Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
Autor: Diego Millán García
04/12/2015
EL MUNDO, AL DÍA

A

nte todo, pido disculpas por esta ausencia tan prolongada y esta sequía y pereza literarias que me acompañan últimamente. Pero estoy bien, de salud, de ánimo, de ilusión. Y no digamos de noticias, que en este último tiempo desde mi último mensaje, se reproducen en abundancia y en importancia. Así que, prepárate para una larga carta que espero enviarte esta semana, como regalo del Adviento que ya llega puntual a finales de un Noviembre con olor a Navidad.  

Un olor que estos últimos días destila casi congelado por las bajas temperaturas que preludian el invierno, tras un otoño que, al menos en España, ha sido prácticamente primaveral, exceptuando el paréntesis de la fiesta de Todos los Santos que casi cumplió el refranero popular de “nieve en los altos”. Un refranero que sí se ha cumplido al pie de la letra, y de qué manera, con el famoso “veranillo de San Martín”, en torno al 11 de Noviembre, y que se ha prolongado hasta hace apenas una semana, con temperaturas impropias de esta época del año.   

Pero ya llegó el frío, y no sólo a nivel climatológico. Un frío que ha helado los corazones y sentimientos de millones de personas que asistíamos atónitos y horrorizados al último ataque terrorista que tuvo como epicentro  la ciudad de París, el fatídico viernes 13 de Noviembre, con 130 muertos y cientos de heridos en diversos atentados perpetrados por varios comandos yihadistas, en nombre del Estado Islámico, contra un estadio de fútbol, repleto de gente, una sala de fiestas y varias terrazas de bares y restaurantes llenos de personas con ganas de divertirse en libertad y sana alegría. Atentados que han conmocionado al mundo, aunque no hayan sido los únicos, pero sí más mediáticos que los del derribo del avión ruso en el Sinaí, los de Beirut, de Mali, de Nigeria, de Siria (los causados también por los bombardeos de Francia, de Rusia y de Estados Unidos, de los cuales poco se haba de esos muertos, muchos de ellos civiles inocentes), de Irak, de Túnez, a los que parece estamos más acostumbrados, porque quizá caen lejos de nosotros y no tienen el mismo impacto en los medios de comunicación. Eso sí, como siempre, lo que ocurre en Europa o Estados Unidos tiene muchas más repercusiones que lo que ocurre a diario en diversos lugares del mundo, en especial en Oriente Medio, donde se libra una guerra que lleva cuatro años y más de doscientos mil muertos, además de los heridos y desplazados que se contabilizan por millones. Pero tuvieron que venir a Europa para que nos enteráramos y se supiera la dimensión del problema, así como las reacciones de los diversos países miembros de la Unión Europea, incapaces de ponerse de acuerdo para una política común de acogida y de asilo, mientras comienzan a crecer los sentimientos racistas, manipulados por grupos xenófobos, sobre todo en Alemania, Holanda y Francia, y la sombra del terror y del miedo se expande hasta el punto de suspenderse partidos de fútbol en Alemania y Bélgica, cuya capital Bruselas ha sido literalmente blindada, en máxima alerta y convertida en una ciudad en guerra en la busca y captura de terroristas, sobre todo de uno de los colaboradores de los atentado de París Salah Abdeslam, que sigue desaparecido y que muy probablemente se encuentre ya en Siria .

Y ha tenido que ocurrir lo de París para que la Comunidad Internacional se decida, por fin, liderada por Francia por un lado y Rusia por otro, a pensarse en intervenir incluso a nivel terrestre para acabar con el Estado Islámico, lo que no parece tan fácil, porque hay encontradas opiniones sobre qué hacer con Siria y su presidente Al Asad, descaradamente apoyado por los rusos que sostienen que hay que mantenerlo en el poder, opción abiertamente rechazada por algunos países, entre ellos Estados Unidos. Lo que sí es novedoso es que dos países claramente enemigos como Arabia Saudita, que ha financiado económicamente al Estado Islámico, e Irán se hayan unido para hacer un frente común contra los matarifes islamistas. Pero las cosas se complican por momentos con una añadida tensión entre Turquía y Rusia, que acusa a los turcos del derribo premeditado de uno de sus aviones de guerra y la muerte de uno de sus tripulantes. Es decir, que la escalada bélica parece inevitable, una especie de Tercera Guerra mundial por entregas, como sostiene el Papa Francisco y el rey de Jordania, y que será larga y dura. Porque no bastará con eliminar a los yihadistas en Siria y en Irak, lo cual no ocurrirá si no se envían soldados de tierra, sino que deberá reconstruirse Siria e Irak, pacificar Libia y no demorar la solución definitiva de un Estado Palestino (el pasado domingo 29 fue precisamente el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino), lo cual no parece tener solución próxima debido al recrudecimiento de las tensiones provocadas por los asesinatos de palestinos hacia judíos, y la posterior represión hebrea que ocasiona nuevos muertos. Sin olvidar que los radicales no están únicamente en territorio sirio y e iraquí, sino que habitan en nuestros países occidentales, y extienden su terror por amplias zonas del centro y norte de África. Complicado panorama que no es extraño que haga que ciertos poderosos países se lo piensen antes de intervenir, porque no es la primera vez que ocurre que una intervención de ese tipo, como la ocurrida en Irak para derrocar a Sadam Hussein, y o en Afganistán para echar a los talibanes, acabe desestabilizando una región ya de por sí en tensa ebullición permanente, y volviéndose contra nosotros.  

Una vez más se demuestra el cinismo político, con una Rusia, que ha tomado sus riendas particulares del conflicto y puede convertirse en aliado imprescindible de un Occidente que hasta hace poco abominaba de Putin y de su política de anexión y de expansión en Ucrania. Amén de los múltiples intereses económicos, incluida la venta de armas y el comercio con el petróleo que venden los propios yihadistas, y geoestratégicos que diversos países europeos, Rusia y China pretenden afianzar.   

Pero no hay mal que por bien no venga. En España, ante la proximidad de unas Elecciones políticas cruciales del próximo 20 de Diciembre, se ha producido un hecho inaudito: la unión de las principales partidos, excepto Podemos e Izquierda Unida, en torno a un pacto antiyihadista que por ahora mantiene enterrada el hacha de guerra del enfrentamiento, y ha dejado en un plano secundario a un problema grave que se ha originado con el desafío independentista que se ha producido en el Parlamento de Catalunya, con una amenaza de proclamación unilateral e ilegal de un Estado Independiente Catalán.  

Por ahora ha quedado en suspenso ante el rechazo del Tribunal Constitucional, pero no tengo duda de que volverán a la carga y lo harán más tarde o más temprano, sabiendo como saben que ello supondrá ser expulsados de la Unión Europea y del euro. Tiempo al tiempo.   

Y tiempo es lo poco que falta para que Venezuela se pronuncie, esperemos que libremente, sobre la gestión de su nefasto presidente Maduro. Unas elecciones que presagian el triunfo de una por fin unida Oposición Democrática que podría traer un cambio positivo hacia la recuperación de la libertad, de la economía y de la garantía de los Derechos Humanos. Lo cual no lo podrá fácil Maduro y su acólito Diosdado Cabello, que no sería nada extraño que en esta semana buscaran una excusa para prohibir dichos comicios y seguir reprimiendo y persiguiendo a los líderes políticos, como hizo con Leopoldo López que fue de nuevo condenado a la cárcel tras una farsa judicial que el propio fiscal denunció desde su exilio en Estados Unidos. Prueba de ello es el asesinato hace pocos días de uno de los líderes opositores más prometedores y del intento de atentado contra Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López. Esperemos que los cambios políticos ocurridos en Argentina, donde parece se pondrá fin a la dinastía de los Kirchner y a los muchos sucesivos gobiernos de corte peronista, aliados habituales de Cuba y Venezuela, con el triunfo del líder opositor y alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, influirá en que tanto la OEA como el Mercosur dejen de mirar para otro lado ante la deriva totalitaria del presidente venezolano, y la permanencia de la represión política por parte del Gobierno cubano, que sigue sin lograr evitar el veto de Estados Unidos para que se ponga fin al embargo que sufre la isla caribeña desde hace 50 años, y eso a pesar de que las relaciones entre ambos países han mejorado ostensiblemente, sobre todo las que tienen fines claramente turísticos y económicos, y menos las relacionadas con la democratización política y el respeto a los Derechos Humanos.   

Noticias negativas que se unen a la lacra de la Violencia machista, que se sigue cobrando la muerte de muchas personas, la gran mayoría mujeres. Un problema que no logramos atajar a pesar de los medios que se ponen y las ayudas que se facilitan para denunciar. En España van ya 55 mujeres las asesinadas por sus parejas o ex parejas en lo que llevamos de año 2015. Y lo preocupante es también el aumento de comportamientos acosadores y violentos entre la población más joven. Lo cual significa que algo grave está fallando en la familia, en la escuela y en la sociedad, un problema que debemos abordar en profundidad y sin partidismos, en una labor conjunta policial, jurídica, social, educativa y preventiva que no podemos darnos el gusto de dilatar en el tiempo, porque eso supone una real amenaza contra la vida de otras muchas mujeres. Lo positivo es que este año ha habido una gran campaña de concienciación y movilización.   

Y como noticias buenas, mirando hacia atrás recuerdo con mucho cariño y emoción mi asistencia a la canonización en Roma de la religiosa de las Hermanas de la Cruz, María de la Purísima. Inolvidable experiencia de vivirlo junto al Papa Francisco y un maravilloso grupo, entre quienes estaban mi hermana Maruja, mi sobrino Javier y gente buena de Valverde del Camino y otros pueblos de aquella zona de Huelva. Impresionante el marco de la plaza de San Pedro. Aclamación y admiración popular hacia el nutrido grupo de Hermanas de la Cruz, presentes en la ceremonia. Desbordamiento de la alegría en el momento de la proclamación de santidad de los nuevos santos y delirio al paso del Papa entre la gente, una vez terminada la Eucaristía. Emoción igualmente al guiar al grupo por la maravillosa ciudad que es Roma, recorriendo a pie las hermosísimas plazas Navona, del Pópolo, de la Fontana de Trevi, de España; las espectaculares iglesias de San Ignacio, de San Andrés, de Santa María sopra Minerva, de San Luis de los Franceses, de Santa María la Mayor, donde tuvo lugar la Misa de acción de gracias por la nueva santa española; la Plaza Venezzia, el Foro Romano, el majestuoso Panteón, el Coliseo, el Capitolio.  

Y, cómo guinda del pastel, la visita a los Museos Vaticanos, donde, aparte de las interminables colas, uno no se cansa de admirar el patio de Belvedere, con su Lacoonte y el Apolo, las estancias pintadas por Rafael o la incomparable y única Capilla Sixtina. Sin olvidarnos de la impresionante basílica de San Pedro, que tantos tesoros conserva en un interior, especialmente la Piedad y la Cúpula de Miguel Ángel, el Baldaquino de Bernini, y las visitadas tumbas de los santos Papas Juan Pablo II y Juan XXIII. Lo dicho, inolvidable y muy gratificante para mi fe y para mi pasión por el arte y la cultura.   

Atrás quedaron fiestas y aniversarios, como las de San Viator, en torno al 21 de Octubre; la visita a mi pueblo con motivo de los festivos Día de Todos los Santos y Difuntos, 1 y 2 de Noviembre; la celebración en honor de la Virgen de la Almudena el 9 de Noviembre; el Día Internacional contra la Intolerancia, 16 de Noviembre; los Talleres Solidarios en mi Colegio, siempre interesantes por ser confeccionados por los propios alumnos, con ayuda de un grupo de madres, y que luego serán vendidos esta próxima semana en un Mercadillo Solidario con fines benéficos; el fantástico descubrimiento de que hay agua en Marte (recomiendo la película “The Martian”, de Ridley Scott, interpretada de forma notable por Matt Damon); el fin de la política del hijo única que imponía en Gobierno comunista chino a su pueblo; el Día Internacional del Niño, el 20 de Noviembre, para recordarnos a esa infancia herida, hambrienta, refugiada, víctima de las guerras, abusada y explotada, que se cuenta por millones; el flujo de nuevas visitas de amigos de diversos lugares del mundo y cuyo reencuentro siempre me llena de alegría, aparte de cansancio físico, jajaja.   

Y hablando de  aniversarios, los 50 años de dos documentos muy importantes del Concilio Vaticano, “Nostra Aetate” y “Gaudium et Spes”, con los que la Iglesia se abrió con humildad a otras religiones y a los desafíos del mundo moderno, sin anatemas ni condenas. Una Concilio que ha retomado con fuerza y vigor el Papa Francisco, un Papa al que han traicionado algunas personas en las confiaba plenamente, en un nuevo caso de robo y publicación de documentos secretos y confidenciales acerca de las finanzas vaticanas que el propio Papa se encargó de poner en orden y transparencia. Y es que está claro que la auténtica oposición a la política renovadora y reformista del Papa argentino no viene del exterior, es más sigue teniendo una enorme popularidad fuera de la Iglesia, sino del interior, en el mismo Vaticano, donde ciertos cardenales ya no se callan su descontento y malestar ante el avance imparable de una reformas que el Obispo de Roma quiere hacer irreversibles. Y para muestra, su nuevo viaje al corazón de África, donde ha visitado tres países, Kenia, Uganda, y el más peligroso, República Centroafricana, para llevar su mensaje de paz, reconciliación, defensa del Medio Ambiente y denuncia de la pobreza y la injusticia. Y sin coches blindados ni renuncia a ninguno de los actos previstos, sobre todo el que será sin duda único en la historia de la Iglesia, la apertura de la Puerta Santa del Año Jubilar de la Misericordia, que no será primeramente en el Vaticano, sino en la catedral de Bangui, capital de dicho país centroafricano, uno de los más inseguros y violentos del mundo, a la que el desaconsejaron ir incluso los franceses, pero donde ha dado una lección al mundo visitando la Mezquita mayor de la capital, en uno de los barrios más violentos, ser recibido con entusiasmo por miles de musulmanes y proclamar junto al imán principal que no se use el nombre de Dios para justificar ninguna violencia, a la vez que invitaba el líder islámico a subirse con él al “papamóvil” y recorrer juntos la zona, demostrando que el conflicto no es entre musulmanes y cristianos, sino entre violentos de los dos bandos que actúan por intereses egoístas y de poder. Una lección más de la valentía profética de Francisco, que sin duda, ejerce ya un indiscutible liderazgo no sólo religioso, sino a nivel moral y político a escala planetaria. Y todo ello desde la humildad, la cercanía a la gente, su debilidad por los más pobres, el testimonio coherente, el mensaje siempre positivo e inclusivo, el permanente recordatorio de un Dios que es Bondad y Misericordia para todos, su posición clara a favor del Medio Ambiente.

Y para mí, una llamada continua a mi propia conversión y una interpelación sobre el modo de vivir mi fe, la alegría de mi testimonio, la coherencia de lo que digo y lo que hago. Una bendición de Dios este Papa que hace unas semanas confesaba en la Iglesia Luterana de Roma que él ante todo se siente obispo, pastor y párroco, y que el protocolo que conlleva su cargo papal no es lo que más le gusta. Por eso, más que nunca, ¡recemos por el Papa! Y los no creyentes, que le manden, como dice él, sentimientos y vibras positivos.   

Como positivo y esperanzador fue el Premio Nobel de la Paz, para el que estaba nominado el propio Papa Francisco y que también se lo merecía, otorgado este año al Cuarteto del Diálogo Nacional de Túnez, decisivo en el establecimiento de la democracia y la paz en aquel país norteafricano, hoy castigado fuertemente por el terrorismo yihaidista, así como el Premio Sajarov a la Libertad de Conciencia que otorga el Parlamento Europeo, concedido al bloguero, escritor y  activista saudí Raif Badawui, encarcelado en estos momentos simplemente por promover el debate político y religioso en su país.  

También han sido muy positivas las elecciones democráticas en Myanmar-Birmania, donde se ha alzado con un triunfo histórico el Partido de la Premio Nobel de la Paz, Suu Kyi.   

También en estos días pasados se han recordado los 40 años de la Marcha Verde, que fue una maniobra del rey Hassan  para desalojar al Ejército español del Sáhara Occidental y hacerlo colonia marroquí. Y que hasta la fecha sigue estando bajo la represión de Marruecos, que sigue sin cumplir la ejecución de un referéndum de autodeterminación mandado por la ONU, pero al que el actual rey Mohamed VI no hace caso, porque defiende que ese territorio pertenece a Marruecos como una provincia más. En fin, otro pueblo como otros, a los que se les niega el derecho a decidir su destino y a formar su propio Estado. Y, claro, para no incomodar al rey marroquí, que tiene la llave para evitar o promover una masiva emigración ilegal, además de servir de muro de contención de los terroristas ni para estropear los suculentos negocios e inversiones que España y otros países tienen allí, pues no habrá solución justa al problema saharaui.   

Esperemos que sí haya soluciones, y urgentes, en la Cumbre del Clima que se celebra esta semana en un París blindado que recibirá a más de 140 Jefes de Estado y de Gobierno, y a unos cuarenta mil acompañantes, asesores y expertos en la materia. Una ocasión única, y quizá la última, de poner freno al deterioro y contaminación irreversible del Medio Ambiente de nuestro casa común, la Madre Tierra que nos cobija a todos. Y ello dependerá de que algunos países, como Estados Unidos y China, los más contaminantes del mundo, pero no sólo ellos, sino también Japón, India y otras economías llamadas “emergentes”, reduzcan sensiblemente las emisiones de gases nocivos a la atmósfera.

Será, pues, una Cumbre decisiva que, como dice el Papa Francisco, que promueve una ecología también de lucha contra la pobreza y una ecología del espíritu que potencie valores humanos, familiares, sociales, afectivos, sino llega a acuerdos significativos a favor de la salud de todos, sus efectos serán catastróficos. ¿Qué diría de todo esto el genial Albert Einstein, que revolucionó la ciencia y la física en particular con su descubrimiento hace cien años de su famosa Teoría de la Relatividad? Sin duda, nos animaría a preservar nuestro mundo y a hacerlo más limpio, más justo, más saludable y habitable para las próximas generaciones.   

Menos catastrófico, porque sí se ha avanzado mucho en el plano científico, farmacológico y de calidad de vida, sobre todo en el hemisferio norte económicamente desarrollado, pero no menos preocupante es la pandemia del SIDA, cuyo Día Internacional se celebró este 1 de Diciembre. Y digo preocupante porque, aunque se ha eliminado grandemente la mortalidad y controlado en gran parte a la población seropositiva, hay datos que invitan a la preocupación y a no bajar la guardia en el tema información y prevención, debido al aumento de contagios entre la población joven, que no ven riesgo en las relaciones sexuales promiscuas y sin protección, en parte porque ya no perciben que sea una enfermedad mortal, sino crónica y tratable, aunque por ahora no curable. Sin olvidar que millones de personas en las zonas pobres del mundo siguen sin tener un acceso gratuito a los medicamentos que les pueden salvar la vida.   

Y enmedio de todo este panorama humano y mundial de preocupación y cierto miedo, la Iglesia nos invita a la esperanza y alza su voz profética y pacífica para recordarnos que comienza el Adviento, un tiempo especial de gracia y de conversión, de preparación sobre todo espiritual y solidaria para dejar que Jesús nazca un año más en Navidad, y sobre todo en nuestros corazones, y los transforme en corazones más misericordiosos, compasivos, solidarios con los que más sufren y más lo necesitan. Pero es un cambio que no vendrá de fuera, sino de dentro, y se irá forjando en el silencio, la oración, la escucha de nuestro interior, la llamada profunda que nos invita a no dejarnos arrastrar por esta ola consumista y materialista (ahora tenemos una nueva moda copiada de Estados Unidos, llamada “Blackfriday”, las nuevas “Rebajas” prenavideñas para incrementar la fiebre consumista, que por cierto ya no tienen tanto éxito en el país de origen, pero sí unas tremendas ventas de armas, moda que espero no copiemos también, porque entre otras cosas producen cada cierto tiempo “matanzas” como la de estos días en California, donde una pareja ha abatido a tiros a 14 discapacitados y herido a otros muchos, precisamente por la facilidad con la que se pueden comprar esos instrumentos de muerte en el país del que declaramos admiradores y copiones), que de nuevo nos invade y que parece hacernos olvidar las lecciones de la crisis que recientemente nos dicen hemos superado, aunque no parece que del todo sea así.

Es una pena que hayamos convertido la Navidad en una caricatura de lo que realmente fue y es: la maravilla de un acontecimiento único en la humanidad, precisamente la humanización de un Dios que quiso y quiere caminar a nuestro lado, compartiendo nuestras luchas, penas y alegría, y potenciando en nosotros los valores más positivos y constructivos de un mundo mejor. Ojalá que tú y yo vivamos este Adviento potenciando lo esencial de la vida: la fe, la alegría, la familia, la paz, los amigos, la solidaridad, la ternura y la sencillez. No es porque comprar o consumir sean algo malo, también es necesario para que este tipo de economía crezca y se creen puestos de trabajo.

También es bueno reunirse en familia, comer juntos, vivir el ocio y el tiempo libre. Nada de eso está reñido con la Navidad. El problema es que hagamos de eso lo esencial de la Navidad, olvidándonos del sentido cristiano, espiritual y solidario de estas fechas. Es cuestión de coherencia, al menos para los que nos decimos y llamamos cristianos.   

