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Autor: Diego Millán García
22/03/2016
FELIZ SEMANA SANTA

N

o quiero que pase la Semana Santa sin escribirte unas líneas y al menos desear que tengas, estés donde estés, no importa la fe o la devoción que profeses, unos días de tranquilidad, descanso, familia y, si puede ser, también de espiritualidad. Sé que son días para todo: ocio, vacaciones, turismo, cultura, tradición. Nada malo, todo lo contrario, cosas buenas que hay que cuidar y cultivar, siempre que no olvidemos que el ser humano no se realiza en plenitud sin desarrollar también su dimensión interior, espiritual, sea religiosa o no.

Siempre nos hace bien el silencio, el tiempo para uno mismo, la desconexión de la rutina, la vivencia de lo gratuito, la admiración y el asombro ante el misterio que es la vida y que nunca acabamos de abarcar de todo. Y eso es Semana Santa, un tiempo para mirar de otra manera, una época que nos invita a detenernos y reorientar nuestra vida hacia unos valores que a veces estamos perdiendo y que son buenos para vivir: la solidaridad, la compasión, la misericordia, la ternura, la empatía, la sociabilidad, la justicia, la paz, la cercanía a los necesitados, el esfuerzo, la entrega. Valores todos ellos que se reflejan en esta historia mil veces escuchada y repetida sobre un hombre, Jesús de Nazaret, que fue condenado injustamente por las autoridades políticas y religiosas de su tiempo, muerto en cruz y, para sus seguidores, resucitado para siempre y convertido en puerta de salvación y de esperanza para toda humanidad.


El padre Diego Millán ante la Biblioteca Nacional

Una muerte, un sufrimiento, que ha trascendido la historia y se ha convertido en referencia de fe para millones de personas que siguen creyendo que ese Jesús es el Cristo de Dios, el Salvador, quien da sentido a la vida y a la muerte, y que sigue muriendo y siendo crucificado en tantos seres humanos de ayer y de hoy que cerca y lejos viven la pasión viviente de la injusticia y caen bajo el peso de tantas cruces que unos seres humanos seguimos colocando sobre los hombres de pueblos y personas que viven aplastados bajo el peso del hambre, la intolerancia, la injusticia, la desigualdad, el racismo y tantos y variados tipos de violencia.   

¡Cómo no ver a ese Crucificado en los rostros cansados, enfermos y angustiados de los miles de refugiados e inmigrantes que deambulan hoy por una Europa egoísta que ha perdido definitivamente sus mejores valores de hospitalidad y acogida para convertirse en un germen de mercadeo económico, de aliento de ideologías extremistas y de una incapacidad política para solucionar este drama que golpea nuestras puertas y nuestras conciencias¡ ¡Cómo han cambiado las cosas desde aquella primera manifestación de solidaridad y acogida encabezada por Alemania que puso en marcha un gran dispositivo de asilo que hacía reconciliarse a Europa con sus mejores raíces humanitarias! Y de ahí, por una incapacidad manifiesta de liderazgo político, unido al aumento de las formaciones xenófobas que están poniendo en peligro las propias democracias y con reales posibilidades de llegar al poder, hemos pasado a un vergonzoso acuerdo con Turquía para expulsar a refugiados y a inmigrantes sin distinción, vendiendo la dignidad y la ética a cambio de cerrar los ojos a la deriva autoritaria del presidente turco Erdogán y regalarle todo lo que ha pedido: eliminar visados para los turcos, concederle seis mil millones de euros y permitirle al fin la entrada en la Unión Europea. Y ello a cambio de que Turquía (un país que ya tiene más de dos millones de refugiados en su territorio y que está sufriendo sangrientos atentados terroristas en estos últimos meses) deje de enviar refugiados a Europa y reciba a los que se les devuelva. Y de paso tapando las indignantes reacciones de varios países supuestamente tenidos como “modelos”, entre ellos Dinamarca, que está expoliando, por ley votada en su parlamento, las pertenencias de los refugiados para pagar así los gastos que suponen su acogida. Y no digamos ya las alambradas y muros levantadas en varios países para evitar el paso a quienes simplemente huyen de la guerra y buscan un refugio y un futuro mejor, como lo hizo Hungría, también Eslovaquia, República Checa, incluso Austria, Serbia, y ahora Macedonia. Mientras, ahí siguen varadas miles de personas en Grecia viviendo en condiciones inhumanas, e incumpliéndose las propias normas que se dio la Unión Europea de realojar por cupo a los que demuestren que son refugiados. Ejemplo de ello es España, pero no sólo España, que sólo ha acogido por ahora a 18 refugiados, de los 15 mil que prometió acoger. ¡Vergonzoso!  

