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Fábula de Pla Ventura

DESENCANTO

  • Número de capítulos publicados: 100
  • Publicación semanal cada miércoles
 
  Publicación del próximo capítulo: miércoles 24/10/2018  
 
   DESENCANTO: Capítulo # 22 10/02/2010
  TRIUNFÓ LA VERDAD  

A

nte el escándalo que Lucía había formado, la dirección del hotel llamó a sus  servicios de seguridad  para que retuvieran a dicha señora en su alboroto inmenso. Dicha mujer había sido capaz de crear un ambiente enrarecido, una situación muy difícil de manejar para el diestro y, ante todo, para su amadita que, testigo presencial del escándalo, se había quedado petrificada. Igualmente, los miembros de su cuadrilla estaban todos perplejos; todos sufrían porque, el incidente, podía afectar mucho a Luís en su actuación para el día siguiente en la plaza de Bogota, la ciudad en la que se encontraba,

Los guardias de seguridad invitaron a Lucía para que abandonara el hotel y, le dijeron, que hiciera  la correspondiente denuncia ante la policía si algo tenía que objetar contra el diestro, pero que allí no era el lugar para formar dicho escándalo. No resultó fácil para los guardias lograr que Lucía se marchara; por su boca seguían  manando los epítetos más tremendos. Si tenía razón en todo cuanto argumentaba, - algo que  seguramente  se sabría  después, con el devenir de los días - ello demostraba la cobardía de Arango y,  sino  demostraba  que ella era una actriz consumada.


El niño del que Arango no era el padre

En aquellos instantes, nadie sabía la verdad. Es más, la cara desencajada de Luís Arango hasta daba opciones para la sospecha por parte de su amadita que, destrozada, contemplaba con estupor lo que había sido la escena más horrible que en su vida había presenciado. Intuimos que, cualquiera, en la persona de Arango, se hubiera quedado como él; mudo, sin palabras y sin reacciones positivas. Convengamos que, en aquel momento, en su círculo íntimo, reinaba una alegría desbordante y, en pocos minutos, como se sabe, se pasó de la dicha, al más profundo desencanto.

-¡Dime que no es cierto todo lo que esa señora ha dicho, Luís! –Exclamó Luz ante su amadito-

-No  la conozco, amor mío. ¡Te lo juro! ¡De verdad, te lo juro! ¡Por Dios, te lo juro!  –Decía Luís con la voz rota –  Se trata de la oportunista de turno; esas mujeres que, grandes actrices, ante el famoso de moda, no dudan en fingir lo que haga falta con la finalidad de sacar partido a su farsa y, ese ha sido el caso de  esta  mujer. Recuerda que soy un hombre público y, como tal, me debo a una popularidad que, como has visto, en ocasiones tengo que pagar un precio muy elevado; cuando  nadie me conocía, eso no me pasaba; es más, nunca me pasó hasta que empezó a sonar mi nombre.

-Si, Luís; yo te creo pero, esa señora estaba muy convencida de lo que te decía; es más, afirmaba todo con una rotundidad que me ha hecho temblar y  no he tenido valor para mirar la cara del niño. Estoy muy dolida, amor; por un instante he pensado que se derrumbaban todas mis ilusiones, que todo se nos venía abajo y que, nuestro amor, pudiera ser una farsa de  tu parte. Por favor, Luís, dime algo que pueda convencerme de tu inocencia al respecto.

-Yo quiero creer, Luz, que esta señora hasta “alquiló” al niño para su farsa. En todo el embrollo que me ha formado, por un momento,  la miré fijamente y hasta convencido estoy de que, no actuaba como una verdadera madre; algo me decía que el niño no era de ella. He sido víctima, Luz, de uno de los peores atentados que puede sufrir un ser humano; la bajeza de verme destrozado ante ti por las calumnias de una señora maligna a la que no conozco para nada pero que, como has visto, ha querido hacerme todo el daño del mundo. Seguramente ahora espera que yo contacte con ella para ofrecerle una buena suma de dinero y, de tal modo, desmentir las mentiras que ha dicho. Pero no lo voy hacer; es una pobre insensata. Ella no sabe que, el lunes, sin más dilación, me haré las pruebas del ADN y las llevaré a la policía; si ha puesto la denuncia de la que hablaba, dichas pruebas dictaminarán mi inocencia y, si no la ha puesto, demostrará que era una farsante que, como te decía, quería sacar partido a mi fama.

Mientras Luís le daba todas las explicaciones a su amadita para convencerla de su inocencia, Rodolfo, su apoderado, estaba haciendo gestiones con la dirección del hotel y con los guardias de seguridad que la invitaron para que se marchara. Antes, claro, le habían tomado los datos para identificarla. La susodicha se llama Lucía del Río Mendizábal. Al comprobar la identidad de dicha señora, Rodolfo quedó perplejo; no daba crédito a lo que estaba contemplando. La tal Lucía del Río Mendizábal no era otra que la señora que llamó a primera hora al hotel preguntando por el diestro, llamada que atendió el propio Rodolfo pero de la que no hizo el menor caso; Rodolfo sabe que, llamadas de este tipo, las ha tenido en muchas ocasiones. Es cierto que, dicha señora le dijo al apoderado que se presentaría en el hotel para mostrarle el hijo de ambos; es decir, para “demostrar” la paternidad de Luís Arango. Lógicamente, Rodolfo no quiso hacer comentario alguno al diestro puesto que, entendía que se trataría de la “loca” de turno que quiere protagonismo a costa del torero famoso. El hombre creía que sería una anécdota telefónica más, de ahí el silencio que hizo para con el diestro y con toda su gente. La sorpresa resultó la que todos vivieron.

La dirección del hotel se ofreció a colaborar con la policía para que, el nombre del diestro quedara en el lugar que le correspondía; es decir, para tratar de demostrar la verdad. Para  fortuna de Arango, en aquellos momentos no había reportero alguno en el hotel porque, de lo contrario, el escándalo hubiera tenido eco nacional y, ello hubiera perjudicado mucho la imagen del diestro. La fama, como sabemos, en ocasiones, es un “accidente” del que puedes salir gravemente dañado. Luís Arango lo sufrió en sus carnes.

Ciertamente, la seguridad del hotel trabajó con eficacia al respecto y, se quedaron con todos los datos de la “denunciante”; hasta  la acompañaron a la comisaría de policía para que pusiera la denuncia respectiva, algo que, la señora, llegado el momento, desistió. “No quiero hacerle daño al padre de mi hijo”.  Les confesó a los guardias que le acompañaron hasta la comisaría. Aquel acto de “benevolencia” de su parte alertó a los guardianes y, muy pronto decidieron actuar. Había que investigar al respecto, algo que hicieron con tremenda prontitud. Un hecho como el que había ocurrido en el hotel no podía repetirse jamás; por bien del hotel y, ante todo, por la reputación de un hombre famoso que se albergaba en dicho centro. Por todo ello, el hecho de que la señora desistiera de la denuncia puso  en alerta a las guardias  que, muy pronto dieron con la verdadera identidad de la señora referida. No resultó nada difícil dar con las pistas que llevaron a la total identificación de la malvada dama. Lucía del Río Mendizábal, con domicilio en la carrera 39, número 190 de la ciudad de Bogotá y natural de dicha ciudad.

Conocida la identidad de la farsante Lucía del Río, como se presuponía, se trataba de una señora de mala vida, oportunista y malvada que, por dinero, era capaz de cualquier cosa. En principio, cuando llamó a Rodolfo, ella creía que éste, antes que comunicarle nada al matador, la sobornaría para comprar su silencio; ante la negativa de Rodolfo, optó por la segunda parte del plan, presentarse en el hotel, lograr el derrumbamiento moral del diestro y, a su vez, conseguir su objetivo que, en realidad, no era otro que una fuerte suma de dinero a cambio de su desmentido paternal del que acusó al torero de moda.

