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Autor: LINDA D'AMBROSIO
25/02/2020
¿SOLA, FANÉ Y DESCANGALLADA?

C

omo tenía que suceder en un lugar en el que coincide un centenar de personas que se sienten exiladas, Milagros Socorro -una vez más- levantó la voz con dos ideas contundentes... 

Milagros Socorro, quien transitó en el año 2000 por El Universal, siempre ha levantado la voz a favor de Venezuela, haciendo gala de su compromiso social, su sensibilidad, su sentido del humor y su clarividencia.

No fue diferente en Madrid el pasado martes, cuando, a sala llena, presentó su más reciente libro, publicado por Kalathos Editorial. Figuras consolidadas en el campo de las letras, de las artes, de la gestión cultural y del periodismo venezolano convergieron en la librería Los Editores, que se vio desbordada por la concurrencia. 


Nuestra compañera Linda Dambrosio

Como interlocutor, la escritora contaría con una emocionada Karina Sainz Borgo, quien, además de formular los comentarios de rigor respecto a las bondades del libro, reconoció el influjo que había ejercido Milagros sobre su carrera. La autora de La hija de la española agradeció haber sido inducida, en sus tiempos de estudiante, a leer a Ida Gramko o Elisa Lerner, determinantes a la postre para reconocer su propia voz. 

Los 37 textos que constituyen el libro narran anécdotas protagonizadas por figuras públicas, lo cual hace muy amena la obra y resulta, las más de las veces, hilarante. Durante su intervención, Milagros dio lectura a uno de ellos, Sucre, escrito sobre una experiencia vivida en París por la fotógrafa Ana María Ferris, y que refleja la naturaleza cosmopolita y refinada característica del venezolano. 

Sin embargo, como tenía que suceder en un lugar en el que coincide un centenar de personas que se sienten exiladas, Milagros -una vez más- levantó la voz con dos ideas contundentes y, por cierto, bastante esperanzadoras.

En primer lugar, suplicó a los concurrentes que no se limitaran a proyectar en nombre de la denuncia, “una imagen harapienta de Venezuela”. Recordó que nuestro país no es solo un cúmulo de carencias que impactan en el ámbito social, sino, ante todo, un conjunto de personas que, a pesar de esas carencias, se yerguen para seguir produciendo, para seguir creando. “Uno no se da abasto para acudir a todos los eventos culturales que se producen en la ciudad”, afirmó. “Podría decirse que no tiene gran mérito, que se trata de una capital. Pero ese nivel de producción en un país donde falla la energía eléctrica, es todo un logro. Yo he visto obras iluminadas con celulares”.

Enfatizó que Venezuela no era la mujer derrotada y macilenta que describía el tango de Enrique Santos Discépolo, flaca, fané y descangallada, sino una mujer que se mantenía en pie, dando la cara, invencible, sobreponiéndose a todas las adversidades, y aún más: superándolas.

Y, a continuación, legó una segunda idea a los concurrentes: en al arte no hay subdesarrollo. Eso es lo que permite que la talla de un artista ingenuo africano pueda ser exhibida junto a una obra de Picasso, de modo que resulten explícitas todas las familiaridades y los puntos de contacto entre ambas. Es en virtud de esta posibilidad de seguir produciendo, de seguir creando, de seguir expresando aun en los entornos más desfavorables, a pesar de ellos y, más aun, gracias a ellos, que se puede y se debe generar cultura a espuertas. Invitó pues a que los creadores de revelasen y se rebelasen, “así, con las dos b”, diría.

Como viene sucediendo en los últimos encuentros de Kalathos, cabía esperar que, con protagonistas de esa talla, la presentación no se restringiera a un encuentro ligero, superficial, circunscrito exclusivamente a la literatura, sino que derivara también en reflexionar acerca de una nación que se sigue construyendo cada día, que se regenera cotidianamente, y de la que podemos afirmar sin ninguna duda: ni sola, ni fané, ni descangallada.  

 
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