Y es que si no se soluciona el problema en su origen no habrá leyes ni puertas que detengan a quienes simplemente no quieren morir y buscan una vida más digna en países que pueden ayudarles. Porque la verdad es que se ha hecho muy poco en este tiempo para detener la guerra en Siria y en Irak, y sobre todo para destruir al Estado Islámico, causante en gran parte de este éxodo masivo, nunca visto antes desde la Segunda Guerra Mundial. ¡Hay tantos intereses, tanta hipocresía y tantas ansias de poder y dominio, tanto negocio de armas y de petróleo, tantos cálculos estratégicos por parte de Estados Unidos, Europa, Rusia, Irán, Arabia Saudita y otros, que es muy complicada la solución porque en realidad no hay voluntad política de arreglarla! Y, aunque es verdad que últimamente se ha logrado una tregua, que Rusia ha dejado de bombardear a los grupos opositores al régimen sirio del dictador Asad, o se han arrebatado importantes bastiones del Estado Islámico, la verdad es que aquella zona es un avispero muy frágil que puede volver a explotar en cualquier momento. Sin olvidar las tensiones terroristas que aterrorizan el norte y centro de África y tienen a Europa en una constante alerta.   

Menos que en esta pasión viva que es la guerra y el terrorismo, juntamente con el drama de los refugiados, hay muchas personas como aquella Verónica y aquel Simón de Cirene del Vía Crucis de Cristo, que salen al encuentro del dolor humano y ayudan con su pequeña o grande aportación para aliviar el sufrimiento de los que yacen bajo el peso de la cruz. Se llaman ONGs de las más variadas siglas y de personas anónimas o famosas que alzan su voz para denunciar estas injusticias y ponen incluso en peligro su propia vida para salvar la vida de otros. Tú y yo también podemos unirnos con nuestras posibilidades a esta gran caravana de solidaridad que recorre el mundo. Personalmente lo viví hace unos días en un Concierto Solidario por los Refugiados que tuve la suerte de asistir en el barrio madrileño de Lavapiés. ¡Cuánta gente buena ayudando, y qué testimonios terribles de varios refugiados sirios que nos contaron las tragedias personales y familiares que han vivido y siguen viviendo! Y todo ello acompañado del testimonio de dos periodistas que han estado en la isla de Lesbos y en Siria y nos han contado sus tremendas experiencias que sobrepasan lo imaginable, aparte de no faltar la música, ese arte que restaña heridas y pacifica el alma, música árabe y danzas derviches. Y es que este drama nos puede caer muy lejos aunque lo tengamos cerca, si no nos preocupamos e informamos, si no lo palpamos en personas reales que nos tocan el corazón. Yo te animo a que no dejes de dar un paso al frente, informarte, concienciarte y poner de tu parte todo lo que puedas para sembrar semillas de esperanza y de solidaridad. Y si eres creyente, tu oración siempre será buena y provechosa, sobre todo para ti.   


Diego Millán en el Museo del Prado de Madrid

Es lo que hace el Papa Francisco con su denuncia constante de esta situación y llamando a las puertas abiertas de la acogida humanitaria. Pero no se queda en las palabras, su denuncia será gesto profético cuando este Jueves Santo lave los pies de 12 refugiados y refugiadas en la Misa de la Cena del Señor. Un Papa incansable en su misión de llevar el Evangelio de la Misericordia y se la opción preferencia de la Iglesia por los más pobres, como lo hizo en su último viaje a México, donde elevó su voz de profeta contra la corrupción, el narcotráfico, la discriminación de los indígenas, los muros que se levanta Estados Unidos contra la inmigración.