Esa coherencia que demuestran muchas personas, creyentes o no, que en estas últimas semanas trabajan solidariamente para que a nadie le falte alimentos, como las fantásticas campañas que realizan el Banco de Alimentos, Cáritas y otras muchas ONGs, a cargo de miles de Voluntarios que admirablemente entregan su tiempo y capacidades al servicio de los más necesitados, entre ellos los Discapacitados, y que serán recordados y homenajeados, unos este día 3 de Diciembre, Día de los Discapacitados, y sábado 5 de Diciembre, Día Internacional del Voluntariado.

Testimonios así nos reconcilian con lo mejor del ser humano y con hacen confiar en que el mundo puede ser un espacio más justo, solidario e igualitario. Es la igualdad y justicia que representó la vida y la escritura de Fátima Mernissi, Premio Príncipe de Asturias de las Letras junto a Susan Sontag, marroquí, feminista y voz de las mujeres del Islam, fallecida recientemente en Rabat a los 75 años de edad.   En fin, tantas buenas personas que hay en el mundo. Tantas cosas bellas que podemos contemplar, sean naturales como la visita que hice el día 9 de Noviembre con las Comunidades de San Viator de Madrid a la provincia de Ávila, recorriendo el hermoso pueblo de Arenas de San Pedro, la impresionante Cueva del Águila y los famosos y milenarios Toros de Guisando, tan ligados a la historia de España, o como los deslumbrantes y coloristas atardeceres que Madrid despliega en otoño, a pesar de la alarmante contaminación que tenemos estos días sobre la ciudad, o el espectáculo sublime de los árboles despojándose de sus vestimentas naturales en la espera de una regeneradora primavera, invitación que podemos hacer nuestra para desprendernos en este Adviento de tantas cosas superfluas que nos distraen de los esencial. O la belleza interminable del arte, del cine, de la cultura, como las excelentes exposiciones monográficas que he podido admirar en el Museo del Prado dedicadas a dos grandes genios: la del español Luis de Morales, uno de los más significativos y originales maestros del Renacimiento español; y la primera que se hace en España del genial artista francés del siglo XIX Jean-Auguste Dominique Ingres, del que se han traído varias de sus grandes obras maestras, entre las que destaca y deslumbra “La gran odalisca”. Y otra exposición hermosísima en el centro “Caixa-Forum” dedicada a las “Mujeres de Roma”, montada con esculturas, medallones y mosaicos traídos en su mayoría del Museo del Louvre. Un auténtico banquete para los sentidos y para el espíritu. Banquete que he contemplado con el visionado de grandes películas, todas ellas extraordinarias, aunque a veces minoritarias en cuanto a la asistencia del gran público, por ser películas de cine independiente, pero que son películas de una bellísima factura, puesta en escena, plasmación de los más importantes sentimientos humanos, y que normalmente tocan la fibra del corazón.

Todas ellas reivindican los valores esenciales de la vida: la bondad, la solidaridad, la amistad, la paciencia, el lento paso del tiempo, la reivindicación de costumbres, tradiciones y culturas que la sociedad tecnológica y acelerada que llevamos pretende destruir, o nos muestran también las situaciones límites en que viven algunos seres humanos, inmersos en situaciones de violencia, corrupción, narcotráfico, también realidades profundamente humanas. Destaco: “Una pastelería en Tokio”; “El cartero de las noches blancas”; “El valle de los carneros”; “Truman”; “Victoria”; “Lejos de los hombres”; “El club”; “El Clan”, “Sicario”, por citar las que más me han gustado. Si te gusta el buen cine, no dejes de ver alguna de ellas.   Lo mismo que te recomiendo los vídeos o enlaces que adjunto a este mensaje. Aquí en España disfrutaremos, al menos yo, de un “puente” de cuatro días feriados con motivo del Día de la Constitución (6 de Diciembre) y de la Fiesta de la Inmaculada Concepción (8 de Diciembre).  Los viviré en familia.  

Por mi parte sólo deseo que sepas que no te olvido, que aunque escriba menos seguido, siempre estás en mi corazón y en mi oración, estés donde estés, vivas la situación humana que vivas, tengas las creencias que tengas, ames lo que ames, sueñes lo que sueñes. Para mí eres ante todo un amigo, una amiga, que tiene la paciencia de leerme y que espero también la costumbre de recordarme y pensar en mí en forma de cariño o de oración. Contemplando desde mi ventana esta ciudad de Madrid en la que vivo, soleada y fría a la vez, te mando todo el calor de un abrazo, toda la ternura de un amigo. ¡INTENTA SER FELIZ!

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso