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Entrevistador: Carmelo Urso
17/12/2009
JULIO ANDRÉS PAGANO: PEREGRINO DEL DESPERTAR

N

os cabe el honor de presentar a este mago de las letras llamado Julio Andrés Pagano que, desde estos instantes forma parte activa de nuestra Web. Podríamos haberlo presentado de mil maneras pero, como se observará, hemos creído oportuno que, la mejor manera de mostrar a la persona no es otra que sus propias palabras, justamente las que le declaró a Carmelo Urso en esta bellísima entrevista que nos cabe la dicha de reproducir. Es tanta nuestra dicha al respecto que, en su honor hemos creado una sección especialmente dedicada a su persona y a la que hemos bautizado ENTRE LO DIVINO Y LO PAGANO, lógicamente, parafraseando su nombre para engalanar nuestra humilde página que, en honor a Cabral, queremos llenarla del máximo amor y, Pagano, es una prueba de cuanto decimos. Si de todos cuantos participan en la página y les mostramos nuestra gratitud, ante el hecho de que una pluma mágica de la relevancia de Pagano se haya incorporado junto a nosotros, la felicidad es indescifrable. Que Dios te bendiga, Julio Andrés Pagano y, esta será tu casa eternamente.

Este divulgador espiritual argentino –autor del libro “Despertar” y de hermosos textos que circulan masivamente a través de listas de correo y páginas Web independientes- no es sólo un persistente buscador de la Verdad sino un poeta nato que nos sensibiliza y hace reflexionar con la amorosa energía que emana de sus escritos. Julio nos ha dispensado el gozo de dialogar con él: en cada una de sus reflexiones, afable lector y lectora, hallarás gratas gemas de sabiduría y autoconocimiento que te resultarán deleitables y útiles.


Nuestro compañero, Julio Andrés Pagano


 
Carmelo Urso:
Haznos una pequeña reseña autobiográfica: de dónde eres, en qué lugares geográficos y afectivos transcurrió tu vida, qué estudiaste, cuándo empezaron tus inquietudes espirituales, etc.

Julio Andrés Pagano:
Tengo 38 años, estoy casado y soy padre de dos hijos varones, de 6 y 17 años. Vivo en Olavarría, una ciudad de unos 140 mil habitantes situada en el centro de la provincia de Buenos Aires (Argentina), lugar donde nací.
Mi vida transcurrió en un ámbito ligado a las comunicaciones, ya que mi familia era accionista de un diario y de un canal de televisión por cable. Durante mi infancia, mi vida transcurrió –sin sobresaltos- en el seno de una familia tradicional, de clase media, con formación cristiana, donde fui educado con mucho amor junto a mis tres hermanos (dos varones y una mujer).
Licenciado en Marketing y terapeuta transpersonal dicen los títulos que recibí, aunque estudiar no estaba dentro de mis metas, ya que desde chico me molestaba ver que las personas respetaban a los demás por sus diplomas, en vez de por cómo eran como personas.

Los libros no dan sabiduría, sólo conocimiento. El verdadero aprendizaje, el que realmente transforma, es vivencial, de ahí que ingresara a la universidad los 28 años, sólo para que mi madre se quedara tranquila, ya que ella decía que lo único que nos podía dejar –sin que otros no lo sacaran- era un estudio. También lo hice como una forma de demostrarme que era capaz de terminar algo, ya que en mi avidez por conocer emprendía muchas cosas pero nunca las terminaba.
No puedo precisar fechas, pero creo que mis inquietudes espirituales están desde siempre, sólo que en su momento no las llamaba “espirituales”. Entendía que eso era lo normal por el simple hecho de ser espíritus viviendo una experiencia humana. Desde muy chico tuve en claro que la muerte formaba parte de la vida, y que sólo estaría de paso en la Tierra.

Carmelo Urso:
Julio, en uno de tus textos, expresas: “El valor del mensaje está en su poder de transmutación, en su fuerza para impulsar los cambios. El mensajero es como la baranda de una escalera, cumple una función, constituye un medio para ayudar a elevarnos”. ¿De qué mensaje te sientes emisario? ¿Elegiste ser mensajero o el mensaje te eligió para elevar tu nivel de consciencia y el de tus lectores y lectoras?

Julio Andrés Pagano:
 La síntesis de lo que expreso es que llegó el tiempo de abrir el corazón para vibrar en el amor. Al no haber divisiones, elegí y fui elegido. Los mensajes surgieron como una forma de impulsar la vibración de la visión que recibí hace casi 8 años, la cual dio vida al proyecto del parque temático “Despertar”, que en esencia es una moderna unidad de consciencia que concentra lo mejor del hombre.

Juego a recordar gracias a que otros juegan a olvidar. Interpretamos papeles que nos permiten vivenciarnos de múltiples formas. Podría decirse que si de algún modo elevo el nivel de consciencia de quienes leen los mensajes, es porque ellos también me elevan a mí, ya que viajamos juntos. Somos Uno. Expresamos la misma esencia prístina en diferentes maneras divinas para hacernos más conscientes.
Todos somos mensajeros, incluso lo que dicen que no los son, pues no se puede no comunicar. Todo vibra. Al ayudarnos a comprender, el mensajero constituye un punto de apoyo para elevarnos. Es como si fuese una baranda que nos permite subir un nuevo escalón, pero si nos quedamos aferrados la baranda se convierte en una limitación que nos impide avanzar.

Carmelo Urso:
Dices en un aforismo: “la mejor manera de que alguien continúe preso es haciéndole creer que está en libertad”. ¿Cómo hace un buscador de la Verdad para percibir su cárcel espiritual y liberarse de ella, cuando los barrotes de su celda están hechos con la invisible materia del mito, de intangibles condicionamientos ideológicos, mentales y espirituales?
Julio Andrés Pagano: La “cárcel espiritual” se manifiesta en la angustiante sensación interna de reconocer que aquello que estamos haciendo no está en consonancia con nuestro verdadero Ser. Podremos no saber cómo describir ese estado con palabras, pero -llevado al sentir- hay un reconocimiento interno de que estamos desequilibrados, faltos de armonía y que nuestra vida carece de sentido.

La clave para liberarse está en animarse a sentir. La invisibilidad del mito y los condicionamientos mentales se trascienden con la guía –también invisible- del corazón. Sintiendo, lo invisible se vuelve visible y uno reconoce dónde están los barrotes, porque la dimensión del corazón nos ofrece una mirada más pura y penetrante, que devela cualquier trampa por más sutil que sea.

Dar los primeros pasos no siempre resulta sencillo, porque para ello uno tiene que estar dispuesto a morir, en el sentido de dejar ir todos aquellos “beneficios” que la cárcel mental ofrece, tales como la sensación de seguridad, pertenencia, reconocimiento, etc. El estar pendiente del “qué dirán” es un barrote, la importancia social es un barrote, la seguridad económica es un barrote, los mandatos familiares son barrotes, los deseos son barrotes. Son infinitos los barrotes de la cárcel mental, sin embargo todos se nutren del miedo como forma de control.

La puerta de salida es interna y la clave está en sentir para vibrar en el amor. Todo lo que hagamos desde el corazón es una gota que lima los barrotes. Si la cárcel fuese un vaso, poco a poco, con cada gota de amor, el agua se desborda y nos encontramos fuera. ¿Cuál gota es más importante? Todas, porque si una falta el agua no se derrama.
Lo mágico es que un vez que estamos fuera ya no vemos a la mente como una cárcel, sino como un verdadero trampolín que nos ayudó a dar el salto que transformó nuestra vida. Es ahí cuando abrazamos aquello que creíamos que era nuestra parte oscura para vibrar en unidad, y logramos alinear la mente y el corazón.

Carmelo Urso:
Una de tus notas dice: “Sólo importa el mensaje”; ¿das a entender que el recado es más importante que el emisario, que la enseñanza prevalece sobre el maestro, que terminó el tiempo en que el gurú estaba por encima del discípulo?

Julio Andrés Pagano:
Calificar a una persona de “gurú” es una nueva forma de generar barrotes mentales, en el sentido que, desde nuestra perspectiva espiritual, “gurú” se transforma en seguridad, en persona confiable, y ahí estamos de nuevo con nuestros miedos –presentados de una manera más refinada- en busca de seguridad.

Cuando alguien nos trae una carta, lo que vale es lo que están dentro del sobre, no la forma en que se exprese o se vista el cartero. Sin embargo, nuestros filtros mentales hacen que generalmente pongamos el foco de atención en el mensajero, sobre todo si lo que nos comunica choca contra nuestras suposiciones o creencias.

Si matamos al mensajero, en el sentido de desacreditarlo, automáticamente muere su mensaje, pues el emisor no nos resultó confiable. Lo que la mente no nos permite ver es que el verdadero emisor no es el que hace de mensajero, éste es sólo un canal de expresión, un medio para que el mensaje nos llegue.

Si vemos con el corazón, incluso aquel que nos arremete nos está dando un buen mensaje. Nos está comunicando de qué manera no tenemos que hacerlo porque causa sufrimiento. Todo tiene una enseñanza oculta, todo comunica. Está en nosotros develar aquello que se nos quiere decir.

A medida que caminamos, vamos descubriendo otras perspectivas. Una vez que aprendemos a no matar al mensajero y darle importancia sólo al mensaje, llegado a cierto punto el juego vuelve a repetirse de una manera aún más sutil, para que sigamos elevándonos.

En esta nueva instancia, puede que esta vez no aceptemos el mensaje por el tipo de letra con que está escrito.
Si nos seguimos abriendo y damos otro paso al trascender esta limitación, comprendemos que lo que verdaderamente cuenta es el espíritu que anima el mensaje. En este punto, ya no cuenta el mensajero y no nos quedamos atados a la forma en que está expresado el mensaje, sólo queda aquello que puede sentirse, la verdadera esencia de aquello que se nos comunicó.


Portada de DESPERTAR, el último libro de Pagano.

”La humanidad está ascendiendo, está despertando y eso permitirá que la paz renazca”.

Carmelo Urso:
En tu texto “un mágico encuentro” anotas: “Sentir es lo que impide que veamos al otro como un medio para alcanzar nuestros fines, es lo que nos impulsa a renovar la confianza en que nunca es tarde para empezar de nuevo, es lo que facilita que el amor brote sin pausas y la esperanza siga latiendo”. En nuestra educación occidental se nos ha enseñado más a pensar que a sentir y a percibir el sentir como algo irracional, a veces autodestructivo. ¿Cómo armonizar el pensar y el sentir en nuestra vida cotidiana? ¿Sirve el Amor incondicional de árbitro entre estos dos aspectos de nuestra existencia?

Julio Andrés Pagano:
Bajo el manto de la palabra “educación” se han cometido muchas atrocidades en beneficio de unos pocos a los que le interesa obtener el control mundial, por eso muchas veces se decía que se estaba educando, cuando en realidad se estaba domesticando e incluso esclavizando.

Enseñar que el sentir es algo irracional, es la mejor forma de evitar que los corazones se abran. Sentir tiene una “lógica inversa” en el sentido que una vez que hemos dados determinados pasos siguiendo nuestra voz interior –pasos que parecían inconexos o locos desde el punto de vista de la razón-, al mirar hacia atrás vemos que tenían su verdadero propósito, pues estaban unidos por un hilo invisible para los ojos de la mente, que sólo el corazón es capaz de contemplar.

A medida que ingrese con más fuerza la energía de la Era de Acuario esta situación cambiará, porque la gente no estará dispuesta a que le digan qué hacer, sino que comenzará a buscar sus propias respuestas. Comenzarán a activarse el hemisferio cerebral derecho, la energía femenina y el corazón. Cuando esto vaya sucediendo de manera más pronunciada, comenzaremos a vibrar en Unidad, pues sólo con el hemisferio izquierdo, la energía masculina y la mente no es posible volar, es como intentar hacerlo con una sola ala. Necesitamos integrarnos, funcionar como un todo.

Estamos presenciando un profundo proceso de transformación. En la medida en que estas energías más refinadas se presenten con mayor intensidad, el sistema educativo será otro. La vida, tal como la conocemos, será diferente porque vibraremos en otra frecuencia. Este nuevo contexto nos impulsará a conectar con nuestra esencia y eso producirá una transformación radical en todos los ámbitos.

No considero que el amor incondicional sirva de árbitro, pues todo árbitro pone límites y el amor incondicional no los tiene. El amor es la vibración que trasciende toda barrera, de ahí que si nos abrimos experimentaremos la Unidad. En la medida en que conectemos con esta nueva frecuencia y vayamos despertando, veremos al otro como un reflejo de nuestra luz y esa sola visión dará un vuelco total a nuestras vidas, porque comprenderemos que si agredimos, insultamos, marginamos y demás, no hay otro al que se lo estemos haciendo más que a nosotros mismos.

Cuando abramos nuestro corazón para sentir, la armonización se irá dando de manera natural, dado que nuestra vida cotidiana se desarrollará de manera coherente con nuestra esencia. En honor a la verdad, no puedo decir cómo armonizar el pensar y el sentir, pues hacerlo sería como programar la armonización, y eso implicaría entrar en el juego de la mente.
Cada uno debe encontrar su punto medio en función de aquello que sienta que es lo mejor para su proceso evolutivo. En la medida en que lo hagamos, ya no culparemos al otro, pues sólo está ahí para reflejarnos. Nuestra vida cotidiana cambiará, pues no andaremos por la vida echando culpas, sino haciéndonos cargo de aquello que estamos generando. Ese simple acto consciente tiene la gracia de armonizar nuestra vida.

 

 
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  Autor: Beatriz 10/01/2010
  Gracias por difundir el mensaje de Julio.. Habla igual que Facundo..Namasté  
  Autor: Letty 18/12/2009
  Querido Julio:

Qué alegría ver este espacio tuyo en la página...!!! y que alegría me da pensar que pude ser el nexo para que ésto sucediera.

Porque gracias a tu luz tendremos todos la oportunidad de "despertar" de tu mano a la conciencia y a la verdad que nos llevan a Dios que es en definitiva el mejor camino.

Y como dice Sami, nos vamos re-encontrando a pesar de las distancias sin fronteras ni diferencias porque como dice nuestro querido Facundo Cabral:

Hay una sola familia y es la humanidad...
Hay una sola religión y es el amor...
Hay un solo Dios y está en todas partes.

Bienvenido a esta fraternidad llena de amor, de fe que sin duda se verá enriquecida no solo con tu verbo sino con tu alegría.

Un abrazo desde el alma.
 
  Autor: Ingrid Matta 17/12/2009
  Amado Julio Andrés, Hermano.
Honor que nos haces al unirte a esta amorosa fraternidad, seas muy bienvenido a este espacio de amor!

Me es muy grato que alguien como tu, “un ángel encarnado”, en adelante nos vayas a acompañar en este caminar por la vida. Deja que mi corazón te cuente qué se siente lleno de gozo, hace mucho ya que te conozco y que mi alma decidió arroparte, nos estamos re-encontrando, re-agrupando para que el transitar de este camino sea mucho más liviano y enriquecedor.

Quiero agradecer públicamente todas las aportaciones que has hecho a mi vida, ahora viajo mucho más liviana, ligera de equipaje, ahora puedo volar, danzar con las estrellas y encontrarme con el Amor en todo lo que existe, (tú tienes mucho que ver en esto).

Qué la luz de la antorcha de tu espíritu luminoso nos acompañe en adelante.

Namasté

Te Amo y te Bendigo por siempre en la Luz

Samita
 
 
 
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