LUISA RUÍZ: “Sentir y saber que Cabral ya no está, me deja triste”
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omo quiera que en Facundo Cabral todo era magia pura, gracias a él llegó a nuestra casa una escritora mexicana que atiende por Luisa Ruiz, una narradora repleta de ilusiones que, como diría el propio Cabral, está benditamente condenada al éxito porque hace lo que ama y eso, se lo dicta el corazón.
Luisa Ruíz empezó a escribir cuando era una adolescente y, sus letras, sentimientos de su propio ser, le siguen dando fuerza e ilusiones para contarle al mundo sus vivencias que, propias o inventadas, a diario calan en el corazón de las gentes.
Ella se considera autodidacta, sencillamente porque escribe según los dictados de su corazón que, para su dicha, coinciden con los de su cerebro. Si narrar es vivir, Luisa Ruiz vive de forma apasionada, como debe ser.
Luisa amó a Cabral; era su norte, su referente, su bastión donde se refugiaba en sus soledades para, de la “mano” del maestro saberse reconfortada puesto que, la filosofía de Cabral era el mejor sedante para su alma. Como ella misma me confesaba; “Mi pena no es otra que tener, como asignatura pendiente, un libro sobre Cabral”
Me cabe la certeza de saber que, Luisa Ruiz, un día nos sorprenderá a todos con el libro soñado puesto que, novelar a Cabral, sin duda alguna, será su tarea más apasionante.
En la actualidad, cientos de narraciones, varios libros y millones de ilusiones viven dentro de su ser. Bagaje hermoso el de esta mujer que, de la narrativa ha hecho su forma espiritual de vivir. Luisa, como tantos millones de personas por el mundo, ante la muerte de Cabral, se siente pobre de verdad. Claro que, la riqueza que todos tenemos no es otra que la propia obra de Cabral, difundida y esparcida por el mundo gracias a Internet, un legado que disfrutaremos todos; el maestro se marchó, pero acá nos hemos quedado todos para seguir gozándole en su obra bella.
-¿Qué sensación tuvo usted el día que vio su primer artículo publicado?
-El primer artículo publicado en el camino a exhibir mis letras más allá de mis propios ojos, lo envié a un periódico local hace unos ocho años. No recuerdo su título, era un escrito acerca de un reclamo de los hijos adolescentes del nuevo tiempo a sus padres; lo envié como anónimo y como anónimo lo dejé porque nunca dije que era mío. La sensación me la guardé de modo personal como una aceptación de mis letras al público. Fue un “adelante” y adelante seguí.
-Usted, como narradora, según me han dicho, ha versado usted sobre Cabral. ¿Qué ha sentido usted ante la muerte de tan bello cantor?
-El sentir la muerte de Cabral, es seguir sintiendo a Cabral hasta mi propia muerte, la filosofía, la ética y la lógica con que expresaba sus andares por el mundo. Sentir y saber que Cabral ya no está, me molesta porque había aun muchas cabezas que necesitaban continuar con las enseñanzas que regalaba. Cabral era como el maestro al que atendemos para aprender. Cuando el maestro no asiste más al salón, los alumnos se quedan a la mitad del curso. Hubo muchos que casi nos graduamos en su escuela de la vida, otros que recibieron sus más altas notas y tristemente otros ni siquiera lo alcanzaron a conocer. Pero nos dejó su obra que, la misma, servirá para que la humanidad pueda terminar el “curso” que su muerte nos dejó pendiente.
-¿Qué piensa usted al respecto de toda la obra que Cabral nos ha dejado?
-Esas personas que sonríen y que además tienen el regalo de la voz y la palabra, que pueden recorrer el mundo esparciéndola son quienes nunca deberían dejar de estar. La obra de Cabral se queda para la eternidad, más allá de solo escuchar sus canciones es repensar su enseñanza, la vida de los seres humanos se compone casi siempre de lo mismo, en distintos niveles y tiempos, sin embargo todos somos tan parecidos que la obra de Cabral es un instructivo para saber caminar y caminar a tiempo.
-Si los malos supieran qué buen negocio ser bueno, serían buenos aunque fuera por negocio, frase bellísima de Cabral y, viviendo entre la bondad, una bala asesina acabó con Cabral. ¿Cómo se entiende semejante dislate?
-No lo traté de entender, ni siquiera lo cuestioné. He pensando, sin embargo que los malos que cometieron el error de sacarlo de éste mundo tendrán que pagar caro frente a su patrón, que es “más malo”, por haber equivocado la dirección de las balas y peor aun si ése más malo era admirador de Cabral.
-DE MI HOMBRO A TUS MANOS, con ese bello título, no era nada raro que ganase usted el premio de narrativa por parte del Instituto de Cultura de la Baja California. ¿Qué tiene ese libro que ha cautivado tanto?