Un Papa que acaba de cumplir tres años de pontificado y que se ha ganado el cariño, la admiración y el respeto de gran parte de la humanidad. Un Papa que ha podido realizar un sueño que no pudieron realizar sus antecesores: encontrarse en Cuba con el Patriarca Ortodoxo ruso, Kiril, un acontecimiento nunca visto en la historia del cristianismo tras el Cisma de Oriente.

Un abrazo que hace bien al cristianismo y al mundo, porque invita a superar las divisiones y enfrentamientos con el diálogo. Un paso ecuménico gigante que aumenta la esperanza de una cercana unión de todos los cristianos. Un Papa que pone todo su poder diplomático y pastoral en promover la paz, como es su reconocida mediación entre Cuba y Estados Unidos (cuyo presidente Obama realiza a partir de esta semana una visita histórica a La Habana, tras más de 80 años de aislamiento mutuo, marcada por una agenda más económica y comercial que política, pues la situación política cubana ha cambiado bien poco, con detenciones masivas de opositores, partido único, control férreo de la información y opinión, y un país más culto que muchos otros latinoamericanos, pero muy empobrecido y resignado tras más de 50 años de dictadura comunista), o en el proceso de paz en Colombia o entre Israel y Palestina, que se ha alegrado del acuerdo para poner fin al programa nuclear de un Irán que se ha abierto al mundo con firmes propósitos, si se le permite su enemigo regional Arabia Saudita, de ser un elemento de pacificación en aquella convulsionada región. Un Papa que encuentra pleno sentido a su título de “Pontífice”, el hacedor puentes, el que tiende manos, el que fomenta abrazos y lazos de fraternidad.   

Como lo fueron también en sus diversas facetas el obispo Alberto Iniesta, un gran obispo auxiliar de Madrid fallecido recientemente, que ha dejado un testimonio de humildad y de entrega, modelo del buen pastor con olor a oveja del que habla tanto el Papa Francisco. O David Bowie, el gran cantante de rock que nos ha dejado a los 69 años de edad, y que llenó de música y de un estilo muy personal de vida a varias generaciones. O personas anónimas como Gustavo, el padre de una familia amiga que ha fallecido recientemente, un modelo de persona buena y solidaria, amante de su familia y de su pueblo, que supo mantener la esperanza y la fe, tanto en los buenos momentos de su vida como en los últimos de su enfermedad.   

Y es que a pesar de las incertidumbres políticas que vivimos en España y las económicas que se ciernen sobre el mundo, a pesar de las amenazas nucleares de Corea del Norte, a pesar de los estragos que está produciendo el fenómeno climático llamado “El Niño”, y que en España ha dejado un invierno seco t de temperaturas impropias de esa estación, a pesar del incremento del racismo y la xenofobia y de los partidos populistas y extremistas, a pesar del escándalo de que 62 personas en el mundo poseen la mitad de la riqueza mundial, a pesar de las tragedias y las catástrofes naturales, a pesar de las amenazas terroristas, a pesar de que nuestro planeta está seriamente afectado por el cambio climático, a pesar de tantas persecuciones y genocidios que se están perpetrando contra cristianos y otras minorías en diferentes lugares del Oriente y Asia, por fin reconocidas por Estados Unidos y Europa,  a pesar del cáncer, de las enfermedades raras, de que el Ébola no acaba de erradicarse en África y no se logra todavía una cura definitiva contra el SIDA, a pesar de la espeluznante violencia de género que padecemos todavía o de que la mujer sigue discriminada en multitud de ámbitos por el hecho de ser mujer,  pesar de todo esto y de un sinfín más de motivos para el desánimo y el pesimismo, es mucho más grande la fuerza del bien que del mal.

Hay tanta “resurrección” que nos invade, como lo ha hecho hoy la primavera en este hemisferio norte que ya nos trae su estela de olores, colores, sabores, y belleza por doquier, que no podemos permitirnos el lujo de desanimarnos ni de dejar de intentarlo, renovando nuestra decisión de luchar por un mundo mejor, como la ilusión que han recuperado los venezolanos, que han logrado obtener mayoría en el Parlamento tras años de superioridad chavista y que abren la esperanza a un futuro democrático, donde presos como Leopoldo López y otros muchos presos políticos estén por fin en libertad y su presidente autoritario y corrupto Nicolás Maduro, cuyo régimen se derrumba por momentos y que ha llevado a un país rico como Venezuela a  la ruina económica y social, pase por fin a los anales más vergonzantes de la historia de aquella hermosa y hospitalaria nación, y también los chinos con su Año Nuevo dedicado en esta ocasión al mono, un animal que viene acompañado de rayos de esperanza y de mejoría de las cosas.

