Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
Autor: Gabriela Flores
25/01/2016
HABLANDO CON DIOS

H

oy, cuando ya tengo 51 años, cuando ya he hecho lo que el mundo dice que haga, una carrera, tener un hijo, tener una casa, tener un trabajo y donde al final amanece, atardece y estás sola igual a como llegaste…

Puedo darme cuenta que…Antes de nacer ya me tenías pensada,  ya sabias que tendría que pasar por este mundo de pronto, hablando a algunas personas de ti, de pronto abrazando a alguien para que sintiera que tú estabas con él, de pronto mirando la naturaleza la vida y dándote gracias por tanta belleza, de pronto dejando caer algunas gotas lluvia en mi rostro y así sentir tus caricias y amor hacia nosotros, de pronto sentándome y extasiarme con el hermoso e inmenso mar que has creado para darnos paz y serenidad, de pronto conversando con los ángeles terminales de cáncer que has colocado en las habitaciones de los hospitales, de pronto permitiendo que me extasiara con la dulzura, sonrisas y felicidad al recibir un regalo de navidad de esos ángeles producto de violaciones, maltratos, desesperanza de tantas mujeres.   

Durante el transcurrir de mi vida has estado siempre allí, como lo prometiste, dejándome tomar las decisiones acertadas y erróneas, utilizando tu libre albedrío, me enviaste sin manual, sin embargo, no me dejaste sola, siempre había allí alguien que me diera la mano, que me hablara, que me guiara, que me llamara la atención con amor y siempre estuviste presente en la Eucaristía, en la Biblia, en la calle, en el trabajo, en el estudio, en mi casa, en mi vida.

Ahora, que empieza el retroceso de mi altivez, de mi orgullo, de mi soberbia, ahora, que no logro ocultar las osadas canas, ahora que llegan a mí las impensables arrugas, ahora que ya vuelvo a quedar sola como en el vientre de mi madre, ahora que se incrementa mi oración a ti por los espacios de soledad y desasosiego por no tener con quien dialogar de mi día a día, ahora entiendo una vez más, cuantos me amas Señor, porque eres Tú el que sigue allí, eres Tú el que me acompaña y eres Tú el que una vez más me tomas de la mano y ahora, de forma más pausada,  me llevas a terminar tus designios para conmigo que desde antes de nacer ya tenías.

Cuánto me amas Señor y cuanto te empiezo a amar Dios…..

Gracias por estar siempre allí.     

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso