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Autor: Isaura Díaz Figueiredo
11/09/2018
FEMINICIDIO

E

l feminicidio se produce en una sociedad que perpetúa la superioridad de los hombres sobre las mujeres y asigna diferentes atributos, roles y espacios en función del sexo. Esto sucede en todas las clases sociales, religiones y niveles culturales. En definitiva, el factor principal de riesgo para la violencia contra las mujeres es, precisamente, el hecho de ser mujer   Los factores determinantes de la violencia de género son: la relación desigual entre hombres y mujeres y la existencia de la “cultura de la violencia” como medio para resolver conflictos.

Este tipo de violencia indica nuestro retraso cultural en valores tan relevantes como la empatía, la tolerancia, la consideración y el respeto por las demás personas, con independencia de su sexo. La violencia doméstica, aunque no es algo específico de nuestra época, ha crecido a tal ritmo que podemos considerarlo un fenómeno epidémico. La violencia contra las mujeres es estructural. No se debe a rasgos singulares y patológicos del individuo, sino que tiene rasgos estructurales, una forma cultural de definir las identidades y las relaciones entre los hombres y las mujeres.  

Maltrato sexual: Cualquier conducta que implique un acto de naturaleza sexual realizado sin consentimiento de la mujer, donde se ejerza violencia, intimidación, amenaza, o coacción, con independencia de que la agresión se produzca por su pareja o por otras personas. En definitiva, podemos identificar el maltrato sexual como aquella actuación que restringe a la mujer el libre ejercicio de su derecho a la salud sexual.   

Formas de violencia sexual:  Agresión sin contacto corporal a través de la RR.SS Agresión con contacto corporal, (tocamientos, caricias, masturbación del agresor, obligación de mastúrbale, adoptar posturas que la mujer considera degradantes,...) Se consideran abusos sexuales no consentidos aquellos en los que el violador obtiene el consentimiento ante una situación de superioridad manifiesta que coarta la libertad de la mujer, como puede suceder en algunas relaciones de pareja o dentro del matrimonio.

La violación consiste en una agresión o abuso sexual en la que hay penetración por vía vaginal, anal o bucal, o la introducción de cualquier clase de objeto o miembros corporales (por ejemplo los dedos) por vía vaginal o anal.  

Maltrato psicológico: Es la conducta intencionada y prolongada en el tiempo, que atenta contra la integridad psíquica y emocional de la mujer, y contra su dignidad como persona, que tiene como objetivo imponer las pautas de comportamiento que el hombre considera debe tener su pareja.

Este tipo de maltrato es más difícil de demostrar que los anteriores y, en ocasiones, la mujer no lo identifica como tal, sino como manifestaciones propias del carácter del agresor y del amor que le tiene.  La violencia psicológica no es un acto aislado, sino una concatenación de hechos que se prolongan en el tiempo.

Pueden empezar desde el inicio de la relación de pareja o noviazgo,  el hombre considera que un extraño irrumpe en su vida, esto hace que la mujer  se vaya debilitando gradualmente física y psicológicamente, generando miedo, y sentimiento de indefensión e impotencia.  La violencia psicológica, por sí sola, puede provocar numerosas secuelas, tanto a nivel físico como emocional. Es la causante del mayor y más insoportable sufrimiento en las mujeres.

Aunque la violencia física es grave, la violencia psíquica comienza antes siendo más perjudicial para la salud a corto o largo plazo, manteniendo sintomatologías somáticas, incluso terminada la relación. Este tipo de violencia se desvaloriza, se ignora y se atemoriza a la mujer a través de actitudes, silencios o palabras hirientes. Cuyo fin es conseguir el control, minar su autoestima, produciendo un proceso de desvalorización, autoinculpación y sufrimiento.

Buscando únicamente dominación y sumisión. Actúa desde la demostración del poder por parte del agresor. Este tipo de violencia “invisible” e insidiosa puede causar trastornos psicológicos, desestructuración psíquica, agravar enfermedades físicas, intentos de suicidio (forma de llamar la atención), o la consumación final con  el suicidio.   

Maltrato físico: Comprende cualquier acto no accidental que implique el uso deliberado de la fuerza, bofetadas, golpes, palizas, empujones, heridas, fracturas o quemaduras, que conlleven lesión, daño o menoscabo doloroso en el cuerpo de la mujer. Las conductas de agresión más frecuente son erosiones, escoriaciones, cortes y mordiscos. Además puede incluir la omisión de ayuda ante enfermedades (prescritas) y lesiones derivadas de las agresiones. La escalada de conductas violentas puede terminar en la muerte de la mujer.  

Maltrato sexual: Cualquier conducta que implique un acto de naturaleza sexual realizado sin consentimiento de la mujer, donde se ejerza violencia, intimidación, amenaza, o coacción, con independencia de que la agresión se produzca por su pareja o por otras personas. En definitiva, podemos identificar el maltrato sexual como aquella actuación que restringe a la mujer el libre ejercicio de su derecho a la salud sexual.   

Formas de violencia sexual: Agresión sin contacto corporal a través de la RRSS, contacto corporal, (tocamientos, caricias, masturbación del agresor, obligación de mastúrbale, adoptar posturas que la mujer considera degradantes,...) Se consideran abusos sexuales no consentidos aquellos en los que el violador obtiene el consentimiento ante una situación de superioridad manifiesta que coarta la libertad de la mujer, como puede suceder en algunas relaciones de pareja o dentro del matrimonio.  

Otra forma de violación sexual: cuando hay penetración, por vía vaginal, anal o bucal, la introducción de cualquier clase de objetos o miembros corporales, en vagina o ano (por ejemplo los dedos).  

Maltrato psicológico:  Es la conducta intencionada y prolongada en el tiempo, que atenta contra la integridad psíquica y emocional de la mujer, y contra su dignidad como persona, que tiene como objetivo imponer las pautas de comportamiento que el hombre considera debe tener su pareja. Este tipo de maltrato es más difícil de demostrar que los anteriores y, en ocasiones, la mujer no lo identifica como tal, sino como manifestaciones propias del carácter del agresor y del amor que le tiene. 

La violencia psicológica: No es un acto aislado, sino una concatenación de hechos que se prolongan en el tiempo. Pueden empezar desde el inicio de la relación de pareja o noviazgo,  el hombre considera que un extraño irrumpe en su vida, esto hace que la mujer  se vaya debilitando gradualmente física y psicológicamente, generando miedo, y sentimiento de indefensión e impotencia.  Por sí sola, puede provocar numerosas secuelas, tanto a nivel físico como emocional. Es la causante del mayor y más insoportable sufrimiento en las mujeres. Aunque la violencia física es grave, la violencia psíquica comienza antes siendo más perjudicial para la salud a corto o largo plazo, manteniendo sintomatologías somáticas, incluso terminada la relación.  

Con este tipo de violencia se desvaloriza, se ignora y se atemoriza a la mujer, a través de actitudes como: silencios, palabras hirientes. El único fin es conseguir el control, minar su autoestima, produciendo un proceso de desvalorización, autoinculpación y sufrimiento. Buscando únicamente dominación y sumisión.

Actúa desde la demostración de poder por parte del agresor. Es “invisible” e insidiosa, puede causar trastornos psicológicos, desestructuración psíquica, agravar enfermedades físicas, intentos de suicidio (forma de llamar la atención), o la consumación final con  el suicidio.

 
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