Lucía del Río Mendizábal, una pobre prostituta de Bogotá quiso desestabilizar el alma y el cuerpo de Luís Arango, precisamente, el día antes de su presentación en dicha ciudad. Ella sabía que, el momento, anímicamente, era perfecto; el momento y las circunstancias porque, montar semejante escándalo ante los ojos de la mujer a la que amaba Luís, para Lucía, resultó “emocionante”; le pegaba al diestro donde más le dolía.

Todo quedaba esclarecido mientras que, Luís, todavía no sabía nada respecto a la verdad de cuanto había vivido. Para Luz, quedaba la incógnita; ella sólo tenía la palabra de su amadito y, era su único asidero. Al día siguiente, Luís tenía una cita importantísima; su confirmación de alternativa en Bogotá. La noche, para ambos, se les hizo eterna. Ambos estaban desolados por cuanto habían vivido, y Arango, estaba enloquecido por demostrarle a su novia su inocencia, razones por las que le había prometido que, al día siguiente del festejo, se haría las pruebas médicas pertinentes para demostrarle a Luz su inocencia. No harían falta; los hechos consumados habían descubierto a la farsante y, sólo quedaba saber cómo reaccionaría Luz cuando comprobara la inocencia del hombre al que amaba.


 
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  Autor: noelia 17/02/2010
 
Querido Luis,

Que novela más bonita estás
escribiendo!!!

Por fin ha llegado la verdad y
Arango y su amadita, como tu la
llamas, han podido encontrar el
sosiego y la paz necesarios para
seguir tejiendo su amor.

De todas maneras siento lástima
por esa mujer prostituta y droga-
dicta pues caer en esos fondos es
muy tremendo.
No podrían Luz y Arango hacer algo
por ella??
La sociedad es aveces muy cruel con
estas mujeres y creo que necesitan
ayuda y amor.

No me quiero poner "moraleja" como
diría CABRAL.

Espero con ilusión la corrida en
Bogotá con tu buen hacer taurino
nos vamos a poner las botas!!!

Hasta el miercoles querido Luis!!!

Con amor,
Noelia
 
  Autor: Marta 11/02/2010
  Luisito:

Ya conoces mis preferencias literaria...Y que a pesar de ello,no dejo de echar un ojito a tu preciosa "fábula".

En esta ocasión ,lo que más me impresionó,no es que el diestro, no sea el padre de ese adorable y tan picaruelo y simpático bebito...

Sino,mas bien lo que no se puede ocultar,y es, de quien es nieto...

Si es igualito...!!!
al amado abuelo de IBI...

Y si no es así,
¡por favor!...que igual se adopten...!!!Tan bellos!!!

 
  Autor: Nilda Machado. 11/02/2010
  Luís:

Resultan evidentes para Luís Arango las consecuencias de la fama... es un riesgo que corren los famosos... lucha sin tregua...

La fama de un hombre puede llegar a crear este tipo de esquizofrenia de mujeres como Lucía... una señora que resultó de oscura trayectoria...

La farsa montada por esta mujer que pretendía obtener dinero a cambio de su mentira, es una situación difícil que viven todos los famosos...

Lo triste para Lucía es utilizar en sus propósitos a un inocente... Sin duda, un niño es el mejor elemento para tocar la sensibilidad de todos.

Es indudable, que Luis Arango ante tan ingrato momento... debe demostrar a Luz su inocencia...

Lo indudable, es que, como aleccionadora razón de vida siempre triunfa la verdad...

Sí, espero con ansiedad el próximo Capítulo.

Nilda Machado.
 
  Autor: Ingrid Matta 10/02/2010
  Mi querido Luis:
Me estaba empezando a inquietar con semejante situación tan bochornosa, menos mal se desenredó facilito, con la misma prontitud que se formó. Me quedé pensando en que a veces, la fama tiene un precio muy alto, ¿quién se podría imaginar que esto ocurriría?

Me pareió lo más prudente que la retiraran del hotel, y el manejo que se le dió a la situación y que el diestro
se presentara a hacer la aclaración pertinente el lunes siguiente haciéndose el exámen de ADN, asi no habrá duda alguna de que la citada señora es toda una oportunista, que ¡vergüenza! De su parte, Luz que siga confiando en su amadito, a veces se dan situaciones que parecieran enturbiarlo todo pero la "verdad siempre triunfa", que nada empañe su relación y que el amor siga intacto.

El niño es un primor, que picardía la expresión de su carita, mejor no pudiste encontrarlo para ilustrar el capítulo de hoy, je je, quiero una docena de estos, jajaja

Gracias por este magnífico capítulo, estuviste genial,
 
  Autor: Cristina 10/02/2010
  ¡ Hola Luis ! ...

La fama ... ¡ qué pedazo de porquería es a veces ! ... ¿ no ? ... o tal vez siempre, qué se yo ...

Da dinero, pero a cambio se cobra robándole pedazos de su alma al “famoso” – porque lo obliga a representar siempre el personaje que le consiguió ante los admiradores esa fama y porque son éstos además, quienes la acrecientan y siguen difundiendo ... ¿ y si un día no tiene ganas ?... igual debe hacerlo si quiere seguir siendo famoso ... la “imagen” hay que conservarla ... -. Y también les roba su derecho a vivir la vida como cualquier otro humano – a veces ... hasta ir a cenar a un restaurante se les vuelve un problema -. Ni que hablar de ir a un cine ó a un teatro ... ó simplemente ir a dar un paseo por la calle, un parque ó una costanera ... En todos estos lugares hay gente que se les abalanza para demostrarle su aprecio ... y también hay oportunistas como esta Lucía del relato ó locos ( pero de los peligrosos ) que hasta pueden llegar al homicidio ... sino pregúntenle a John ... que conoció precisamente a estos tres tipos de “admiradores” ...

Menos mal que en esta historia ... la cosa parece que se “endereza” ... porque sino un gran amor hubiera corrido peligro de irse por la cañería ... aunque si en verdad es “un gran amor” ... de parte de ambos ... esta escena estrambótica ... solo hubiera sido una pelusa en el hombro ... muy ... pero muy ... fácil de eliminar, para dejar todo impecable como debe estar ... ¿ cierto ?.

¡ Lindo Luis ! ... el relato de esta novela sigue lindo .... ¡ GRACIAS amigo ! ... y ... ¡ hasta el próximo miércoles !.

Un abrazo.

Cris

PD: .... ¡ JA JA JA ! ... ese “niño” de la foto ... está genial ... parece que dijera ... “ ¡ Uy ! ... ¡ qué “rosca” se armó ! “ ... y si como dice Noelia es “comestible” 100 % ... muy simpático ...
 
  Autor: José Luís Bautista 10/02/2010
  Hola Luis, acabo de leer la fábula de esta semana, como siempre enhorabuena, eres un maestro a la hora de enredar y desenredar la trama, un tejedor de literatura. Pero la foto es genial. Muestra la dulzura del niño, de los niños... me ha llamado la atención su pillina sonrisa, me resulta familiar...
Un abrazo y tráete a Luis y a Luz a España para que disfruten de esta bendita tierra.
José Luis.
 
  Autor: noelia 10/02/2010
 
Querido Luis,

Menos mal que se ha deshecho el
entuerto!!
Yo no habría sabido salir de él,
lo veía todo muy negro, pero tu
con tu buen hacer has dado un
buen "capotazo" al asunto.

Deseo que Luz y Arango culminen su
amor y su felicidad sin que nada
les sobrsalte de nuevo. Y que el
dia de la corrida sea espléndido.

El niño de la fotografía en una
¡monada! está para comérselo.

Esperaré con paciencia el próximo
capítulo.

Con amor de siempre
Noelia.