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Fábula de Pla Ventura

DESENCANTO

  • Número de capítulos publicados: 100
  • Publicación semanal cada miércoles
 
  Publicación del próximo capítulo: miércoles 19/12/2018  
 
   DESENCANTO: Capítulo # 1 17/09/2009
  ELLA VIVÍA LLENA DE ILUSIONES  

E

lla vivía llena de ilusiones. Sus juveniles dieciocho años le hacían concebir muchas esperanzas. Recién había terminado sus estudios básicos y su cuerpo le pedía vivir; mucha vida dentro de su ser que, Luz, quería traducirla en nuevas experiencias. Ella vivía en Colombia, concretamente en Cali, la ciudad de las bellas mujeres por antonomasia; como sabemos, el mundo se queda admirado cuando aparecen en escena las mujeres caleñas. Luz era eso, un ascua de luz para iluminar el corazón de cuantos le admiraban. Cierto es que, esta bella mujer, por miles de razones, no encontraba el rumbo adecuado para su vida. En casa, bajo el auspicio de sus padres, los que anhelaban una vida tradicional para su hija, no terminaban de entenderle. Sus progenitores querían, como todos los padres tradicionales, que su hija se casara, que tuviera hijos; que formara una familia al más puro estilo convencional. Sus padres, al “mando” de cuatro hermanos que Luz tenía, procuraron darle cuanto necesitaba; era mucho el esfuerzo llevado a cabo por el padre mientras que, la madre, abnegada, se encargaba de las labores de la casa y, por ende, de la educación de todos sus hijos.


Barrio de Granada en Cali

Como sabemos, en la bellísima Colombia –como en cualquier parte del mundo- existen familias desfavorecidas; la llamada clase media y obrera que conocemos en Europa, allí no tiene apenas vigencia. En este país andino existen los grandes multimillonarios; gentes que tienen el dinero por castigo y, un núcleo de personas pasa enormes fatigas, en las que se encuentra esta familia de la que Luz es el “estandarte” más bello. Pese a todo, Colombia le gana al mundo en muchas “partidas”, entre ellas, sus creencias religiosas que, indudablemente les aportan esa fuerza que otros no tenemos; les podrá faltar el pan a muchos, nada es más cierto; pero los sobran atributos para seguir aferrados a Dios, sin duda que nos quepa, un tesoro inmaculado. No es mala cosa vivir junto a Dios, de ahí las esperanzas que todos los días albergan. Ellos, los colombianos suspiran por un “mundo” mejor y, de hecho lo tienen; les sobran recursos de toda índole para vivir con decencia y dignidad; el problema es mucho más profundo; su clase política que poco hace para remediar los males de los colombianos. Sigue siendo un dislate que, un país riquísimo en todo los órdenes, sus ciudadanos tengan que trabajar por un jornal humilde; contando que tengan trabajo; algunos ejercen de cartoneros, cirujas como les definirían desde Argentina; muchos son mendigos, la delincuencia está a flor de piel y, entre tanta desdicha, hasta podremos comprender que existan niños sicarios. Si analizamos, muy pronto comprenderemos que, traducido en nuestra moneda, un obrero colombiano puede ganar doscientos euros al mes, alrededor de seiscientos mil pesos colombianos. Cifra mísera con la que algunos tienen que vivir; traducido al cristiano, podríamos decir que tienen pan para hoy  y oraciones para todos los días. Tal forma de vida es la que ha propiciado que las FARC sean una “potencia” en Colombia y que los narcotraficantes sean el arma más poderosa y mortífera a su vez, en dicho país.

La esperanza por poder progresar en Colombia es todo un esfuerzo titánico. Convengamos, pues, la idea genérica respecto a que algunas personas que, con todo el dolor de su corazón, quieren abandonar su país. En este bello latifundio de enormes proporciones, en que reina siempre la alegría, les sobran esperanzas para aguardar por un mañana mejor. Su forma de vida quizás no sea entendida como debiera desde otros puntos del planeta y, sin embargo, a Colombia le salva su alegría y, ante todo, sus convicciones divinas. Un pueblo que es capaz de vivir aferrado a la fe, por muchas carencias que sufran, éstas serán suplidas por completo en cuanto a las lagunas materiales que, desde otros países dilapidamos y solo le damos importancia a las cosas de tipo material. Tengamos a Colombia como ejemplo; no es mala lección.

Luz era consciente de cuanto digo. Sus juveniles dieciocho años le permitían pensar; quizás que, más de lo debido. Su mamá, tras abandonar ella los estudios se esforzaba en que la chica fuera una profesional de la materia que más le gustara; por esfuerzos, respecto a la madre, no iba a quedar la cosa. Una madre es capaz de todo y, doña Liliana, como madre de Luz, estaba dispuesta a ofrecerle a su hija todo tipo de sacrificio; el que fuera preciso con la finalidad de que la chiquita encontrara la ubicación que tenía perdida. La señora Liliana se desesperaba; a diario platicaba con su hija para hacerle comprender que, pese a todo, Colombia era su tierra y, en Cali estaban sus gentes, sus familiares, sus ancestros de toda la vida. El esfuerzo de aquella dama no daba para más; digamos que, mentalmente y humanamente, se vació hasta la última gota.

Luz padecía la peor de las enfermedades: no era feliz. Nada le motivaba y, en alguna que otra ocasión ya había caído en alguna que otra depresión. Su mamá sufría su dolor como si fuera el propio. Era lógico. La misma sangre, aún en distintas personas, puede producir sensaciones emocionales exactas. Este era el caso de la madre con su hija. Luz paseaba por la vida como el que pasea por una calle sin rumbo; su horizonte se había perdido. ¿Motivos? Concretos, ¡ninguno¡ Posiblemente, las carencias y limitaciones que la muchacha palpaba en su hogar, si acaso, podían haberla inducido a tal estado depresivo; pero tampoco era la causa efecto. Si por ello fuera, Colombia viviría en una permanente depresión genérica en todos sus ciudadanos. La belleza de Luz quedaba opacada con su mirada perdida y triste. Su figura, la que realmente deslumbraba, quedaba acomplejada por su triste carácter. Luz era la mayor de sus hermanos y, éstos, para su fortuna, todavía no tenían plena conciencia de cuanto estaba pasando en su casa y, de forma lamentable, en su país. Las limitaciones que la chica estaba pasando le hundían en su fuero interno; ella veía los noticieros y, contemplaba lo que ocurría en el “mundo exterior”; sabia de esa clase media de la que antes decíamos que, trabajando, se lograban muchos deseos; ella, por el contrario, se sabía tremendamente limitada; soñaba con comprarse un sujetador bonito; digamos que con un conjunto de ropa interior para que, frente al espejo, verse tan bonita como en realidad era; todo era imposible; no sobraba nada apenas para la comida y, “lujos” como el soñado por Luz eran pura utopía.

Desde que tuvo uso de razón, Luz, anhelaba la idea por un mundo mejor; digamos que, desde siempre, su corazón albergaba la idea de que, un día, sin ponerle fecha, pudiera encontrarse con una vida más “amable”. Frente a ello, para su fortuna, Luz tenía el ejemplo en su casa de que, la humildad, rociada de dignidad, era la constante en aquella humilde familia; o sea que, lo que se dice lujos, Luz jamás los conoció, por tanto, difícilmente podía anhelarlos. Pero desde el fondo de su ser, ella soñaba con una vida más placentera, cuando menos, más relajada. Las penurias y apreturas crematísticas que Luz veía soportar a su madre le quitaban hasta el sentido. No era justo que, un padre y una madre, trabajando con denuedo, no pudieran llegar hasta el fin de mes; la mamá, la gran luchadora, el artífice de aquel “milagro” por la supervivencia, hacia ejercicios malabares para que la balanza se equilibrara; es decir, ingresos y gastos. Pero era inútil la tarea de doña Liliana; los gastos, desdichadamente, siempre sobrepasaban a los ingresos, razón evidente para el desencanto y la tristeza más absoluta.

