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Autor: Nerea Peris Brines
16/07/2010
QUERIDA AMIGA

¿

Cuántas veces habré callado estas palabras? ¿Cuántas veces habré llorado en la distancia? ¿Cuántas veces habré reprimido las lágrimas?

No lo sé, son tantas que perdí la cuenta hace tiempo. Sin embargo, quiero sonreír, quiero olvidar, pero sé que no debo. El remordimiento me corroe, ¿tengo derecho a reír? ¿tengo derecho a vivir? Debería estar triste, llorosa, maldiciendo el incierto destino. Pero no lo hago, ¿por qué?

Tal vez, una parte de mí, esa que solía ser feliz, esa que alegraba las mañanas, la que borraba tus lágrimas, se resiste a ser consumida por la negrura, y lucha por abrir un boquete de felicidad. ¿Pero es posible, entre tanta oscuridad, mantener a flote aunque sea una chispa de alegría? ¿Es posible reprimir las lágrimas y no sentir su cadente descender?

Difícil. Esa sería la palabra que describiría esos posibles. O imposibles. Porque, aunque intentemos olvidar, seguir adelante y no mirar atrás, una y otra vez caemos en ese correr de melancólicos sentimientos. Y aunque divisemos un futuro bañado de color e ilusión, aunque sintamos la felicidad futura rozar nuestras yemas, seguimos atormentándonos en un presente teñido de grises, con esporádicos toques de un color pálido que no sirve siquiera para ahogar una gota de nuestro dolor. 

E intentamos olvidar, no mirar atrás, atisbar un final en este horizonte eterno, un rayo de luz en nuestra oscuridad, una lágrima de felicidad en medio de un mar de tristezas, pero no conseguimos desterrar los recuerdos ni recordar los buenos momentos, al igual que tampoco podemos dejar de pensar en el mañana, en el ayer y en la nada. E imaginamos una gama de infinitas posibilidades, un arco iris de distintas realidades, y a veces atisbamos un brillo de esperanza en la distancia, y otras un destello de dolor. Y no conseguimos averiguar el significado de estos sueños pues es posible que se traten de simples pesadillas o de dulces deseos profundos. Y entonces la fina línea separadora de realidad y ficción se emborrona y permite la explosión de color, la exploración de mezclas y la experimentación de matices. Y los deseos cobran fuerza y las inquietudes se empañan, ocultándose entre las sombras, dispuestas a atacar en cuanto los límites se vuelvan a fijar y el mundo de los sueños deje de ser un lugar seguro.

Es entonces cuando te miro a los ojos, querida amiga, y en ellos puedo divisar la amargura, las horas interminables de sufrimiento, propio y ajeno, y el deseo incontenible de un futuro mejor. Pero a pesar de ello, en tus sinceros ojos también veo la tenacidad, la fuerza, la certeza de que todo saldrá bien, la completa dedicación y esfuerzo, la cabezonería que te caracteriza y ante todo, la esperanza. Porque a pesar de la oscuridad, tus orbes oceánicos, rebosantes de sabiduría y secretos guardados, desbordan pasión, amor por el todo y esperanza por la lucha. Nuestra lucha.

Una lucha por traspasar un horizonte sin final, la lucha por conseguir atravesar un mar de dolor y decepciones. Una lucha difícil, mas no imposible, pues en la perseverancia y la tenacidad se encuentra el verdadero poder, y en el amor y la unidad, la verdadera esencia. Y juntos consiguen superar el más oscuro túnel y la más profunda tempestad. Y después de eso, tu sonrisa, su sonrisa, brillará cual sol primaveral. Y los días grises se echarán a un lado, perdidos entre una neblina oscura, para dar paso a los alegres cantos de los ruiseñores y a los cálidos amaneceres veraniegos. Y los rojos, azules, amarillos, naranjas, verdes, iluminarán tu alma y harán brillar tus ojos. Y entonces, ya sí, la lucha habrá acabado, el mal se perderá en un mundo olvidado y nada jamás nos volverá a perturbar.
 
Porque la lucha habrá terminado, tu lucha, su lucha, mi lucha, la lucha por un futuro mejor, la lucha por un futuro sin incertidumbres, la lucha por la felicidad, la lucha por la alegría.

Y entonces sólo una palabra saldrá de lo más hondo de mi corazón y resonará cual canto melodioso: Gracias. Por batallar por mí, junto a mí. Por otorgarme una nueva oportunidad, por confiar en mí. Gracias, por todo, amiga.


Atentamente,
La Vida

 
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  Autor: H2blNYAj 20/06/2016
  Phmaeeonnl breakdown of the topic, you should write for me too!  
  Autor: DMo13W93qC 18/06/2016
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  Autor: UttLL88Gt7K 18/06/2016
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  Autor: Benjamin Chex 16/07/2010
  Querida Nerea

Hoy recien vuelvo a tener la oportunidad de leer esta página y me encuentro con palabras hermosas, como la de todas y todos, miembros de esta hermosa fraternidad...
mi alma goza con sus letras...

Reciban de mi, un abrazo fraternal y espero que mi Buen DIOS los bendiga a todos.