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Autor: Facundo Cabral
01/03/2012
LA MEDITACIÓN

A

nte todo debemos librarnos de toda hipocresía, basta de decir una cosa y hacer otra. Sm queremos llegar a la verdadera meditación debemos dejar de lado las hipocresías (dudo de los idealistas porque viven en la ilusión suicida de lo que debería ser y no en lo que es, porque es una hipocresía eludirlo que es).

Para la meditación hay que estar libre de toda autoridad para que nuestra mente sea nuestra luz (esa inteligencia no acepta ninguna autoridad, aunque sea el más santo salvador o el líder mas importante), para la meditación debemos liberarnos de la carga de conocimiento psicológico para tener una actividad libre (un maestro nos llevará a lo que sabe, es decir a su memoria, pozo de cosas muertas, y ni siquiera nuestras, es decir estaríamos perdidos en sus sombras), pero para llegar a la virtud debemos tener amor (la virtud no es un habito, es algo vivo, y ahí reside su belleza), pero es imposible llegar a la virtud a través de la hipocresía, como es necesaria la disciplina, que nos sensibiliza, para actuar y comprender rápidamente (la disciplina tampoco es un habito, por eso hay que cuidarla constantemente, ella nos librará de engaños e ilusiones).

La disciplina nos libra de la autoridad interna, apoltronada en el conocimiento, en la experiencia, en la idea de que hay uno que sabe y otro que no sabe, arrogancia que acaba con la humildad, inevitable para aprender. Cuando tenemos esto claro, podemos avanzar hacia la meditación, que es tan importante para nuestra vida como el amor y la belleza (sin la meditación no sabemos amar ni gozar la belleza), en la meditación esperamos a la verdad, a la que no se la puede buscar (no hay camino que lleve a la verdad porque un camino es algo estático que lleva a algo estático, y la verdad es algo vivo, en movimiento multidireccional, por eso solo en nosotros podemos detectar su paso, su presencia).

El amor es un estado de perfección, un estado sublime en el que estamos libres de celos, desdichas y conflictos, y en esa placidez de la mente podemos avanzar hacia la meditación para ver con claridad, sin prejuicios, sin opinión, sin traducir, sin interpretar. Meditar es escuchar al ave sin que sufran palabras en nuestra mente, que debe estar quieta, entera, sin divisiones, meditar es comprender la naturaleza de la vida (la mente, sin distorsiones, se vuelve clara), en la meditación nuestra mente comprende que las distorsiones se producen cuando seguimos un sistema, una ¡ideología!

Lo que debería ser en oposición a lo que es (de ahí surge la dualidad, los conflictos, las contradicciones que atormentan, deforman y pervierten a la monte, que olvida que solo existe lo que es. En la meditación vemos lo que es, sin interpretaciones, sin oposición ni aceptación, así comprenderemos los mecanismos del pensamiento, tanto que lo podemos detener, y en ese estado de paz nos libramos de la dualidad, es decir de la violencia, y terminamos con el dolor, es decir con el pensamiento que lo engendra, que también es responsable del miedo (solo podemos superar al dolor y al miedo cuando los comprendemos).

Con la meditación seguimos el camino de la vida, no nos apartamos de ella, a cada instante comprendemos la forma en que vivimos porque la mente está alerta, sin el agobio del miedo o la esperanza, libre de ideologías y dolores. A ese punto podemos llegar si antes comprendimos la vida cotidiana, la soledad, la excitación, el tedio, las urgencias sexuales y económicas, los conflictos entre el odio y el amor. Sin comprender esto no podemos llegar muy lejos, más allá de lo que puede medir la mente, a esa realidad que solo podemos encontrar si estamos en plenitud, como a la belleza y el amor (no la podemos buscar como al placer, que no es amor, porque el amor es una dicha mayor, una bienaventuranza).

No creas en las fabulas del principio y el fin, tampoco en las sectas que usurparon la religión, en los cobardes que le temen a Dios porque no lo aman.

Nunca hubo más principio que ahora ni más juventud que ahora, ni más vejez que ahora, ni habrá más perfección que ahora, ni más infierno que ahora, ni más paraíso que ahora porque en el presente está el impulso generador del Universo. De nada sirve elaborar porque a cada momento surge lo diferente, la vida que se engendra.

 
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  Autor: CARLOS 27/01/2014
  HE SIDO UN ADMIRADOR DE LAS REFLEXIONES DE FACUNDO CABRAL...LA CANCIÓN DE CUNA ES SU FUNDAMENTO...Y SU FORMACIÓN LITERARIA Y FILOSÓFICA
QUE EN CUATRO AÑOS RECIBIDA DENTRO DE LA CÁRCEL IMPULSADO POR EL JESUITA QUE LE ENSEÑO A LEER A LOS 17 AÑOS.
 
  Autor: jorge 16/07/2012
  sabiduria  
  Autor: Jose Arias 28/04/2012
  HOLA GRACIAS POR ESTA INFORMACION...  
  Autor: Eva Galeano 02/03/2012
  facundo cabral