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Autor: Eyael Luca
09/05/2011
ESPÉRAME...NADA ES PARA SIEMPRE

A

hí estaba el durazno en flor, allá el parque, casi al fondo el puente que nos llevaba a la laguna.

La vieja casona remodelada hasta parecer nueva haciéndole frente a las visitas que comenzaron siendo pocas y terminaron siendo huéspedes casi permanentes.

Ahí estaban tus sueños, tu pasado y tu presente, mi dicha y el tiempo que nos armonizaba con su perfume a rosas y violetas.

Ahí estaba mi fortaleza, mi fe y mi perseverancia, tu aprendizaje del amor y la mirada que se te perdía conmovida en un cielo tan azul como interminable.

A paso lento recorrías el camino bordeado de hojas caídas tan doradas como infinitas que se despedían de los árboles que en un susurro les cantaban canciones de cuna que duraban hasta el invierno.

Y las primaveras colmadas de ciruelos en flor que engalanaban tu paseo regalándote pétalos a tu paso en un acto de absoluto desapego y nobleza, envolvían de perfumes y colores tu vida para que no extrañaras tanto y admitieras esa quietud sin tanta rebeldía.

Y las azucenas bailaban primorosas y vos mirando desde la gran ventana me decías: no es Dios maravilloso..? mira cuanta perfección y belleza nos regala…?

Tus pensamientos volaban…. y bien sabía yo que era hacia el pasado, hacia el tiempo de las uvas maduras en la boca, de la piel suave y de la lujuria a flor de piel, bien sabía yo que era también al momento de la ausencia de caricias, de la soledad que lastimaba y los hijos que no vinieron…. Tus pensamientos iban y venían desde la niñez, pasando por la juventud, la madurez hasta llegar a ese momento en que te sentías pleno, aunque un poco cansado.

Y de pronto tu mano tomaba la pluma y comenzabas, dirigido por tu luz y asistido por tu ángel a escribir las maravillas que luego el mundo disfrutaría y consagraría como el “remedio o la luz para el alma”.

Intentaba hacer silencio mientras Bach o Mozart se encargaban de alterarlo con sus bellos compases que tanto gozabas y sonriendo me pedías que invitara a Bizet pues te hacía acordar a una ex novia llamada “Carmen”.

Te miraba como la madre que observa a su hijo…. con esa mezcla de amor, ternura, orgullo y ese exceso de celo en el cuidado, que más que cuidado termina siendo una sobreprotección que no siempre es buena, porque genera dependencia y me lo decías con cierto tono de reproche mezclado con un: “gracias” infinito que se desprendía de tu mirada de niño.

Y una tarde que nunca me olvidaré me preguntaste: ¿por qué tardaste tanto en llegar a mi vida…?

Mi corazón dio un vuelco… y con lágrimas en los ojos te respondí: porque estabas lejos…., pero lo importante es que llegué…¿no te parece..?

Te quedaste pensando y con una mirada tan profunda como lejana, tan plena de amor como de dolor, asentiste con tu cabeza y de tus labios casi como susurrando me dijiste: si…pero que diferente hubiese sido todo a tu lado…

-Eres feliz..? te pregunté.

Y respondiste: - como nunca antes lo fui en la vida, a pesar de todas las maravillas que Dios me obsequió y también me fue quitando con amor.

Mi ser se estremeció y di gracias al cielo: habías aprendido y comprendido el AMOR y todos mis años de lucha, de desvelo, de espera, de lágrimas, de ruegos y de esperanzas no habían sido en vano y tenía ante mí la más sincera confesión que pudiste haber hecho en tu vida.

Me acerqué y te abracé con ternura, acaricié tu cabello plateado, busqué tu alma en tu mirada y besándote despacito en los labios y la frente como para no romper el encanto, te dije: gracias, te amo.

Vi como una lágrima rodaba casi temerosa de que la vieras por tus mejillas y sentí tu abrazo cálido y fuerte, protector y lleno de vida, agradecido y eterno y ya nada me importó más en la vida.

Hubieron muchos momentos de risas, complicidad, juegos, infinitas charlas hasta la madrugada y pasaron otoños, inviernos, primaveras y veranos que nos vieron creando, viajando, trabajando y gozando juntos, confiando, soñando, discutiendo y volando junto con las mariposas del jardín o con las hadas que habitaban en él y que solo nosotros podíamos ver.

Y cada libro tuyo o mío eran como hijos, esos que no tuvimos porque no era nuestra misión en esta vida, pero que sin duda estuvieron en cada adolescente o adulto que ayudamos a despertar y que increíblemente se acercaron precisamente para eso.

Aún me sonrío al recordar el día que a regañadientes me aceptaste que nos disfrazáramos vos de mujer y yo de hombre y nos representamos mutuamente, marcando nuestros “tics” o defectos de manera exacerbada, mientras llorábamos de la risa y terminamos abrazados haciendo el amor como siempre…


 
Y luego me decías: solo a vos se te puede ocurrir esto y lo que es mas increíble convencerme para que a mi locura le sume la tuya, que sería lo mismo que decir: sobredosis…!!!

Ahí está tu sillón y tu escritorio, ahí está Juan Manuel, que me mira en silencio esbozando una sonrisa de gratitud, “Juanma”, como le llamamos, que era quien te venía a buscar, para acompañarte a reencontrarte con tus amigos en el café de siempre y a que bebieras un poco de aire de ciudad del que no podías sustraerte pero que admitías que cada vez soportabas menos. El que era tu cómplice para ir a ver “mujeres bellas” en las calles y decirles piropos y excitarte lamentando no tener 20 años menos..!! y que no dejaba de ser una suerte para mi.

Juanma el incondicional, el amigo fiel, el que siempre estuvo, el que me ayudaba a sobreponerme por tus desarreglos o tus rebeldías que te provocan problemas de salud y que tiene la mirada mas dulce que haya visto. El que le enseñó a sus hijos a amarte como alguien de su sangre.

Y están Lalo e Irina con quienes recordamos cuanto querías una casa con jardín, pues amabas las plantas y como habías disfrutado esta que ahora me queda grande y en la que ha quedado impregnado tu perfume y el eco de tu voz retumba y me hace ir a buscarte aún sabiendo que no te encontraré.

Ellos vinieron a consolarme, a acompañarme, o quizás a tratar de encontrarte como espero yo en algún rincón del parque que tanto te gustaba recorrer….

Ellos también te amaron tanto..!! fieles, constantes, con quienes compartimos viajes y sueños, los que nos contagiaban con su buen humor y que poseían tanta luz como creatividad, tanta calidez como sabiduría, lo que hacía un placer estar con ellos.

Y miro la fuente que hiciste colocar en el jardín para que los picaflores viniesen a beber y veo que una mariposa se detiene en ella y luego se acerca a mi ventana, gira y vuelve como invitándome y salgo y la sigo y quedo estupefacta pues se posa sobre un tulipán que ha comenzado a abrirse y que era la flor que soñabas ver florecida.

Y supe que estabas allí, que no te habías ido, supe que esa era tu manera de decirme: acá estoy mi amor.

Y me senté sobre la hierba y sentí tu abrazo apretadito, tu respiración en mi oído, sentí que volvías a mí y me decías: tranquila mi reina, todo está bien…. como siempre me decías.

No sé cuando llegó la noche ni en qué momento me habían llevado dentro de casa ni quien me encontró dormida abrazada al cantero donde habían increíblemente florecido todos los tulipanes que tanto cuidaste y esperaste ver.

Ya no estás, es cierto, pero vives dentro de mí…

Ya no estás, pero no dejo de sentir tus pasos por la casa…

Ya no estás, pero me dejaste lo mejor de vos y que no muere nunca: tu amor.

Ya no estás, es cierto, pero sé que me esperas en algún lugar de ese cielo que alguna vez nos trajo hasta acá…

Ya no estás, es cierto, pero escucho tu voz en los ruiseñores y una oleada de tu perfume se cuela por mis ventanas…

Ya no estás, nada es lo mismo, todo es rutina y recuerdos…

Ya no estás, pero me enseñaste a no desesperarme porque tarde o temprano nos reencontraremos.

Sobre un estante se ufana tu último premio de literatura, uno de tantos y mientras miro tu retrato abstraída, Irina me trae sorprendida y con lágrimas en los ojos una carta que acababa de llegar: era una carta tuya, que me enviaste desde un viaje al que no pude acompañarte y que creíamos perdida porque nunca me llegó.

Ambas nos miramos sorprendidas, sin comprender….

La abrí mientras las lágrimas brotaban sin control…

Era una broma del destino..? o una ayuda de mis ángeles…?

En ella me decías: te extraño mi amor, nada es lo mismo sin ti, no me dejes nunca porque perderte sería peor que la muerte…

No te angusties que pronto estaremos juntos y recuerda que tu felicidad es lo único que me sostiene.

Jamás creí vivir y sentir nada igual, solo puedo decirte que llenas todos mis vacíos, curas mis males e iluminas mis noches.

El libro que presenté fue todo un éxito acá y te lo debo a vos porque eres mi inspiración.

Por eso cuando quiero pedirte algo: cuando muera no me llores, sonríe e invítame a beber una copa de buen Malbec, siéntate frente a la chimenea y susurrando nuestra canción trata de sentir mis caricias porque no me habré ido… estaré acompañándote siempre hasta que llegue el momento del reencuentro.

Y voy a confesarte algo que nunca creí sentir: creo que por primera vez en la vida siento celos, si: celos, celos de todo lo que pueda llamar tu atención o distraerte de mí…

Quizás pienses que soy un egoísta y tienes razón, pero no me queda mucho tiempo y quiero disfrutarte hasta el último instante de vida para llenarme de vos y extrañarte menos cuando me haya ido.

Gracias por la armonía de tus palabras, por el perfume de tu voz, por la suavidad de tus caricias y sobre todo por no haber bajado los brazos cuando mis distracciones parecían alejarme cada vez mas de ti sin darme cuenta que me estaba perdiendo lo mejor de mi vida.

Y cuando ya no esté físicamente no temas si escuchas ruidos en mi escritorio o alguien por las noches roza tu cara, pues ambos sabemos que no morimos, simplemente nos mudamos y vendré desde mi nuevo mundo a besarte suavemente y velar tus sueños.

Pero aún estoy vivo… y tenerte es otro regalo de Dios que quiero disfrutar hasta saciarme, es decir NUNCA.

Te ama. Martín”

Me abracé a Irina llorando sin consuelo. Ahí estabas una vez más, sosteniéndome y hasta pudimos sentir tu perfume y tu presencia rondando la casa.

Y solo pude murmurar: ¿cómo haré para vivir sin él…?

Ella, un ser tan sensible no podía controlar su emoción y abrazándome fuerte me dijo: siguiendo su ejemplo, fue un gran luchador que amó la vida… y podrás, ya verás mi querida hermana que podrás…

Ya nada es lo mismo para mí, pero ahora sé que no te has ido, ahora comprendo por qué hay ruidos en la casa y por qué me despierto a medianoche y estiro mi mano hacia el costado buscándote.

Ahora comprendo por qué Sultán, nuestro querido perro, mueve su cola mirando hacia la nada y por qué suena mi celular con número desconocido del que nadie responde.

Eres tú desde donde quiera que estés.

La casa me queda grande y la soledad me pesa. Se fue mi otra mitad y mi cuerpo y mi espíritu te reclaman mientras mi alma emite gritos desgarradores que me hacen sangrar el corazón.

Nuestros amigos vienen a buscarme pues encontramos un lugar más cerca de ellos para cobijarme y sobrellevar mejor tu ausencia.

Ellos insistieron que no podía quedarme sola en esta casa donde todo lleva tu sello y donde los espacios parecen infinitos sin tu presencia y donde sin ti nada es lo mismo.

Repaso con la mirada cada rincón y los recuerdos me anudan la garganta.
Al salir el jardín me despide con sus pétalos de ciruelo bajo mis pies y los tulipanes se van abriendo a mi paso.

Las hadas me llenan de caricias llenas de purpurina y una paloma se posa en mi hombro para luego elevarse extendiendo sus alas primorosas.

No estás pero te llevo conmigo.

Te pido que cierres la puerta y la puerta se cierra…

Lalo, Juanma e Irina tienen los ojos húmedos y caminamos despacio hacia el coche que nos espera.

Juanma pone música y unos acordes de guitarra entonan una canción de Pablo Milanés que tanto nos gustaba.

Hasta siempre amor….

Espérame que pronto estaremos juntos, como desde tantas vidas, como siempre, como Dios quiso que fuera.

Espérame… porque nada es para siempre, ni la vida, ni la muerte, ni este adiós…

Por favor… espérame.

 
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  Autor: noelia spada 13/05/2011
 
Querida EYAEL,

Este AMOR tan grande y profundo, ha de llenar tu
vida de luminosas estrellas que con su luz
iluminarán tu corazón, portando todo el AMOR
del que se durmió.
Alarga tu mano.....

Te quiero acercar esta maravillosa poesía de
Carlos Alberto Boaglio.

CUANDO YO ME VAYA

Cuando yo me vaya, no quiero que llores,
quédate en silencio, sin decir palabras
y vive recuerdos, reconforta el alma.

Cuando yo me vaya, respeta mi sueño,
por algo me duermo; por algo me he ido,
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada,
y casi en el aire, con paso muy fino,
búscame en mi casa,
búscame en mis libros,
búscame en mis cartas,
y entre los papeles
que he escrito apurado.

Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y
puedes usar todos mis zapatos.
Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama y
cuando haga frío todas mis bufandas.

Te puedes comer todo el chocolate y
beberte el vino que dejé guardado.
Escucha ese tema que a mi me gustaba,
usa mi perfume y riega mis plantas.

Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima,
corre hacia el espacio, libera tu alma,
palpa la poesía, la música, el canto y
deja que el viento juegue con tu cara.
Besa bien la Tierra, toma toda el agua y
aprende el idioma vivo de los pájaros.

Si me extrañas mucho, disimula el acto,
búscame en los niños, el café, la radio y
en ese sitio donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte.
A veces es más triste vivir olvidado
que morir mil veces y ser recordado.

Cuando yo me duerma, no me lleves flores
a una tumba amarga.
Grita con toda tu entraña que el mundo está vivo
y sigue su marcha.

La llama encendida no se va a apagar
por el simple hecho de que no esté más.
Los hombre que "viven", no se mueren nunca,
se duermen de a ratos, de a ratos pequeños y
el sueño infinito es sólo una excusa.

Cuando yo me vaya, extiende tu mano y
estarás conmigo sellada en contacto y
aunque no me veas, y aunque no me palpes,
sabrás que por siempre esteré a tu lado.

Entonces un día...
sonriente y vibrante,
sabrás que volví para no marcharme.

.......

Eyael, recibe con todo amor mi abrazo,
Noelia.



 
  Autor: Ingrid Matta 12/05/2011
 
Ay amada amiguita, te ataviaste con el mejor de los trajes, el traje de gala, el de las luces y eternas primaveras, el de diademas de estrellas, el traje del AMOR, ese que nos hace temblar de emoción, el que nos incita a vivir.

Qué pleno debió sentirse tu corazón, amando como lo has amado. Ahora bien, es bueno recordar que el amor no muere, por lo tanto no te despojes del traje, sigue la fiesta, sigue respirando hondo, inhalando la fragancia que exhala el amor, porque un amor de estos es eterno. Su energía queda, queda para siempre, es por eso que lo sientes.

Ojalá pronto reaparezcas para contarnos que están juntos otra vez…
Y Sí en algún momento mis hombros y mis brazos te sirven, cuenta con ellos… para abrazarte, para contenerte, para que sepas que siempre estuve contigo.

Te quiero desde mi corazón
 
  Autor: Cristina 10/05/2011
  ¡ Hola Genia !

¡ Qué gusto volver a “verte” ! .... ¡ Qué bueno ! ... que otra vez ... alguien haya destapado la botella donde te refugiaste - desde la última vez que te vimos - ... de la “ mundanal “ interferencia ...

¿ La verdad ? ....

¡ HILACHAS de corazón ! ... le deben quedar a Martín, en el lugar donde solía frecuentar su indómito y a la vez entregado órgano del sentimiento humano ... después de leerte.

Y mucho más ... si AHORA sólo es PRESENCIA inmaterial a tu lado ... y lo supongo, por todas esas bellas cosas que vos nos contás y ... que la cercana corporalidad le permitía antes y ahora no ... al menos no, de la misma forma.

Debe ser para él ... – tal vez – desesperante que se lo recuerdes ....

Sí ... quizás sí ... o quizás no ... porque como vos reconocés, él permanentemente te ronda y te rodea ... y se te manifiesta a cada paso que das y en cada flor de ese jardín que cultivaron ambos y que él, le propició tanto esmero.

Y bueno ... toda contra ... tiene su pro ...

Todo este amor, Bella Genia ... que vos le manifestás ... estoy segura que al de él, lo debe AGIGANTAR ... y volver más y más poderoso, liviano y etéreo ... y en consecuencia ... estoy segura también, que su presencia crecerá en vos ... y se expandirá más y más y más ... hasta convertirse totalmente en el aire que RESPIRÁS .... en el aire que oxigena tu vida .... y la sustenta para volar ... porque si bien nada es para siempre ... - como vos decís - ... el AMOR sí ... porque ES ETERNO ...

Y ahí ... Querida Amiga ... está su amorosa respuesta ... su amorosa “ revancha “ ... aunque ya no esté en ese lugar.

Y una vez más Bella Genia ... la vida y el destino ... te demuestran Amiga, que el Universo se encarga de propiciar otra nueva forma .... otro nuevo encuentro ... para el goce mutuo de vuestras respectivas almas y que – además - les permitirá a cada uno de ustedes dos ... Bellos Amantes ... acercarse y aproximarse infinitesimalmente a lo maravilloso del absoluto ... y a la consciencia de ser ambos, por la magia de ESE Amor Eterno, que una vez los reune ... UNO .... junto a Dios y a su creación.

Y realmente admirada Eyael .... ¡ AMAR Y SER AMAD@ ASÍ ! ... ES ... ¡ SUBLIME ! ...

Ambos son afortunados, de darse cuenta de ello.

Un beso y un abrazo para vos ... y otro para él.

Y ... ¡ GRACIAS ! ... por contarnos ... esta maravillosa forma de lo posible.

Un abrazo.

Cris.