener clara la inmensa diferencia que existe entre el ruido y el sonido… Sí Señor.

El sonido, armoniza, apacigua, recrea, alegra, distensiona, musita, canta, produce sonidos mágicos, entonaciones armónicas.

El ruido, contamina, agita, agota, altera, (los gritos también son son ruidos), el ruido, es un sonido desencajado, desarticulado, explosivo, por lo general, fuerte, que nos llama firmemente la atención y que resulta nocivo porque estresa y tensiona, genera incluso irritabilidad.

Hay también otro tipo de ruidos, mucho más internos, me refiero a los pensamientos “martirizantes”, que no nos dejan en paz, que forman conflictos insoportables. Pero también hay diálogos internos hermosos, constructivos, que nos permiten ver más claras las situaciones, como este que has compartido con nosotros que con seguridad, surgió de una visita entre tú y tu conciencia.

No hay nada cómo despertarse con el reloj biológico,(afortunadamente en algunos funciona divinamente), es mi caso, porque los despertadores nunca me parecieron nada atractivos, por ese pitidito que encuentro invasivo para mí. Si pudiéramos despertarnos cada día espontáneamente, levantarnos, abrir las ventanas, para dar una ojeada al bendito nuevo día y escuchar a unos seres diminutos que le están dando la bienvenida al nuevo día, y que según creemos los naturistas, cantan, por abundancia de amor, es por eso que su canto es alegre y apacible, creo que tendríamos una mejor disposición para todo.

Escucharse a sí mismo en vez de elegir otras tantas opciones que nos ofrece la tecnología, es una excelente opción, escucharse en rotundo silencio, sentirse, reconocerse, palparse, y de la misma manera, escuchar al otro, para promover un diálogo genuino…. Pero a veces, Obdulio, nos cuesta escucharnos a nosotros mismo, imagínate, entonces, cómo será para escuchar a los demás?

No sé si sea una mera impresión mía, errónea, o, correcta pero he notado que cada vez más personas van dejando atrás el uso del teléfono domiciliario, ya prácticamente todo se hace a través del celular, negocios, citas, informes, etc. El teléfono que tanto nos sirvió, en lo que ahora parecen otras épocas ha sido desplazado, ya son menos las personas que lo usan, fue reemplazado por el cel que dicen hace tanto daño, por su radiación electromagnética, y pese a que nos han advertido, he visto señores que lo llevan en el bolsillo de sus camisas, con la pila conectada directamente al corazón. He visto accidentes de tránsito, he visto almuerzos de trabajo donde cada cual almuerza lo suyo, mientras sostiene una conversación vía celular, ese aparatito que fue diseñado para comunicarnos, nos está alejando demasiado, no te parece? “Tiene un magnetismo arrollador”, y nos olvidamos del que tenemos al lado, al frente, porque el cel es ahora lo prioritario, según dicen, pero no creo que tengan mucha razón en base a lo que he visto.

Alternar al menos la tele y la radio por una buena música, sí que resulta productivo, hay música hermosa y también la música del alma, esa que nos centra, nos despabila, nos estimula para estar despiertos en el aquí y el ahora, es por eso Obdulio, que me gustó tanto tu ensayo, porque sugiere, otras alternativas mucho más coherentes para el ser.

La propuesta de hacer audible nuestro propio corazón, diálogos internos, hace y permite que aprendamos a comunicarnos con todos, incluyéndonos a nosotros mismos.

Gracias amigo, me hiciste mucho bien, ahora que estoy procurando ser una eficaz ejecutiva de mi propia vida. Pude reconocer que sólo preciso de lo que soy para interactuar desde el corazón conmigo misma y con todos los seres, lo demás son accesorios…

Quiero aprender a escuchar mis propios sonidos…

Feliz domingo a ti y a todos

Ingrid
 
  Autor: Cristina 03/03/2012
  ¡ Hola Obdulio !

¿ Sabés qué ... ?. Tenés razón ... “ la mayoría de las discusiones son por ‘el cómo’ y no por ‘el qué’ “ ...

Suele verse gente ... llegando o “ casi “ llegando a los puños ... totalmente desencajada ... gritándose uno a otro ... “ ¡ Vos no me vas a venir a “ hablar” ( gritar ) ASÍ DE ESA MANERA .... ! ... ¡ Qué te pensás ... etc. etc. etc. ( insultos ) ! “ ...

Y otros un poco peor ... porque ... ¡ se han matado de “ muerte perpetua “ por eso ! ... ;-D

“ En el medio de una violenta ´discusión ´familiar ... fulano ... acometió de 300 puñaladas ... contra mengano ... “ ...

¿ El motivo ? ... pués no ... cosas ... quizás tan sólo ... como el resultado de un partido de fútbol ... o alguna insinuación sobre la honra ó virilidad de alguna mujer u hombre vinculada a uno de los contendientes ... o tal vez, el desencadenante fue ... quién se comió el último pedacito de chorizo que quedaba en la fuente del asado ...

¡ Qué se yo ! ...

¡ Cualquier cosa puede ser ! ... Con o sin justa razón ... pero sea la que sea ... ¡ JAMÁS ! amerita ... una reacción tan ... “loca” ... entre humanos ... ¿ no ?.

Y es real también, eso otro que decís, sobre que cada vez ... vivimos mas aturdidos y atontados ... y que gozar del silencio para mucha gente se ha tornado “ una incomodidad “ ....

El mismo tipo de incomodidad que sienten muchos cuando se sienten solos .... y entonces salen a buscar a quien sea ... para no permanecer ni un rato a solas consigo mismo ... ¡ A ver si todavía llegan a darse cuenta de quienes son ! ... Al menos en la superficie ... Porque en profundidad, “ el aturdido “ ni osa bucear ... por miedo, precisamente a “ lo desconocido “ ...

¡ En fin ! ... ¡ Vaya Dios a saber ! ...

La cuestión es que calzan en sus oídos los auriculares del Ipod o pseudo Ipod o similar ... y levantan al máximo el volumen del aparatito, para escuchar una música también donde la melodía ... suele ser escasa ... y el ritmo aturdidor ( tal es así ... que uno fuera de esos oídos ... lo escucha también ) ... y así viajan en colectivos, trenes, subtes ... ya de por sí ruidosos en sí mismos ... por el medio de selvas de hormigón terriblemente más ruidosas aún ...

Todos ellos, si alguna vez ... los llegasen a soltar descalzos sobre ... la tierra, en el medio de un bosque o una selva ... ¡ mueren de pánico ! ... y posiblemente ... por la picadura de algún minúsculo insecto enojado ... al ver tamaño ... “ insolente “ ... quebrando la paz del hábitat ...

O sin ser tan extremista ...

Cuando tienen la oportunidad de tomar un poco más de contacto con la naturaleza ... lejos de las selvas de hormigón ... llevan todo su “ ruido “ con ellos ... y no disfrutan de la paz de un lugar verdadero ... sino que lo contaminan con su ruidosa presencia .... Dejando cuando se van una montaña de cosas no reciclables tiradas por cualquier lugar ... Cosas que la naturaleza ... SABIA, ni loca .. consumiría ... ni intentaría mezclar con ella ... pero que algunos de los “ aturdidos “ ... sí, sin percatarse de su “tontuna”.

Lógicamente ... no es toda la gente así ... y no es en todas partes así ... sino que es como todo ... Existe Gardel ... existe Medellín ... Existe el chancho ... y también San Martín ... ¡ Menos mal ! ... ¿ no ? ... ¡ JA JA JA !

¡ Muy bueno tu artículo !

¡ GRACIAS !.

Un abrazo.

Cris