Cierto es que, la idea de Luz por llegar hasta Europa no era sencilla; rondaba por su mente desde hacía mucho tiempo pero, faltaba lo más elemental; el dinero para el pasaporte y, llegada a Europa, previamente, haber decidido en qué país quería quedarse. Todo le quedaba muy lejos. Pese a su tristeza, Luz era consciente de todas las dificultades; hasta se sentía culpable ante su entorno familiar; se sentía una carga más para sus padres; había cumplido la mayoría de edad y, económicamente, nada aportaba. Desesperada ante lo que estaba viviendo, no dudó en salir a la calle; había que buscar trabajo, como fuere, al precio que fuere. Le ilusionaba ser dependienta de una tienda de ropa; justamente, la ropa que tanto le hacia gozar cuando la veía en las revistas, justamente, ante aquellas modelos que ella admiraba. Muchos días de cansancio, enormes vueltas por la ciudad, peticiones de trabajo, hasta súplicas por lograr un puesto de trabajo; todo estaba ocupado. Lo que sobran son parados, le decían siempre. Vuelva dentro de un año; espere unos meses; tenemos la plantilla cubierta; el mes pasado empleamos a una muchacha; llegó usted tarde. Todas las excusas habidas y por haber tuvo que soportar. Frases llenas de desencanto que, irremediablemente, aumentaron su estado depresivo. Llorar era su válvula de escape.

-No te preocupes, mi hijita –decía su madre- mañana tendrás más suerte. Nos arreglaremos como hasta hora. Siempre hemos llenado el puchero, aunque haya sido con fríjoles, pero, lo que se dice alimentarnos, con las estrecheces de siempre, lo pudimos lograr. Tenemos que esperar un mañana mejor; Dios nos ayudará, mi hijita.

Dichas palabras no reconfortaron a Luz. El “discurso” le sonó a melodía desafinada; como la tapadera de un boquete enorme el que, la madre, lo quería tapar con sus manos.

 
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  Autor: Rafael Aparisi 04/11/2009
  Estimado amigo-hermano Luis Plá: Tuve la gran suerte de conocer Bogotá y Cali. Fueron solo unos días, pero intensos. Iba a presentar por TV una de mis canciones, que los agradecidos colombianos, quisieron aupar al Nº1 de sus listas.

He vivido en mi propia piel, lo que describes en tu bella historia. En cuanto a las mujeres de Cali; doy fé, de que nunca he encontrado tanta belleza femenina por metro cuadrado en todo mi extenso deambular por la vida.

Desde la escasez material que narra tu protagonista Luz; has sabido penetrar sutil y sabiamente en el entramado filosófico que contiene tu historia. ¡Felicidades!.

Un abrazo en tu alma.
 
  Autor: Arturo 29/09/2009
  Pla, la verdad es que no se de donde sacas el tiempo, pero tus creaciones se notan cocinadas a fuego lento, con los mejores ingredientes: la experiencia, la sensibilidad y la bondad infinita.

Cualidades que observo en tus personajes, y que como tengo la suerte de conocerte personalmente, sé que no faltarán en esta aventura literaria en la que te has puesto a navegar ahora.

Enhorabuena. Seguiré tus capitulos cada miercoles.
 
  Autor: LILY 23/09/2009
  Eres el español mas colombiano que he conocido, conoces mi país, mi gente y su sentir mejor que muchos de nosotros y eso me llena de orgullo el conocerte, me gustaria que la historia tuviera un final feliz, no de cuento de hada, sencillamente que luz hiciera realidad su sueño sin ser victima de mafias, de personas inescrupulosas y sin principios, de las mil penurias que se nos ponen en el camino cuando solo queremos ayudar a nuestras familias, sé que hay que luchar por los sueños, pero sin dejar el alma la vida y hasta el corazón, gracias luchito por sobrecogerme con tu historia, de esta manera no puedo olvidar nunca que allí todavía quedan muchos que tienen un sueño como lo tuve yo...lily  
  Autor: Cristina 22/09/2009
  Hola Norma .. Hola Ingrid

¡ GRACIAS ! a ambas por su solidaridad ... aunque me parece que no fue una buena idea contar ésto aquí, si bien son cosas que les suele suceder a las personas que buscan un mejor porvenir bajo otros cielos.

Norma, trato de contactarte por e-mail ... Me gustaría hacerte una pregunta ... ¿OK?.

Besos.

