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Autor: Gabriela Flores
22/12/2015
LA CASA DEL DOLOR

T

endría la protagonista de esta historia real como doce años, cuando llegó a esa casa por convencimiento del dueño de la casa al padre de la familia...Vivían en arriendo hacinados los siete integrantes de la familia en una pieza doble que la separaba una de otra una cortina.  Fue un promedio de siete años allí.

Siete años de infierno escuchando los gritos de dolor de por lo menos cincuenta o más niños entre los siete y ocho años que eran violados en las noches y las madrugadas de todos los días por dos hombres entrenadores de futbol que los hacían llegar allí.

Un día la hija mayor, con doce o trece años de edad angustiada por tanto grito y llanto, espero en la puerta a que llegara uno de los pequeños, ella se asombra al ver que viene con un hermano mayor, el mayor le dice al pequeño que suba que arriba lo esperan, entonces pregunta al muchacho que tendría entre doce o trece años también. “¿Usted por qué vende a su hermano, acaso no sabe lo que le hace ese señor?” Entonces el chico le contesta: “Es una forma de conseguir dinero para poder comer, no tenemos dinero en casa”. Ella se queda en silencio, se le hace un nudo en la garganta, se le salen las lágrimas, se siente aún más impotente, se entra a su pieza, pero jamás, podrá olvidar ese momento. 

A un hombre que había recogido el dueño se le ocurrió tener novia allí mismo, sabiendo quien era el dueño: el dueño lo mandó a la terraza de la casa, a un cambuche hecho de cartón, allí su novia tuvo dos gemelas que probablemente aun vivan, nacieron allí en la terraza, gritos desgarradores de la mamá cuando las tuvo sin ayuda, gritos de llanto todas las noches de las bebes por frio, hambre, golpes de sus padres aun siendo bebes.

El dueño tenía toda clase de animales en la casa entre perros, gatos, pájaros, gallinas, los cuales morían y allí mismo en un solar que tenía los enterraba.  Las noches se hacían más terroríficas a medida que pasaba el tiempo, ya no pasaban al baño solos los hijos de esta familia pues el baño quedaba al otro lado de la casa, siempre iban acompañados especialmente en las noches, se veían sombras, se escuchaban gritos, se sentía terror.

Había una alberca grande con la cual la hija mayor que fue la que se dio cuenta de todo, se ha soñado toda la vida, ha soñado como persiguen al hermano mayor unos hombres y lo ahogan allí en la alberca y ella no puedo hacer nada, solo observar, solo escuchar, solo ser un integrante más de aquel horror, muda, silenciosa, sintiéndose culpable por no poder hacer nada.

La hija se pregunta aun hoy día, ¿cuantos padres saben realmente donde están sus hijos, como están sus hijos y que les pasa a sus hijos? ¿Se darán cuenta que en muchos de los casos de violación y maltrato el mal esta precisamente allí, en su familia, en su casa, en su vecino.......? 

 
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  Autor: RMAbad 06/02/2018
  Aterradora descripción de algo real.
¿Quien puede olvidar eso?
¿Cómo no desahogar el alma escribiendo?
Pero misteriosa y milagrosamente, no ha sido su alma contaminada la que entonces era niña y hoy una gran mujer en un cuerpo enjuto.