-Un relato autobiográfico, el recuento de una vida que parecía cuatro vidas. Es una historia de familia, en donde se cuentan las vicisitudes de los individuos que viven en un mismo entorno y con las mismas situaciones y cada uno recibe los momentos de diferente forma. Mi vida en ése libro no es diferente a las demás, encontré en el camino comentarios muy parecidos y casi siempre con el preámbulo de: A mí me sucedió igual.
El título lo elegí una mañana cualquiera, bajo el rayo del sol hace más de 30 años, de pronto dije: De mi hombro a tus manos, ése será el título de mi primera novela porque de grande yo voy a ser escritora. Aun cuando no tenía idea de lo que trataría, el título fue parte del equipaje que formó poco a poco la historia.
-He sabido que es usted una escritora importante porque, como me han contado, escribe usted a impulsos de su corazón. ¿Cabe mayor dicha para un escritor?
-Tengo la dicha de saber qué quiero cuando me atrapa una inquietud, cuando me siento ansiosa, cuando quiero protestar, cuando las cosas que suceden no me acomodan, cuando mi zona de confort se reduce o se agota. Sentir deseos, a veces incontrolables de escribir me borra hasta el peor de los estados de ánimo que pueda tener y me agranda el mejor momento por el que esté pasando. Hay personas que viven con angustias e inestabilidades y no saben cómo ajustarse. Escribir es un buen remedio para todos los males y por supuesto para todos los bienes.
-¿Qué escritores han sido su referente? O quizás se mira usted en su propio espejo para perfeccionarse a sí misma.
-No creo buscar referentes, de hecho cuando estoy escribiendo no leo. Y cuando leo lo que escribo me parece que no lo escribí yo. No me quiero perfeccionar, si lo que queda en letras imprimió una sonrisa en mi corazón, entonces es perfecto. Si alguien sonríe cuando lo lee, entonces es perfecto. Cuando no escribo, leo cuanto libro se aparece en el camino y además de leer las historias aprendo palabras nuevas. Me gusta aprender palabras.
-NO VEO, NO SIENTO, NO SOY….otro título de su segunda novela que, a no dudar, seguro que cautivará usted. ¿Lo dice todo el título del libro? Es decir, ¿es el título el detonante para que una novela sea leída?
-Sin planear que sea atractivo el título, lo imagino en la portada y si me sonríe se queda. No veo, no siento, no soy es una selección de narrativas, algunas muy largas, otras muy cortas. No ver, no ser, no sentir, da paso a lo contrario. Si alguien te dice: ¡no veas! Lo primero que se hace es precisamente ¡VER! Si te dicen no escuches, lo primero que haces es poner atención. Si te dicen que no eres, entonces te dedicas a SER.
-México ha dado a muchos grandes de la literatura pero, doña Luisa, Juan Rulfo creo que es el estigma de la belleza mayor a la hora de la narración. Dos obras le bastaron para inmortalizarle. Dos obras tiene usted por el mundo. ¿Cree que ya ha escrito bastante o por el contrario le queda mucho por hacer y decir?
-No, no he escrito suficiente y no será nunca suficiente, si dos obras se quedan en el mundo y yo me muero, ésas dos serán, lo que si es que se encontrarán muchas más de dos obras en mis archivos porque mientras pasen cosas en el mundo que aceleren mis emociones yo estaré escribiendo. Las obras de Rulfo son una maravilla y fueron suficientes para que el mundo supiera quién es, y el mundo aun no sabe quién es Luisa así que seguirán más hasta que lo logre, solo por el placer de escribir. Si millones y millones en el mundo no se enteran nunca de quien soy, los grandes que conforman mi entorno serán mis millones personales.
-Dígame una cosa, ¿cómo entiende usted que el arte esté reñido con la plata? Y barrunto que es usted un ejemplo de lo que digo.
-A mi me gustaría vivir de las letras, en un mundo raro, estaría recibiendo regalías por correo mientras me quedo sentada a escribir. Sucede que me gusta mucho la vida que hay afuera y el trabajo que me ajusta mis necesidades económicas es tan divertido que decido mejor combinarlo todo. No, el arte no te garantiza vivir económicamente holgado a menos que ganes premios grandes cada año, que te paguen el viaje alrededor del mundo y que tu cuenta en el banco reviente cada mes. El arte se hace de hacer tus pesos por otro lado para que al menos puedas comprar la tinta para la impresora, el café que te acompañe y libretas nuevas. Cada vez que termino un texto y analizo la satisfacción adquirida, pienso que si eso se convirtiera en dinero nadie podría pagarlo.
-El otro es el importante y, humildes todos nosotros que reparamos en la grandeza de lo pequeño y lo buscamos todos los días en cualquier rincón. Esta frase es de usted. ¿Se puede sentir más bello como usted lo siente?
-Si se puede sentir más, porque cada día es diferente, nos morimos cada noche al ir a dormir y se muere el antes. La misma pequeñez nos dirá algo distinto mañana. Cuando te entrenas para ver lo pequeño, lo grande aparece.
-Un día, Luisa, confesé que me distrajo la vida. ¿Qué cosa bella podría distraerle a usted?
