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Fábula de Pla Ventura

DESENCANTO

  • Número de capítulos publicados: 100
  • Publicación semanal cada miércoles
 
  Publicación del próximo capítulo: miércoles 18/07/2018  
 
   DESENCANTO: Capítulo # 30 07/04/2010
  REINÓ LA ALEGRÍA  

Y

a de regreso en Cali, Arango quedó instalado en el hotel donde vivía; digamos que, durante todo su periplo colombiano, dicho hotel era su morada. Su madre se marchó a su casa y, contenta como estaba, sabia que, al llegar junto a sus  otros  hijos y su marido y darles la noticia del regalo que su hijo les  había hecho todos estarían felices; no podía ser de otro modo.

Luz estaba disfrutando de los días de permiso que le habían dado en el Sératon  pero, estaba ansiosa por llegar a su casa. Le pidió a Luís que  la  acompañara pero él le dijo:

-No, mi amor. Es un momento importante el que tienes que vivir junto a los tuyos y, no quiero restarte protagonismo. Tu madre se sentirá muy feliz con el regalo que le harás y, esa dicha quiero que la compartas con ella y con todos los tuyos. Yo me quedo aquí en el hotel y, mañana, cuando vengas a trabajar ya me contarás las sensaciones que has tenido con tu adorada madre.

-¡Gracias, Luís!; ¡una vez más te lo digo! ¡Eres el ser más bello que Dios ha puesto a mi lado!

Un taxi llevó a Luz hasta su casa. Ella iba sonriendo en el transcurso del trayecto; y lo hacía porque sospechaba que, la sorpresa que se llevaría su madrecita sería inmensa. La muchacha comprendía que, lo ocurrido, en todos los órdenes, a su madre le parecería tan irreal que quedaría anonadada.

Ya dentro de la casa, la emoción de volver a ver a su hija, era algo maravilloso para doña Liliana. Era la primera vez que, la muchachita pasa varios días fuera de casa y, volverla a ver era la dicha más grande que  ella en calidad de madre podía sentir.

-¡Hija de mi vida! – Exclamó doña Liliana - .

-¡Mamá!, ¡qué ganas tenía de abrazarte! ¡Ya estoy  nuevamente en casa.

Abrazadas como estaban, doña Liliana tenía la sensación de que hacía años que no platicaba con su hija.

-Cuéntame todo lo ocurrido. –Le dijo  doña Liliana a su hija -  Me enteré por los noticieros de la muerte de ese muchacho mexicano y, pasé unos momentos de angustia terrible; por un instante, hasta creí que pudiera haber sido Luís el torero herido. ¡No te imaginas, hijita querida, que mal rato  pasé¡ porque, en la radio pude escuchar el percance pero, no alcancé a escuchar el nombre del torero herido y,  temí que pudiera haber sido Luís.

-Sí, madre; nosotros también pasamos un momento muy desagradable, triste y horrible. La cogida del chico mexicano nos derrumbó a todos los presentes en la plaza y, más tarde, la noticia de su muerte nos dejó consternados por completo. Luís, luego de todo eso, se fue  hasta México para acompañar a la viuda del torero muerto y, demostró una  humanidad inmensa y hermosa  y, ante todo demostró poseer un corazón  solidario como pocos. Según me contó Luís, Norma, la viuda  quedó dentro de su dolor, reconfortada  por todo cuanto Luís hizo por ella.

-¡Qué admirable y maravilloso esto último que me cuentas hijita! Comprenderás, Luz  mía que, tras lo ocurrido  en Bogotá no volveré nunca más a los toros y, mucho menos, si torea Luís. Imagino todo lo que pudiste sentir en tan amarga tarde y,  no, no quiero ni pensarlo. Como espectáculo me parece hermoso; pero no puedo soportar todo el dolor que en dicha profesión puede existir. Pudo haber sido Luís el torero muerto y, entonces, de tan solo pensar lo que tú hubieras sufrido, yo creo que me hubiera  estallado el corazón, hijita querida.