Cris
 
  Autor: norma alicia 22/09/2009
  Querida Cris...le comentaba yo al Maestro Plá, que debería de escribir sobre lo que pasa en ésta Frontera con EEUU donde vivo, y dónde veo a tántos como tu primo, que desaparecen, en el desierto, o no se sabe dónde, todos los días hay familiares de todas partes del mundo que hacen el esfuerzo por venir a buscarlos, a ver si los echaron por aquí, que siempre es probable, los tiran por montones sin un cinco en la bolsa, y con las ilusiones rotas, piden limosna unos días y juntan dinero para su pasaje o muchos se quedan a trabajar aquí, hacen familia y ya no quieren volver, no pierdas las esperanzas, tal vez haya echado raíces por alguna frontera, no quieren regresar por no decir que han fracasado, me duele mucho tu caso, tanto que aquí tenemos un programa donde si podemos ayudamos a repatriar a los que se puede o a los que quieren..siempre hay esperanza Cris...ten fé un abrazo  
  Autor: Ingrid Matta 22/09/2009
 
Me gusta cuando creas, porque lo haces con una pasión desmesurada. Aplaudo ese bendito impulso innato que tienes para crear. Los seres como tu, talentosos, son guiados por una especie de instinto, que te lleva a expresar este gran potencial y a transmitirlo de una manera genial, entretenida, agradable y ante todo muy humana.

Tu vida toda está comprometida a crear e innovar permanentemente y de que forma lo logras, felicitaciones y gracias por llevarnos de la mano de tus sueños!

Muy interesante la novela que promete sorprendernos a todos mi querido Luis, y como Colombiana, de pura cepa, agradezco que hayas ubicado la novela dentro del contexto de mi tierra, tierra bendita y privilegiada, la de todos, la que hace patria día a día y que como bien mencionas es el anticipo del paraíso.

Con ansia espero el segundo capítulo, veremos a donde nos llevas con tu pródiga imaginación y creatividad...

Querida Cris, muy conmovedor tu relato, me dejó pensando en el vacio que debe sentirse de no conocer a ciencia cierta cual fué la razón de su desaparición. Lo lamento de verdad.

Abrazos a todos y para "Luz", mis mejores deseos

Ingrid
 
  Autor: Elsye Johnson 21/09/2009
  Un abrazo fraternal, para todos ustedes, los que a diario se hacen presente cada dia para compartir quimeras que, en muchos sitios del mundo son realidades; ante todo deseo, desde lo mas profundo de mi alma, en la distancia acobijar con toda ternura que fermentan mis venas muy dentro de mi ser, para todas esas criaturas que sufren miserias y, para todos aquellos responsables de este terrible crimen, mi mayor desprecio, ya que por ser de cuello blanco estos pasan por desapercibido, pero en nombre de los que no tienen voz, humildes periodistas como yo, combatiremos con nuestra pluma, y, hacer incapie por la construccion de mundos mejores, los cuales son muy posibles con altas dosis de AMOR, FE Y, ESPERANZA.  
  Autor: Lara 21/09/2009
  Plá querido,
Había necesitado un tiempo a solas para leer con el respeto y el cariño que te tengo. Me está atrapando Luz, su figura, su depresión, su madre... Cali, su pobreza, su fe... sobre todo su fe. Eso Pla querido, es lo único que rescata a una de la depresión... si lo sabré yo! Besos mexicanos, Lara
 
  Autor: SARA 20/09/2009
  FELICIDADES LUIS,HE LEIDO EMBELESADA TU NOVELA Y SEGUIRE EMBELESADA ESPERANDO LOS SIGUIENTES CAPITULOS,MI ENHORABUENA POR REGALARNOS OTRO ESPACIO DONDE PODREMOS SOÑAR CONTIGO,MIL ABRAZOS Y SIGUE SOÑANDO.  
  Autor: Pla Ventura 19/09/2009
  ¡¡¡¡GRACIAS, AMIGOS¡¡¡¡
Presentes y ausentes están certificando que, este esfuerzo, como todos, ha valido la pena. Las estadísticas nos animan porque, ante todo, certifican que nos encontramos en el camino adecuado.
Procuraré que, en lo sucesivo, a instancias de todos ustedes, Luz vaya encontrando ese rumbo que parece que tiene perdido.
No puedo negar que, en tan poco tiempo, me "enamoré" de la muchacha y, partiendo de la premisa del amor, Luz tiene que encontrarle sentido a su vida.
Desencanto quiero que sea un reflejo de la vida misma que, en la persona de Luz, de alguna manera, todos nos sintamos identificados.
Mil gracias y que Dios les siga bendiciendo.
 
  Autor: geovanny castro 18/09/2009
  muy bonita la primera parte de la historia espero poder seguir leyendola un saludo muy caluroso para ud maestro  
  Autor: norma alicia 18/09/2009
  FELICIDADES MAESTRO!!!!!!, LO ÚNICO QUE LE FALTABA, UNA NOVELA CIBERNÉTICA...MARAVILLOSO, COMO SIEMPRE, SI LEO FASCINADA, LO QUE ESCRIBE, IMAGINE USTED, COMO ME HA ENCANTADO ÉSTE CAPÍTULO DE LA NOVELA,
TANTO, ... QUE QUISIERA, LEERLA TODA DE UNA SÓLA VEZ, PERO,ESPERARÉ CONTANDO EL TIEMPO, ESPERARÉ SUS MARAVILLOSAS NARRACIONES, QUE NACES DE ESA MENTE PRODIGIOSA Y PRÓDIGA, CON LA QUE NOS REGALA TANTAS Y TANTAS ILUSIONES, DONDE UNO SE REMONTA AL LUGAR DONDE ESTAN PASANDO LAS COSAS, COMO UN TESTIGO SILENTE...GRACIAS MAESTRO Y ENHORABUENA!!!!! LE DESEO TODO EL ÉXITO!! un abrazo lleno de cariño Norma
 
  Autor: José Luis Bautista 18/09/2009
  Enhorabuena Luis. Eres genial narrando; eres capaz de darle vida a un sueño; contar la realidad es sencillo, pero poner arquitectura en una quimera, creo que resulta arduamente difícil. En tu relato pasas con habilidad del blanco y negro del estado real de aquél país, al arco iris que contiene esta bella fábula, aunque triste, lo dicho, bella. Narrada con el corazón de un hombre, tú, que no olvidas la majestuosa figura de la madre. Al final creas la incertidumbre, no sé que se te ocurrirá, pienso que te costará deshacerte de la figura de la madre; aunque la dureza de la despedida la suple con creces el reencuentro. Felicidades Luis, si se torea como se es, también se escribirá, tu amas la escritura, debes amar la vida.... Seguro.  
  Autor: Nilda Machado. 18/09/2009
  Luis:

Es bello... cuando soñamos un proyecto y vemos nuestras ilusiones cristalizadas.

Hoy, nos regalas este maravilloso Primer Capítulo de DESENCANTO... repartes sueños... emociones... esperanzas...

Nos presentas a Luz... protagonista de lo que se vislumbra una fantástica historia... una muchacha sin ilusiones, pero, llena de motivación por encontrar un cambio... un mundo nuevo...

Es indudable, que la expectativa es muchísima...

Tu talento narrativo, una vez más, queda expresado en esta hermosa inspiración...

Te deseo la mejor suerte... sin duda, el esfuerzo y el trabajo realizado con ilusión y amor, siempre obtienen una maravillosa recompensa.

Es indudable, que la emoción es grande con lo que vendrá... será un viaje hermoso...

Mis bendiciones.

Nilda Machado.
 
  Autor: noelia spada 17/09/2009
 
Maravilloso PLA VENTURA!!!!

Siempre me ha gustado "escuchar"
lo que escribes y ahora más que
nunca, porque, para mi, tu na-
rrativa es fluida y ligera y,
en poco, te sitúa donde tú nos
quieres llevar. Esta novela será
preciosa!!, ya lo és, desde este
momento.
Hemos conocido a Luz ¡quién a
los dieciocho años no ha tenido
ilusiones! a su familia y a ese
país tan exuberante, extraordi-
nario y controvertido que es Co-
lombia. Será una experiencia
apasionante seguir los capítulos
por tu manera de ser y escribir,
querido Luis,pues sabes de una
manera magistral ahondar en el
alma de los personajes que cre-
as y de este modo sabremos de
sus ilusiones, deseos, tristezas
y realidades, y los conoceremos
más y aprenderemos de ellos tam-
bien porque tu, Luis, tienes mu-
chas cosas bellas para decir, y
todas afloraran capítulo tras
capitúlo para dicha nuestra.
Me atrevo ha pedirte que LUZ
no se marche de su hermoso país,
y encuentre la manera de reali-
zase de una manera rica y plena
en él.
Perdona mi sugerencia.