Ojalá que así sea y que también esa ilusión renovadora también llegue a España, que está sumida en un caos político, con un Gobierno provisional, y un Parlamento y unos partidos políticos incapaces de elegir un nuevo presidente, enredados en sus preferencias partidistas y cálculos electoralistas, pensando más en sus estrategias que en el bien común del país, un país que está pagando económicamente esta parálisis e incertidumbre y que seguramente se verá abocado a unas nuevas elecciones en Junio que tampoco parece serán demasiado clarificadoras. Y es que al final todos “asoman la patita” de las ambiciones de poder y las estructuras de partidos endogámicos y férreamente controlados y jerarquizados, que tienen doble vara de medir ética y moral según sean o no de su ideología los investigados o imputados por corrupción o por cualquier otra causa motivo de delito y condena.

También los nuevos partidos, llamados emergentes y en los que se habían puesto esperanzas de regeneración, están cayendo en estos mismos “vicios” que tanto denunciaban, entre ellos Podemos. Y es que lo digo siempre, el problema son ante todo las personas, que no lo olvidemos, son las corruptas, las avariciosas y las que buscan el poder sin escrúpulos. Personas que están en todos los estamentos, en todas las instituciones y en todos los partidos y grupos sociales. No hay nadie “puro” de antemano, la pureza se prueba cuando se ha pasado por el poder y se ha permanecido honesto, no antes. Y no digamos ya de lo que está ocurriendo en Cataluña, donde hay un claro desafío independentista y de desobediencia a las leyes comunes, dadas por todos los españoles, y en donde hay más preocupación por avanzar en este desafío que en solucionar los verdaderos problemas de los ciudadanos de aquella Autonomía catalana. Pero no hay que perder la esperanza, la única cosa que quedó en aquella Caja de Pandora que extendió todos los males por el mundo, una esperanza que es el santo y seña de identidad de la condición humana.   

Una esperanza que a mí me aportan muchas personas. Y también la música, el arte (qué suerte vivir en Madrid y disfrutar a menudo de exposiciones artísticas de primera categoría mundial, como las últimas de Ingres y de La Tour en el museo del Prado, o la del IV Centenario de la muerte de Cervantes, en la Biblioteca Nacional), o el cine, con películas fantásticas para todos los gustos, pero en general muy buenas, algunas algo fuertes, pero para mí necesarias de ver: “El hijo de Saúl”, Oscar a la mejor película en lengua no inglesa y que narra de una manera cruda una nueva mirada sobre el Holocausto; “Spotligth”, Oscar a la mejor película, que cuenta un hecho real, la investigación de los casos de pederastia en la diócesis católica norteamericana de Boston; “La gran apuesta”, una enrevesada pero fantástica versión sobre los orígenes de la última gran crisis financiera mundial con la quiebra de Leman Brothers;  “Carol”, sobre la relación homosexual entre dos mujeres, cuyo reparto encabeza la gran actriz inglesa Cate Blanchett; “Brooklyn”, una deliciosa película sobre la emigración irlandesa que nos habla de valores, raíces, familia, religión; “La habitación”, la historia de un secuestro de una mujer y su hijo, que le ha valido el Oscar a la mejor actriz a su protagonista, que borda su papel lo mismo que el niño, la debutante en estos premios Brie Larson; “El renacido”, Oscar al mejor director, el mexicano Alejandro González Iñárritu, y al mejor actor, Leonardo di Caprio; “Mustang”, preciosa película turca que muestra la lucha entre la tradición y la modernidad en la historia de cinco hermanas. Todas excelentes películas que, para mí al menos, son fuente de emotividad, sensibilidad y gusto por la belleza y por al gran trabajo de interpretación de sus protagonistas.   