-Madre, relacionado con todo esto que me dices, te cuento que Luís me ha hecho comprender que, estos accidentes forman parte de esta profesión maravillosa que él ha elegido y a la que yo,  ahora, comprendo y respeto  mucho. Es cierto porque, como dices, pude palpar el dolor en el rostro de doña María, su madre, por la pérdida de la vida de Raúl García, el hijo al que amaba y me lo puedo imaginar, con suma facilidad, en el de Norma Contreras, la esposa del torero caído – y digo así, porque yo a ella no la quise ver, no lo hubiera resistido – y, ese momento no se lo desearía a nadie, ni a mi peor enemigo. Pero ellos, mami, los toreros de vocación, saben a lo se exponen y lo hacen porque el amor que sienten por su profesión es mucho más grande que el que sienten por su vida. Y eso merece respeto, tolerancia, comprensión y mucho amor. Hoy solo nos queda rezar por el alma de diestro mexicano. La vida, madrecita, no es como nosotras quisiéramos que fuera, sino más bien es, como en realidad se desarrolla y, de tal forma tenemos que admitirla y vivirla. Al margen de dicho accidente, me quedo con toda la gloria que Luís alcanzó en su confirmación de alternativa puesto que, como sabes, en su primer toro, logró un éxito sin precedentes; éxito que le ha valido muchísimo. Ya está contratado para las próximas corridas en Bogotá y, su cartel, en lo que restan de las ferias colombianas, ha crecido muchísimo; ahora se lo espera con  más y verdadera expectación y, eso es buenísimo para el devenir de su carrera. ¿Sabes una cosa, madre? A Luís lo han contratado para la próxima feria de San Marcos, en Aguascalientes, la ciudad natal de Raúl García. Todo eso es hermoso. Luís está viviendo un momento lleno de gloria que, a Dios gracias y si Él me lo permite  me gustaría poder  saborearlo  junto a  mi amorcito.

Doña Liliana escuchaba a su hija con  suma atención. Es cierto que, desde siempre, la compenetración entre los sentimientos de ambas era admirable; no hay que olvidar todo lo que  esta señora sufrió cuando Luz, ilusionada por la idea de marcharse a España, ante las dificultades que ello entrañaba, tuvo que bregar desde el fondo de su alma para hacerle comprender a su hija, que su idea no era la adecuada y, Dios mediante, y el tiempo le han dado la razón.

Ahora, a medida que la iba viendo feliz y dichosa, se iba contagiando y, ese contagio, las iba embelesando a las dos. Madre e hija, en ese preciso instante, estaban sintiendo lo mismo; una alegría que las desbordaba. Así, relajadas como estaban, creyó Luz que había llegado el momento de sorprender a su madrecita. Si  aquél  momento, para doña Liliana era feliz por el hecho de tener, a su lado, a su hijita querida, ahora  ella – su madre - tenía derecho, pensaba Luz de disfrutar además de un momento irrepetible. Su corazón le indicaba que este era el momento correcto para darle la sorpresa que tenía escondida.

-Quiero hacerte un regalo, mamá. – Dijo Luz - Abre el bolso y una cosita que hay dentro es para ti. Te pido que no te  alarmes; asómbrate sí,  pero no te asustes.

Ya, de la forma como Luz se lo había anticipado a su madre,  dejaba a ésta un tanto perpleja; casi  no se animaba a abrir el bolso que su hija le había pedido que abriera. Las manos de doña Liliana estaban temblorosas; y, no acertaba en abrirlo bien. Por fin, una vez que lo logró, metió la mano dentro, tanteó y luego observó un sobre cerrado pero que abultaba mucho.

-¿Qué es esto, hija mía?

-Tómalo y ábrelo, por favor. Bueno, antes de que lo abras, deja que te diga que es un regalo que Luís me ha hecho para ti; digamos que para todos nosotros pero que yo le he dicho que, serás tú la receptora de dicho regalo, la “administradora” de todo lo que vas a ver.

Doña Liliana, muy intrigada, finalmente abrió el sobre.

-¡Hijita, es dinero, mucho dinero!  -Exclamó ella - Por el amor de Dios, es muchísimo dinero. ¿Por qué? ¿De dónde los has sacado? ¡Devuélvelo a su procedencia, - soltando el sobre otra vez dentro del bolso - por Dios te lo pido! ¿Qué has hecho, amor? Esto es una locura. ¡Jamás en mi vida había visto una suma tan grande de dinero¡ Vete ya!, ¡por favor a devolver este dinero!) ¡Por lo que más quieras, devuélvelo a su origen; esto es una locura! ¿Cómo se te ha ocurrido hija de mi vida?  Nunca creí que pudieras hacer algo así. ¡Llévate este dinero, de mi vista, ahora mismo, Luz de mi vida!

Doña Liliana se puso muy mal; no escuchaba lo que le decía su hija y, su único deseo era que desapareciera de su vista aquel dineral; que para su  realidad, era una locura  que además les amargaba la vida, puesto que se le había cruzado por la cabeza, la idea de que, por sacarlos de la pobreza, su hija adoraba  hubiese  cometido un delito tremendo.

-¡Mamá, atiende, por favor, lo que te digo! Te previne que no te pusieras  nerviosa. Te dije que este regalo te conmovería y, así ha sido. Pero, ¡escúchame, madrecita! Este dinero me lo ha dado Luís para ti. “Luís, para ti” – recalcó Luz -, comprendes ahora, lo que te digo mamá? ¡Sí, es cierto! Es la cuarta parte de sus honorarios de  la corrida que toreó en Bogotá. Como anécdota te diré que, Luís, tras percibir los cuarenta mil dólares por sus honorarios, los dividió en cuatro sobres y a uno de ellos lo llevaba él en  un  maletín  que le habían dado en la empresa cuando le pagaron y, nos atracaron por la calle, allá en Bogotá y se quedaron con  todo ese dinero. Yo llevaba esta suma que hoy te he entregado a ti; Rodolfo, otra de igual cuantía y, doña María, la madre de Luís, el resto. ¡Aquí hay diez mil dólares, madre! – dijo Luz tomando el sobre y volviéndoselo a poner entre las manos a su madre a la par que se las apretaba fuertemente y sacudía, como para rescatarla de su alteración; y prosiguió diciendo - que, Luís, en un gesto de generosidad inmensa que lo honra, ha querido regalármelos para que, en su nombre, yo te lo entregue a ti   Dime por favor, madre, ¿comprendes ahora esto que te digo?

-¡Sí, si hijita, lo comprendo! ¡Perdóname! ... es que yo pensé... ¡Nada, hijita, no me hagas caso! ¡Qué feliz me siento! – Dijo doña Liliana sin poder ocultar sus lágrimas-. Llama a Luís, por favor Le quiero mostrar mi gratitud. Bueno, no, mejor no lo) llames; mejo dile luego, cuando lo veas ó hables con él que, mañana, por favor, cuando tú termines de trabajar, si sus compromisos como artista se lo permiten, que digo yo que lo espero aquí en  casa para cenar con nosotros. ¡Lo quiero abrazar con todas mis fuerzas! ... y darle las gracias con todo mi corazón. ¡Ese muchachito es un ser tremendamente bueno! Y no lo digo por este dinero que nos obsequió, sino por sus actitudes, que abarcan a ésta y las demás que me has contado. Tiene una linda forma de ser. ¡Cuánto me alegro hijita, qué Dios los haya acercado! Porque tú, mi tesoro, eres un alma tan buena como él – dijo doña Liliana abrazando a su hija y depositando un beso sobre su frente -.

 
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  Autor: Cristina 08/04/2010
  ¡ Hola Luis !

He leído este capítulo ... y desde el anterior que vengo pensando en lo desprendido que es este muchacho con el dinero por el cuál apostó su vida para conseguirlo, y me maravillo ...

Ese dinero que él le regalado tanto a su madre, en el capítulo anterior, como a Luz para que se lo de a su propia madre .... como incluso al ladrón que le arrebato el maletín ... vale mucho más que el valor nominal que en papel moneda significa.

Vale tanto como una vida, SU VIDA. ¿ Y qué precio tiene su vida o cualquier vida ? ... Ninguno. Ya que “una vida”, hay exactamente nada en este mundo, que alcance para pagarla.

Me pongo en el lugar de la madre de él ... y si bien es un gesto inmenso ... es hasta entendible que ella sea sujeto de ese regalo. En definitiva, la madre es quien le dio la posibilidad de vivir a él, por lo tanto siempre será poco cualquier regalo que un hijo le haga a su madre.

Y si me pongo en el lugar de Luz, y lo analizo ... y es estremecedor el amor que este torerito siente por ella. Más conociendo como es él. No es un tipo banal, sino todo lo contrario. No es un tipo que anda en la pavada. Y que él le haya hecho el mismo regalo que le hizo a su madre y encima lo hizo delante de ésta .... habla de un amor muy en serio y muy grande. Más aún lo es, cuando manifiesta esa humildad de dejarla a ella ser “la protagonista” en el momento que ella le entrega el regalo a Doña Liliana.

Me pregunto si son concientes estas dos mujeres de todo esto que digo. Supongo que sí. Ambas son de corazón atento.

Aceptar ese regalo, significa amarlo a él con idéntica intensidad ... y creo que así es. Los hechos hasta el momento lo demuestran.

Y me alegra mucho que así lo hagan, porque hay mucho amor del bueno en toda esta historia.

Y los ladrones ... que paradójicamente recibieron idéntico “regalo” de parte de Luis, ya que él se negó a denunciarlos a la policía convencido de la imposibilidad de identificarlos ... no tienen idea de la corona de fuego que se ciernen solitos sobre sus cabezas. Ya que si bien, Luis no los denunció ante la siempre cuestionable justicia humana, hay ALGUIEN que siempre VE todo lo que pasa .... y que espera que se arrepientan, ya que la necesidad que tenían de hacerse con ese dinero de una manera fácil puede o no tener cierto asidero en cuanto a la necesidad en sí, pero nada justifica su forma. Y ÉL será quien les ciña esta corona que hasta el momento se van ganando.

En la caída que le propinaron a Luis, estos malvivientes, le hicieron dar un golpe en una de sus rodillas ... y las rodillas en un torero son esenciales ... Probablemente, no haya sido nada ... pero y si no fue así .... aparte de alzarse con un dinero por el cuál Luis “trabajó” ... y mucho más que eso, porque se entregó con pasión a esa profesión y actuó con soberbio arte y jugándose la vida ... ellos indirecta e inconscientemente, podrían ser la mecha de una desgracia mayúscula para una buena persona, que incluso los perdonó de corazón... al decir ... “ seguro que ellos lo necesitan más que nosotros “.

Tal vez ... y casi seguramente, me extralimito en el análisis ... pero la vida muchas veces así se nos presenta. Y nosotros muchas veces somos, sin querer o sin ser verdaderamente consciente, protagonistas de hechos que lastiman o de hechos que iluminan.

Lo ideal sería, ser conscientes siempre, lastimar nunca e iluminar todas las veces que nos sea posible. ¿ Verdad ?.

Un abrazo Luis y ... ¡ GRACIAS ! por este capítulo de hoy ... me resultó en conjunción con los anteriores ... sencillamente hermoso..

Cris
 
  Autor: Nilda Machado. 08/04/2010
  Luís:

Sin duda, la alegría es el sentimiento más grato y vivo que suele manifestarse cuando recibimos las más sublimes manifestaciones de gozo...

Sí, es una elección personal decidir ser feliz... y, Luz y su madre nos conmueven con su alegría...

La alegría alimenta el alma de estas hermosas mujeres... protagonistas de tu maravilloso relato...

Gracias, por regalarnos esa hermosa fotografía de la Catedral de Notredame... Sublime...

Será, como dice, nuestra querida Noelia... una fantástica incógnita?

Hasta el Próximo Capítulo...

Mis bendiciones.

Nilda Machado.

 
  Autor: noelia 07/04/2010
  Luis,

Me olvidaba un detalle.

¿Por qué la Iglesia de Nuesta Se-
ñora de París en la fotografía?

¿Se marcharán Luz y Arango de
viaje a París?

Buena incognita.

Besos,
Noelia




 
  Autor: noelia 07/04/2010
 
Luis,

La actitud de la madre de Luz al
ver tanta cantidad de dinero dice
en su favor pues demuestra la ino-
cencia y bondad de su alma, tal -
cantidad la asusta y piensa que
su hija querida ha podido cometer
algún desliz.

Siempre es muy agradable leer tus
novelas pues en ellas siempre tie-
nen preferencia los altos valores
humanos, que todos debemos practi-
car y atesorar.

Un capítulo redondo, en el que no
hemos tenido que asustarnos!!!

Hasta el próximo miercoles.!!!

Un abrazo desde el alma.
Noelia.