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Autor: ELSYE JOHNSON
29/06/2011
ELLA SE MUDÓ

A

mamos  a las gentes por lo que han representado en nuestras vidas. Ayer me cupo la tarea de despedir a un ser humano admirable, muy lindo. Se llamaba Carlota y, su juventud, amó a mi padre; era su novia eterna. Le conocí siempre. Le admiré desde que tengo uso de razón. Y con esta descripción no estoy traicionando la memoria de mi inolvidable madre; ocurrió como digo y así me cabe el orgullo de relatarlo.

Yo tengo el presentimiento que Carlota fue el amor imposible al que mi padre no pudo alcanzar. No importa, le amó y para mí con eso me basta y me sobra. El amor no está sujeto a contrato alguno. El amor vive en el corazón de las personas y como quiera que Carlota amara a mi padre, con eso me basta y me sobra para recordarla con admiración.

Despedíamos a un ser humano generoso, una mujer muy especial que vivía para los demás. Era el último adiós en que, mi padre, hasta tuvo el gesto de cantarle una última canción, un tango de Carlitos Gardel que tanto amaba mi querida Carlota.

Poco a poco, como Carlota, nos vamos todos. En realidad, no nos vamos, nos mudamos como diría el maestro Cabral. Es otra estadía a la que pertenecemos cuando nos llama el Señor. Aquí quedará, en la tierra y junto a los suyos, todo aquello que Carlota sembrara en el corazón de cuantos le quisimos que, en realidad, no fuera otra cosa que el más lindo amor. Ella era el humanismo al más alto nivel; generosa como nadie, atenta hacia los demás, dadivosa con los suyos y con todos aquellos que la necesitaran; era, ante todo, un ser humano ejemplar.

Por vez primera en mi vida, hasta pude sonreír en la despedida a dicha mujer. Y digo que esbocé una sonrisa porque lo mejor de su ser, su recuerdo hermoso es el que vivirá siempre junto a los que le amamos. Sus gentes, las que le quisieron y me cabe el honor de pregonarlo a los cuatro vientos, incluyéndome a mí misma en ese elenco de personas que le admiraba, todos, sin distinción podremos parafrasear a Cabral para decir aquello de: ¡Caramba, ahora sí que somos pobres de verdad sin ella a nuestro lado!

¿Se marchó Carlota o en realidad fuimos los demás los que nos alejamos de ella? Ella ya está junto a Dios; nosotros todavía desconocemos cual será nuestro futuro y si en realidad, algún día llegaremos junto a Dios. Nadie muere si ha sido amado en la tierra. En mi país, El Salvador, sus dirigentes quieren que muramos un poquito cada día, pero es Dios el que nos fortalece para que vivamos eternamente. Carlota es la prueba de lo expuesto.

 
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