Plumas invitadas
Las fábulas de Pla Ventura
Entre lo Divino y lo Pagano
Frases célebres
Noticias
videos de Facundo Cabral
 
 
Autor: Facundo Cabral
09/04/2013
SINFONÍA ILUMINADA

S

iempre me acompañaron esos seres tan luminosos como extraños que ven al mundo de otra manera, como Papantra, que fue una especie de esfinge del siglo XX, maestro en el que convivían multitud de realidades, todos los mundos paralelos, la más grande diversidad de calidades, siempre más allá de las reglas, de las normas, de los dogmas y las leyes convencionales.

Papantra era la flor que surge en el cactus cada cien años, un testigo de todos los milagros, un proceso constante de transformación. Vivir al lado de Papantra era ser testigo de continuos prodigios porque tenía todas las capacidades parapsicológicas de un mago y los conocimientos de un científico, además del alma y la sabiduría de un verdadero maestro, al que llegué de la mano de sus mejores discípulos, atraído, ante todo, por la música de sus palabras, una sinfonía que iluminaba todos los caminos, que levantaba castillos encantados en los desiertos, que hacía que todas las piedras preciosas vinieran a su mano encendida por el fuego del centro de la Tierra, que con un solo gesto hacía sonar a todas las campanas, que con su sonrisa perfumaba a los que lo rodeábamos, que estaba hasta cuando no estaba.

Los gnomos y las hadas estaban a su servicio, llevando y trayendo mensajes del más allá, y nada ocurría en el Universo que Papantra no lo supiera, por insignificante que fuera, y todo formaba parte del torrente de ideas con que nos inundaba en su ashram, donde llovía solo cuando a él se le daba la gana, a él, rico en lenguas que le acercaban todo, hasta los secretos de los jeroglíficos, más ricos del revés que del derecho, él, transformado por una mudanza de alma para que todo lo suyo fuera sagrado, para convertirse en el canal de un impulso divino, en un mahatma, es decir un alma grande que tenía todas las edades en un solo día.

Para Dios, decía Papantra, nosotros estamos cerca, pero para nosotros Dios está lejos hasta que comprendemos que está dentro nuestro, pero para llegar a eso hay que subir muchas montañas y correr muchos velos de luz y de sombra, entonces, cuando nos sentimos perdidos, encontramos a la verdad, al camino para llegar a Dios, pero no importa el tiempo, que solo existe en cada cosa en particular, pero no en lo general, en lo universal, en lo esencial, porque ahí señorea la eternidad, por eso la tarea es romper la prisión del tiempo para entrar a esa eternidad, donde armonizamos lo visible con lo invisible.

 
  Nombre
  Email
 
  Comentario
 
INSERTE EL CÓDIGO para activar su opinión
CAPTCHA Image
código:     ((Pincha si no puedes leer el código))

 
consulta y respeta las normas de uso
 
  Autor: gabriela 09/04/2013
  soy un fiel admiradora de la filosofìa de Facundo Cabral, soy critica construciva..soy
Cabrona,soy Maria Gabriela la 3er hija de Maria Domitila,
quien es hija de Marìa Luna.