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Autor: Susana Varela García
26/05/2011
QUINCE AÑOS SIN TÍ

E

ra muy pequeñita cuando me sentaba en sus piernas y veíamos juntos, las corridas de toros, el boxeo y el futbol, sin embargo me compraba ropa femenina y de buen gusto.

Me enseño a oír la música de la Tuna Compostelana, de Alfredo Krauss, también de Jorge Negrete y adoraba a Demis Roussos.

Me enseñó a deleitarme con la lectura. Apenas comenzaba a leer cuando me regaló “Don Quijote de la Mancha”

En verdad él era muy exquisito en todo, siempre le gustaron las cosas buenas, las cosas finas, lo elegante.

Al llegar del trabajo siempre tenía tiempo para ayudarme en mis deberes de la escuela, para oír como me quejaba de mi madre y todo lo que me pasaba.

Era muy agradable para el sentarse a la mesa y que estuviera llena de todo y de todos.

Mis amigas de entonces decían: “Que suerte tienes, es bueno y es guapo”.

Si, así era, y ¡mucho más!

Fue muy amigo mío, incondicional.

Estuvo a mi lado para oírme, reír y llorar.

Fue padre para mis hijos, a los cuales atendió con un amor y con una dedicación como nadie.

Yo era una mujer hecha y derecha y él me llamaba todos los días, y todos los días veía a mis hijos y se ocupaba de ellos. En sus escuelas todos conocieron a “el abuelo”.

Pero un día decidió irse, él se veía muy bien, pero su ropaje terrenal dijo “ya no más”

No más protección, no más ayuda, no más te cuido a los niños.

Hace quince años que me dejó  y parece que fue ayer.

El vacío que dejó está ahí, intacto, más grande y tan doloroso……!Nadie lo ha podido llenar jamás!

Es que él lo tenía abarrotado de amor, de detalles, de cosas hermosas que ningún ser en todos estos años ha tenido el alma lo suficientemente generosa para ocupar ese espacio.

Sus nietos no lo olvidan, al contrario, siempre lo tienen presente, y el que está con él, creo que se fue prematuramente para estar a su lado.

Su ausencia es tan terrible que por mucho que me deshaga en palabras, siento que no logro plasmar a cabalidad como era.

Mi papá era grandioso, y hoy aún lo lloro, aunque hace quince años que me dejó. Cómo diría Facundo Cabral, nada como recordar padres felices y, ese fue mi caso.

Recordar a los seres queridos no es otra cosa que perpetuarles en la eternidad y, lo que es mejor, tenerles presentes en el corazón a diario. Quien fué amado, aunque haya muerto, vive eternamente.

Manuel Eugenio Varela Pujol. 1925 - 1996

Te sigo amando.

 
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  Autor: 6dQmnGEQBC3 20/06/2016
  That's a posting full of intgihs!  
  Autor: 2ny85s3XB 18/06/2016
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  Autor: dsPQkeqxhQoX 18/06/2016
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  Autor: Ingrid Matta 29/05/2011
  ¡Qué hermosura Susana!

Que bellos sentimientos por tu grandioso padre, cuanto amor hay en todo lo que expresas sobre el… gracias por compartirnos tu cálido sentir, repleto de amor y gratitud…
Por momentos, al irte leyendo, sentía como si estuviera contándoles la historia de mi padre, yo, también fuí bendecida al tener uno, muy similar al tuyo... solo que al final del relato, yo no diría que esta muerto, porque lo veo titilar en mis noches, vestido de estrella y en mis días, es el sol que me ilumina y me abraza con su tibieza.

Con la intención más pura ¿Puedo sugerirte algo? No lo llores Susana, porque asi como, no hay nada como recordar padres felices, tambien lo es, recordar hijos felices... y el te está observando, porque cuando hay amor, es para siempre... sentirlo aunque ya no lo veas, también es un acto de amor!

Permite que tus hijos cuando sean adultos, tengan la bendita imagen, que hoy tienes de tu padre...

Te dice algo esto, Susana?
Permaneceremos aquí hasta realizar nuestra esencia, nuestro Ser real, hasta concretar el más elevado fin de nuestra existencia: SER una manifestación del AMOR DE DIOS, capaz de amarse a sí mismo; éste es nuestro propio amor y nuestra única y verdadera herencia. Somos herederos de la divinidad.

Te abrazo

Ingrid