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Fábula de Pla Ventura

DESENCANTO

  • Número de capítulos publicados: 100
  • Publicación semanal cada miércoles
 
  Publicación del próximo capítulo: miércoles 18/07/2018  
 
   DESENCANTO: Capítulo # 43 30/08/2010
  SOBREVIVIENTES  

C

uando prácticamente se habían perdido todas las esperanzas por encontrar algún sobreviviente  entre aquel caos inmenso, una vez hecho el recuento de cadáveres se comprobó que  aún  faltaban dos cuerpos para  completar  la totalidad del pasaje. Hasta el momento, entre todos los muertos no se había identificado a nadie como El Mago;  y,  faltaba en la lista una mujer llamada Lucía Ostos que era una de las azafatas de vuelo. Era ya la mitad de la noche y, los servicios de emergencia seguían trabajando sin descanso; es más, hasta albergaban la posibilidad de encontrar a las personas citadas con vida. Todo era muy raro puesto que, el radio de acción que abarcó el accidente, más de un kilómetro a la redonda ya había sido rastrillado, incluso con los perros de rescate, para todos se hacía muy extraño que no se encontraran los cuerpos de las personas citadas.

Efectivos policiales sobrevolaban la zona en un helicóptero de avistamiento  dotado de un potente foco. La noche, además de trágica, no podía ser más densa. Sin duda alguna, para todos los presentes y actores del drama real del accidente del avión, era la peor noche de sus vidas. Hasta el presidente de Colombia se personó en el lugar de los hechos.

-¡A sus órdenes, señor presidente! -Dijo el jefe de la policía-

-¿Algún sobreviviente? -Preguntó el presidente-

-Llevamos muchas horas en este horrible escenario y nos faltan dos víctimas por encontrar. No sabemos si serán cadáveres o estarán con vida; ambas cosas nos preocupan, pero mucho más si están con vida porque pueden estar  muy mal  heridos y, el tiempo corre en contra  de ellos y  nuestra. El hecho de no encontrarlos como Ud. entenderá Sr. Presidente, puede ser mortal para ellos.

-¡Sigan buscando!.¡Amplíen el radio!; he venido para brindarles mi ayuda y apoyo. Aquí esperaré hasta que hallemos la totalidad de las víctimas. Estoy desolado. Jamás había presenciado nada igual y, mucho menos, siendo el presidente de Colombia.

A más de un kilómetro de los hechos, justamente en una zona bastante barrancosa el helicóptero divisó “ algo ” que se movía. Hacia dicho lugar enfocaron la potente luz casi sobrevolando a muy pocos metros de altura y, de repente vieron a dos personas moviéndose; estaban el uno del otro a unos escasos cien metros; era increíble. El aparato no podía descender hacia dicho lugar pero, de pronto, avisaron a los servicios de emergencia que, dotados de todos los elementos necesarios para este tipo de rescates, partieron raudamente hacia el lugar. No era mucho el camino existente hacia ese lugar, el resto deberían hacerlo a pie; pero, la camioneta doble tracción los llevó hasta muy cerca de donde se encontraban aquellas personas que, no había duda, si estaban vivas como en realidad lo parecían, eran Lucía y Rodolfo.

El presidente fue informado del hecho y se acercó al lugar; quería ser el testigo de excepción de que se pudieran hallar con vida las personas citadas. Como todos, estaba expectante ante el milagro de lo que podría suponer que, en medio de aquel cataclismo, se pudiera encontrar a alguien con vida.

Mientras los efectivos sanitarios se acercaban al lugar junto con todo el equipo de ayuda para intentar sacar del  barranco a los sobrevivientes, a lo lejos se escuchaba una voz desgarrada que decía:

-¡Matador! ... ¡Luís!.  ¡Compinche! ... ¿Dónde estás? ¡Socorro!. ¡Socorro!.

Eran los gritos desgarrados de Rodolfo Martín El Mago que, de forma desesperada pedía ayuda. Los gritos orientaban a los rescatistas y paramédicos que iban en su auxilio y, en medio de tanto caos, a medida que se acercaban y los gritos se escuchaban más fuertes, ellos sentían como iba en incremento la tremenda emoción, ansiedad y alegría que les daba encontrar un sobreviviente. Esto era todo un milagro que a más de uno cuando llegaron hasta él, por más que eran profesionales, se les cayeron las lágrimas.

No había transcurrido todavía ni media hora desde el avistamiento cuando el equipo de salvamento ya  estaba junto a El Mago. Lo encontraron extenuado pero  con vida, por supuesto y, lo que es mejor, sin aparentes lesiones que pudieran  hacerles  temer por su existencia. Estaba  bastante  magullado, tenía una pierna rota, un corte importante en la cabeza, probablemente golpes internos – que era lo más crítico por el momento, pero que no podrían evaluar, hasta llegar al hospital y hacer los estudios pertinentes; erosiones múltiples por todo su cuerpo completaban el cuadro, pero estaba vivo.

-¿Cómo se encuentra? Le preguntó el médico que le atendió.

-Mire usted, no me encuentro; no se donde estoy. ¿Qué ha pasado?. Tengo la sensación de que salí de México y estoy en el averno; esta oscuridad es horrible. Siento que perdí el cuerpo; no se si tengo dolor o floto. ¿Dónde estoy?   ¿Dónde está mi compinche? – Refiriéndose a Luís Arango – .

-No diga nada señor, lo vamos ayudar; para eso estamos aquí. – Decía el jefe de los servicios sanitarios -

Y en breves momentos El Mago era elevado en una canastilla apropiada hacia el helicóptero médico de rescate que ya estaba sobrevolando el lugar para llevarlo hasta el hospital.

Más allá, otro grupo del equipo de rescate estaba aún sobre la empinada cuesta llena de matorrales y árboles salvajes, atendiendo a la mujer que había divisado el helicóptero de la policía;  ella estaba inconsciente tenía su pulso muy débil pero estaba con vida. Era efectivamente,  Lucía Ostos y tenía heridas de mucha consideración pero, el éxito  de toda la operación de rescate era haberla encontrado con vida. Y ya, la estaban izando, a otro helicóptero médico para llevarla también al mismo hospital que Rodolfo.

No se podía negar que el rostro de los presentes, abatidos por el dolor y la enorme tragedia, ahora estaba iluminado por  el hecho de encontrar a estos  dos  sobrevivientes que, pasado el tiempo serían los testigos de la hecatombe caleña. Todos sentían que este era un triunfo importantísimo de la vida sobre la muerte, es decir un milagro de Dios. El presidente colombiano, testigo directo de los trabajos de la recuperación de lo que hasta el momento sólo habían sido cadáveres, como todos, sintió una inmensa alegría al ver a los afortunados que, habían salvado sus vidas. Dentro de la tragedia,  brilló la luz de la esperanza.

 
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  Autor: i4h2AquoWI40 11/10/2015
  Si, a Jenni se le va a extranar banttsae que pena. Pero murio y lucho mucho por ella y sus hijos mientras vida tuvo, muy luchona y yo personalmente asi la recordare como una gran gerrera que fue.Con el perdon y no viene al caso pero la fecha que han puesto en las dos primeras noticias tiene fecha del 12 de diciembre 2012 y el accidenete fue ayer 9 de diciembre 2012.  
  Autor: xrH0ZL137 09/10/2015
  la felicidad no es un don,es algo que levalmos siempre con nosotros,la tenemos bien guardada como para que no se nos acabe,la felicidad es dar gracias a dios todos los dias por lo que tenemos,por lo bueno y lo malo,la felicidad es saber reir saber llorar,saber cantar,saber callar saber hablar,verse en los ojos de los demas,y aceptar,y soy feliz por contar con seres como los que leen este escrito,que dios los bendiga  
  Autor: WSaxj94gHMM 07/10/2015
  Se que la Felicidad es un estado de coeicnnica, aprendido, cuando des-aprendemos todas las limitaciones de ideas inculcadas dentro de nuestra sociedad, lo cual vamos trabajando con el conocimiento de que este mundo fuc3a9 creado para encontrar la Sabidurc3ada y la Inteligencia con el propc3b3sito de cambiar estos paradigmas que quisimos vivir para adquirir el conocimiento de que somos creadores al igual que el Padre Creador cuando aprendamos a ver todo con Amor, en Lus y evitemos la crc3adtica y el enjuiciar, solo verlo con amor Perfecto manifestar armonc3ada aceptando que todo suceso es para bien, sin calificarlo como dicen los verdaderos Kabalistas GAM ZU LETOVAH TODO ES PARA BIEN.