osiblemente, nuestra admirada señora Rufina Rosario Ortega, no es consciente de cuanto ha hecho por nuestra página respecto a la videoteca que nos ha creado para promulgar la obra de nuestro hermano mayor, el INDIO GASPARINO como se le conocía en sus juveniles años y que, pasado el tiempo, se convirtió en el maestro Facundo Cabral.
Justamente, de Cabral aprendí el sentido de la gratitud más bella hacia todos los que, sin interés alguno y siguiendo los dictados de su corazón han recalado en esta página para engrandecerla. Yo soy, como se sabe, apenas una gota en el océano en este mar de gratitudes. Construimos esta página a sabiendas de que, automáticamente, para dicha nuestra, pasaría a ser patrimonio de la humanidad y, esa es nuestra satisfacción más grande. Aquí no hay dueños ni señores, sencillamente, porque todos somos vasallos del amor, sencillamente, de todo el amor que nos enseñó Cabral, el que promulgamos y enaltecemos por todos los rincones de nuestro mágico universo.
Repito que, como quiera que la vida me enseñó a rendir gratitud y afecto a cuantos lo merecen, HOMENAJE A CABRAL no es otra cosa que un modelo de afectos para cuantos aquí han recalado y, lo que es mejor, para quedarse para siempre. Siendo así, yo no podía quedarme impávido sin escribir estas líneas para mostrarle a doña Rufina Rosario Ortega todo lo que me ha hecho sentir al comprobar la grandeza de su impagable trabajo en cuanto a la construcción de los videos de Cabral que aquí mostramos. Como he podido saber, la señora Ortega ha consagrado noches enteras para buscar y visualizar miles de imágenes que le dieran sentido a todos los videos por ella realizados; imágenes que, como se comprueba, se compaginan exactamente con la música y las canciones de Cabral. Todo un lujo que, ahora, gracias a ella, lo está disfrutando el mundo.
Jamás podía yo sospechar que, la audición de la página, gracias a los videos, ha crecido como un volcán en erupción que, en vez de lava, nos entrega una dosis de amor increíble. Queda claro que, como ha demostrado la señora Ortega, el amor hace posible los milagros más increíbles y, ella misma es un puro milagro para nuestra página. Como sabemos, son innumerables las personas que, a diario, colaboran con nosotros para que la página sea lo que es, un modelo de sensaciones amorosas que, gracias a todos, hemos logrado lo que muchos soñaban y que, gracias a nuestra hermana mayor, la señora Marta Ecco, que nos bautizó como una AMOROSA FRATERNIRAD esparcida por el mundo.
Me siento feliz, no puedo negarlo; me sale la dicha desde el fondo de mi corazón y, la misma, es la que le quiero entregar a todos cuantos hacen posible esta bendita realidad en honor a Cabral. Sin embargo, con el permiso de todos, le quiero agradecer a la señora Ortega su trabajo fantástico, memorable, increíble y, ante todo, lleno de amor respecto a lo que son esos videos que, repito, están siendo la sensación de nuestra Web. Si ya el pasado año, doña Rufina Ortega se vació por completo en lo que a la postulación del maestro para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, ahora, en esta ocasión, ha rebasado los límites de lo posible y, ha construido esos videos que, como se sabe, son el gran lujo de nuestra página. Claro que, nuestra dama, por incansable y carismática, este año, una vez más, quiere intentar de nuevo la postulación de Facundo Cabral para el citado premio. ¿Cabe más dedicación de una persona como la señora Ortega a favor de Cabral? Le podrán igualar, nada es más cierto; pero nadie le superará. Ahí están las pruebas.
Me queda poco por decir; es más, no tengo palabras. En nombre de todos cuantos hacemos posible este maravilloso encuentro de tantos hermanos por el mundo con la finalidad de rendirle honor a Cabral, nuestra gratitud y afecto para usted, doña Rufina Ortega. Sencillamente, que Dios le siga bendiciendo. Con personas como usted, señora admirada, seguiremos construyendo la vida. Es usted el más bello ejemplo de cuanto digo.