Un beso con amor,
Noelia.
 
  Autor: Cristina 17/09/2009
  ¡ Hola Luis !

¡¡ FELICITACIONES !! … ¡ Qué linda tu obra y qué lindo espacio has creado !.

Me ha gustado mucho este primer capítulo de tu obra. El relato de cómo es el entorno de Luz, la protagonista, en las puertas del comienzo de su vida adulta es … conmovedor, porque pinta la cruda realidad con que se encuentran todos los jóvenes de esa edad que tienen como única expectativa posible conseguir un trabajo digno que les permita colaborar con la economía de sus hogares.

Son chicos aún, pero tienen que crecer de golpe y a la fuerza. La realidad de su país así se lo dictamina.

Ese largo peregrinar de lugar en lugar para solicitar empleo, y muchas veces las frecuentes negativas, llevan a muchos jóvenes a dudar de ellos … a dudar de su potencial … a negar al mundo … pierden la esperanza, pierden la fe … y a veces pierden también el buen camino.

Es muy cruel lo que sucede en determinadas sociedades con éstos chicos, ya que estos ellos pronto aprenden que mucho más, que lo que hay a la vista … la vida no les va a deparar … al menos ahí, en ese lugar donde están; por lo tanto, como son jóvenes llenos de vida, si su carácter y su actitud se los permite … pronto van a levantar los ojos para posarlos en otros lugares, muy probablemente de otras partes del mundo.

Y algunos se van, y sufren horrores el desarraigo … Y su familia y amigos sufren horrores su ausencia, y algunos de los que se fueron, tienen suerte y les va bien y progresan, como deberían haber progresado en su patria, si las cosas hubiesen sido propicias, como tendrían que haber sido. Otros no tienen suerte y deben volverse “con la cola entre las patas” … y peor que antes … porque ahora saben que tampoco en otros lugares pudieron cumplir mínimamente con sus anhelos …. Y otros … simplemente “desaparecen” … y nunca se sabe más de ellos, dejando a su madre … a su familia sumida en la peor de las angustias, de no saber que fue de ellos, si están bien … si están mal … si viven … si están muertos … si siguen por la buena senda … o se han metido en el peor de los infiernos … ¡Toda una tragedia!.

Yo perdí un primo así.

Nunca nadie más supo de él. Mi tía, lloró mares por él … y murió pensando en él y sin saber que fue de su vida.

Todos sentíamos que algo muy malo le tenía que haber pasado. Él JAMÁS hubiera dejado de comunicarse con su madre y con sus hermanos ni con el resto de su familia. Pero nos negábamos rotundamente a perder la esperanza de alguna vez volver a tenerlo con nosotros.

Pero … nadie pudo ubicarlo. Nadie. No hubo trámite ni gestión que no se hiciera vía la Embajada Argentina para dar con él … simplemente desapareció … se esfumó en el aire del sur de EEUU. Un tío que vive allá, no precisamente en el lugar donde había ido a parar mi primo, pero sí en aquél país … movió cielo y tierra … gastó sus zapatos recorriendo todos los lugares posibles, buscó en hospitales, cárceles, psiquiátricos, lugares de albergue para personas desprotegidas ó con capacidades diferentes … si bien mi primo no era loco, ni minusválido … pero .. que se yo … tal vez había tenido un accidente … y había quedado imposibilitado de poder comunicarse … Todo lo que se les pueda ocurrir, se hizo … pero ¡nada! … “nada se sabe de él” fue desde entonces, siempre, la respuesta.

¡ Angustiante ! .. ¿ verdad ?. ¡Sí!, y si bien han pasado más de 30 años, aún … sus hermanos lo sienten así y el resto de su familia también.

Bueno, Luis … no se como seguirá el tema de esta novela que has comenzado hoy … sólo espero que no sea tan duro para la pobre Luz, ni para su familia.

Te dejo mis sinceros deseos de ¡ÉXITOS! .. que no dudo vas a tener … porque todo lo que hacés … siempre lo hacés con amor … y por lo tanto … como dice Cabral … ¡estás benditamente “condenado” al éxito! … amigo querido.

Un beso enorme y un gran abrazo.

Cris