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En la vida de los pueblos, como en la vida de los hombres, no todo lo hace el destino.
Es necesario que los pueblos, como los hombres, ayuden a su destino.
En mi vida, lo mismo que en la vida de mi pueblo, esto se cumple al pie de la letra.
Yo estoy al frente de mi pueblo no sólo por decreto del destino. Estoy porque, sin saberlo tal vez, me preparé para esto como si ... |