-Todo, ésta entrevista, la publicación de mi texto a Cabral. Aunque a decir verdad, no me distrae, no me gusta distraerme porque ya de por si mis rodillas están maltratadas por tanto raspón, me distraigo me tropiezo. Las sorpresas o distracciones llegan y se hacen parte de mi camino, agrandan mis posibilidades de escribir. Mi horizonte se aleja y eso me da la alternativa de caminar más lejos.
-Dicen sus allegados que si no usted no escribiera no podría respirar. A diario, ¿qué bellos sentimientos fluyen dentro de su ser para que la narración sea una realidad?
-Mi vida toda es un invento. Me invento la sonrisa si no quiso llegar de mañana, me invento una palabra, me cuento un chiste. El bello sentimiento de Ser es la compañía persistente. Si no escribo, dejo de respirar y si dejo de respirar un día, seguramente estaré ordenándole al viento que forme palabras con las nubes por mí.
-El Licenciado don Manuel del Postigo dijo que sus letras merecen una casa de papel; es decir, los libros. ¿Qué tiene su pluma para que dicho señor haya dicho semejante belleza de usted?
-El Licenciado del Postigo es el Director de la Editorial Giglico www.giglicoediciones.com él sabía que la edición de “De mi hombro a tus manos” se había agotado en menos de dos años (1000 libros), en una ocasión le mostré algunos de mis textos y me ofreció publicar, como negocio para la editorial. Por supuesto que llega en su momento, el gran ausente don dinero. Me dijo que tenía la confianza en mis letras, como garantía de venta y que me haría una edición, (100 libros) misma que se terminó en dos meses, con ésa venta se pagó la impresión.
-Imagínese que mañana es usted, Isabel Allende, por citar una narradora famosa y que su editorial le pide que, cada seis meses, tiene que tener usted una obra preparada para salir al mercado. ¿Qué sentiría usted al respecto? Es decir, ante tal evento, ¿sentiría que trabaja y que ha dejado de crear?
-¡Exactamente! Es lo que creo, que si me piden que haga, empezaría a forzar la pluma con la seguridad de que no haría las cosas que me nacen sino como es necesario. Mejor me quedo con mi trabajo que implica actividad física y después me siento a escribir sin tener que cumplir con tiempos y textos obligados. Aun cuando suena incorrecto, yo escribo cuando quiero, no cuando me lo piden. (Tengo un texto titulado “Escribo porque se me da la gana”) Porque a veces no quiero escribir y hago bolitas y palitos en la hoja que sigue de mi libreta.
-Si haces lo que amas estarás benditamente condenado al éxito, dijo Facundo Cabral. ¿Vive usted cerca del éxito o, en realidad, ya lo palpa?
-No, no vivo cerca del éxito, vivo en el éxito. Cada día es un éxito que no conocía ayer. Hay una canción de Mario Pintor, titulada "Mi éxito", la escuché de niña y me quedé con ella como anillo de compromiso que me recordara todo el tiempo que mi éxito radica en Cuánto Me Siento y no, en cuánto me siento.
-Como fuere, señora Luisa, usted ya es inmortal; ya ha dejado dos obras por el mundo para que todos le recordemos. Sin embargo, en ese largo y bello camino que intuimos le queda por vivir, a Dios gracias, seguro que nos obsequiará con otras obras. ¿En qué asunto está trabajando ahora mismo?
-Trabajo en el asunto de vivir que me mantiene ocupada y divertida todo el tiempo. Mientras trabajo la vida me dicta palabras que yo acomodo, como una novela que terminé hace tiempo, es mi queridísima novela “Cara de Estrella” (aun sin publicar) un relato hermoso de la vida de un indigente que jamás he visto, y puedo decir que vi muchos.
Y Ahora mismo trabajo en la programación de una conferencia que ofreceré a un grupo de personas que requieren de un poco de la filosofía que me ha alcanzado a mí. Comparto mis experiencias por medio de conferencias, así las llaman, yo las llamo pláticas de amigos. Trabajo también en la planeación de dos presentaciones más del libro No veo, no siento, no soy, ya que Ediciones Giglico me entregará otra edición del mismo.
-Perdone todas las molestias que le he ocasionado y, estoy a sus órdenes. Añada cuanto quiera. Un fuerte abrazo.
-Ninguna molestia en lo absoluto, yo agradezco con el corazón el hecho de que le permita a mis letras y mi persona andar por el espacio y viajar tan lejos. La posibilidad de pisar suelos que mis ojos no han visto es lo maravilloso de la tecnología. La alternativa de la que hablé, de que el horizonte se aleje es señal de que mi mundo se expande y me gusta saberme en el mundo de alguien más. Abrazo con cariño a sus lectores y le dejo entonces la huella de mi pisada en éste espacio que ha dejado la suya en mi espacio personal. Un beso y abrazos de México por cuenta de mis brazos. A sus órdenes siempre.