Buena noticia es también mi casi total recuperación del accidente de mi mano. Sigo en rehabilitación, pero ya he recuperado gran parte de las funciones que había perdido. ¡Gracias! una vez más por todas vuestras muestras de cariño, de preocupación, de cercanía y solidaridad, y sobre todo por todos los que habéis rezado y seguís rezando por mí. Yo ya estoy de vacaciones de Semana Santa hasta el día 30 de Marzo. Pasaré el Triduo Pascual con mi madre Isabelita (que el 30 de marzo cumplirá 92 años) en mi pueblo de Porcuna, y al regreso viajaré cinco días  a Berlín, acompañando a mis alumnos de 1º de Bachiller, junto a otros dos compañeros profesores, Mari Mar y Juan. Siempre es maravilloso volver a Berlín, especialmente porque este año me voy a encontrar con mi sobrina Miriam, que vive allí y podré conocer a su novio sudafricano Cameron. Y otra buena noticia es que el pasado mes de Enero tuvimos en mi Congregación-Comunidad Viatoriana la elección de nuevo Superior Provincial, jefe de los Viatores en España. Resultó elegido Jesús Arroyo, compañero mío de seminario y gran amigo, al que le deseo lo mejor, junto a sus nuevos asesores o Consejo, los religiosos Manu Rubio, Fernando Sanz, José Javier Ruiz de Eguílaz y Claudio Salán, y los asociados laicos, Maribel Alocén, Luis Llanes y Tomás Collado. ¡Enhorabuena y ánimo en esta nueva misión de servicio!  

En fin, ya termino, esperando retomar esta comunicación más seguida, aunque tampoco quiero cansarte con continuos mensajes largos que no te da tiempo ni a leer, jajaja. Me cuesta a mí estos de los mensajes tipo “Twitter”, aunque sé que son más fáciles y rápidos de leer, pero yo soy de escribir largo y profundo, me gusta escribir y jugar con la belleza de las palabras. Y a estas alturas, no sé si podré cambiar. Así que tendrás que tener paciencia conmigo.   

Te mando algunos vídeos y pps que espero te gusten y te ayuden a vivir mejor esta Semana Santa. Intenta ser feliz, a pesar de que a veces la vida no nos lo pone fácil. Pero lamentarse y quejarse tampoco mejora las cosas. Y cargar con resentimientos, rencores, lastres emocionales del pasado, angustias paralizantes por el futuro, envidias, venganzas, sólo nos hacen más sufriente la existencia, nos quitan la paz y nos amargan nuestra vida y la de los demás. La Semana Santa es justo lo contrario. Mirar a Cristo estos días es ver reflejado en él, el poder del perdón, la grandeza del amor, la esperanza en el dolor, la fuerza transformadora de la solidaridad, el paño sanador de la misericordia, la luz de la vida manifestada en la resurrección. Sea cual sea tu cruz, que todos la vivimos más tarde o más temprano, en vez de quejarte, abrázala y haz de ella un instrumento de crecimiento humano y espiritual. Nada en la vida que sea importante se consigue sin esfuerzo, sin sacrificio, sin generosidad. La cruz nos enseña humildad, teje nuestro corazón de compasión hacia los que cargan con la suya, abre nuestros ojos a la realidad, transforma nuestra mirada y nos hace caminar con esperanza.

Esa esperanza que brota del domingo de Resurrección que es una llamada a no dejarnos abatir por el desánimo o el desencanto, sino a comprometernos por la vida y a luchar para que una vida digna pueda ser vivida por todos los seres humanos, que es el verdadero plan de Dios sobre la humanidad.

Sé tú instrumento de esta alegría que nace de un corazón solidario y convencido de que el bien triunfará siempre sobre el mal, el personal y el social. Porque aunque somos seres bipolares y en nuestro interior se fragua lo mejor y lo peor, cada día está en nuestra mano elegir qué opciones queremos tomar. Elige el bien, sin duda serás más feliz.  

¡FELIZ Y CRISTIANA SEMANA SANTA! En todos estos días te tendré muy cerca del corazón y te llevaré a mi oración. Un enorme y primaveral abrazo de amigo.  

Con cariño.

 
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  Autor: Osw9f5IGvDc 20/06/2016
  This is an artilce that makes you think "never thought of that!"  
  Autor: SBq7xsq3mZB 18/06/2016
  Boy that rellay helps me the heck out.  
  Autor: dsTXuvuUKGEc 18/06/2016
  What an awesome way to explain this-now I know evheytring!